01/05/2022 // Archivo

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01 May

La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social. La naturaleza tiene esos tres componentes que la convierten en una de las mejores opciones para fomentar la mejora de salud física, cognitiva y mental. Dos de los últimos estudios publicados sobre este tema lo tienen claro: el contacto con la naturaleza es bueno para la mente y el cuerpo.

¿Por qué la naturaleza y las zonas verdes pueden mejorar nuestra salud?

Contacto con la naturaleza y la nutrición

El simple hecho de sentirse conectado con la naturaleza y los espacios verdes puede tener un impacto positivo en el bienestar. Un estudio recién publicado ha examinado la relación que existe entre el contacto con la naturaleza y la ingesta dietética.

Los resultados de los investigadores sugieren que un mayor contacto con la naturaleza se asocia con una mayor ingesta, y más variada, de frutas y verduras. Por tanto, una forma de promocionar el consumo de verduras y frutas es vivir cerca de una gran zona verde.

Se une a estas conclusiones un manual publicado hace unos días en la prestigiosa Annual Reviews que habla principalmente de la carne y la sostenibilidad. El consumo de carne actual y futuro puede producir problemas económicos, sociales, ambientales y de salud.

Entramos por tanto en un ciclo en el que si consumimos más frutas y verduras, y menos carne, mejoraremos nuestra salud y la del planeta. Por consumo de carne poco saludable para la salud nos referimos a un exceso de carne roja y al consumo de carne procesada.

Contacto con la naturaleza y entrenamiento

Tener una gran zona verde al lado de casa, o vivir dentro de esa zona verde, nos invita a salir a caminar, correr o a la práctica de cualquier actividad física. Sin embargo, esa ayuda extra no se produce si vivimos rodeados de edificios y tráfico.

Contacto con la naturaleza y estrés

Muchas son las personas que han cambiado de vivienda por la pandemia de COVID-19. La sensación de estar encerrado, con poca luz solar en algunos casos, ha hecho que aquellas personas que han podido se hayan trasladado a otros lugares más cercanos a la naturaleza.

Estando en contacto con la naturaleza, el estrés puede controlarse mejor, y si tenemos menos estrés, tendremos mayor salud física y mental. Los espacios abiertos también inducen a tumbarnos con amigos para un picnic o a practicar algunas de las muchas actividades físicas que se ofertan al aire libre.

Aumenta de esa forma la sociabilización y el contacto con los demás, la otra pata de la salud: el bienestar social. Todo lo comentado nos lleva a concluir con la misma frase que hemos utilizado en el primer párrafo: el contacto con la naturaleza es bueno para la mente y el cuerpo.

En Vitónica | Pasar más de dos horas semanales en contacto con la naturaleza beneficia la salud, según un reciente estudio

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La noticia

La naturaleza como fármaco para la salud integral: bienestar físico, mental y social

fue publicada originalmente en

Vitónica

por
Joaquín Vico

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01 May

La mayoría de nosotros, al llegar a la edad adulta, sabemos perfectamente cómo cuidar de nuestro cuerpo porque nos llevan enseñando toda la vida: lávate los dientes, come bien, haz ejercicio, no fumes ni bebas, no te asomes tanto que te vas a caer, descansa, duerme bien, abróchate el cinturón…

También es común que si queremos mejorar algo de nuestro cuerpo, como su salud o su estado físico en general, acudamos a un profesional para que nos ayude y nos oriente: un médico, un fisioterapeuta, un entrenadorSabemos cómo buscar ayuda.

No ocurre lo mismo con nuestra cabeza. A lo largo de nuestra vida, en pocas ocasiones recibimos consejos o ayuda sobre cómo cuidarla, y tampoco es fácil reconocer cuándo necesitamos ayuda y dónde encontrarla.

Hace ahora seis meses, yo llegué a ese punto: me di cuenta de que me iría bien un poco de ayuda y gracias a una buena amiga, la encontré. Como parece un tema tabú del que da vergüenza hablar, y porque creo que puede ser de ayuda a otras personas que se encuentren en una situación parecida, voy a contar aquí 13 cosas que he aprendido en estos seis meses acudiendo a la consulta de una psicóloga.

1. No hace falta estar «fatal»

Antes de dar el paso de llamar a la consulta de la que ahora es mi psicóloga, dudé muchísimo porque no hacía más que repetirme «Exagerada, no estás tan mal». Ahora me doy cuenta de que ese pensamiento es una tontería, ¿o es que acaso esperarías a estar a punto de morir para ir al médico?

No esperes a estar «fatal». Si por lo que sea no te encuentras muy allá de forma constante y crees que un poco de ayuda te puede venir bien, ya es suficiente motivo.

2. Busca alguien con quien te sientas cómodo

Esto es importantísimo. Igual que con un médico, es importante que te sientas a gusto con tu psicólogo. Si acudes a uno y no te sientes cómodo en su consulta, busca a otro, a otro, a otro y a los que haga falta.

3. A veces al principio ni siquiera sabes por qué vas

Según mi experiencia, la causa de tus problemas no siempre es obvia. En mi caso, después de pasar un año muy malo, y creyendo haber enderezado las cosas, me encontré con una sensación de tristeza que no conseguía superar. Era como estar en un agujero en el que nada me retenía pero del que no conseguía salir.

No sabía qué me mantenía triste y por tanto no podía arreglarlo. Hablando con mi psicóloga sigo poco a poco desenmarañando la madeja y poniendo a cada emoción su nombre y su causa.

4. Olvídate de tus ideas preconcebidas

Ir a terapia no es como lo vemos en las películas. Se parece más a una charla con un amigo. Ni diván, ni «qué ves en este dibujo», ni tests, ni nada. Solo eso, hablar.

5. Es liberador hablar con alguien que no juzga

Tu familia, tu pareja, tus amigos… Con suerte tienes muchas personas en tu vida con las que puedes hablar. Ese era mi caso, no me faltaban oídos. Pero eran oídos que tienen sus opiniones y que por el cariño que me tienen querían ayudarme diciéndome lo que debía hacer. Yo además estaba segura de que ya les tenía aburrida de tanto rollo.

Con la terapia sabía que tenía una hora para hablar de lo que yo necesitase sin juicios personales, sin «lo que tienes que hacer es esto» y si mi psicóloga se aburría, bueno, era su trabajo y qué se le iba a hacer. En cualquier caso, si alguna vez la he aburrido, nunca me lo ha demostrado.

6. Liberador, sí, pero no siempre es agradable

Precisamente porque mi psicóloga no me juzga, no siento la tentación de callarme cosas o disimularlas. Y contar tu cruda verdad a veces no es nada agradable. Muchas veces salgo de la terapia con la cabeza revuelta y habiendo llorado lo más grande.

7. Puede hacerse más duro con el tiempo

Como digo, la hora de terapia no siempre es agradable, y unas sesiones lo son más que otras. En mi caso, se ha ido haciendo más duro según avanzábamos, porque los problemas más obvios son los primeros que vas enfocando, pero una vez que les has hecho frente (que no solucionando, eso va a otro ritmo), van saliendo otras cosas que quizá no tenías identificadas.

8. La importancia de poner en palabras

Si algo he aprendido en estos seis meses es lo importante que es verbalizar lo que te pasa. Ponerlo en palabras, aunque sea para decírtelo a ti mismo. Ya luego puedes contárselo a los demás, o no, es tu elección. Pero ponerlo en palabras lo hace todo más manejable que cuando es una emoción oscura e indeterminada en tu cabeza.

9. Descubrirás cosas de ti que te gustan (y otras que no)

Al poner en palabras cosas que llevas tiempo pensando pero que nunca habías expresado, descubrirás detalles en ellas en los que no te habías fijado, y eso puede gustarte, o no gustarte. Sobre todo porque muchos de ellos tienen que ver con rasgos de tu personalidad. Algunos te harán sentirte orgulloso de ti mismo y otros te causarán rechazo. Parte del proceso es aceptar ambas.

10. Esto no va de ser feliz siempre

Que nadie crea que ir a terapia es la forma de alcanzar la felicidad eterna, porque no es así. Estar triste, enfadado, frustrado o apático es parte de la vida y pretender lo contrario es asfaltarse eficazmente el camino a la infelicidad.

11. Esto va de construirse estrategias

El objetivo más bien es encontrar la forma de gestionar nuestra cabeza en todas las situaciones, incluido cuando nos sentimos tristes o frustrados, de forma que seamos la mejor versión de nosotros mismos para nosotros mismos.

12. Esto lo haces por ti y por nadie más

Para nosotros mismo, digo, porque otra cosa que he aprendido es que esto va, sobre todo, de ti. Si yo no estaba a gusto en mi piel, no lo iba a estar con nadie más. Si el castillo de naipes se te desmorona, reconstrúyelo empezando por ti. Luego vendrán los demás.

13. Hay que hablar más de esto

En mis círculos cercanos he hablado de mis visitas al psicólogo como quien habla de ir al fisio: con naturalidad y siempre que ha surgido el tema. Y la reacción más común ha sido la curiosidad, empatía e interés personal, ningún rechazo ni incomodidad por parte de nadie, o casi nadie.

Me ha sorprendido descubrir cuánta gente a mi alrededor ha pensado en buscar ayuda profesional de este tipo alguna vez y nunca lo ha hecho, muchas veces por pudor y otras veces por las dudas de si realmente era algo para ellos o no. Espero que oírme hablar de ello les ayudase a decidirse.

No hay que avergonzarse: busca ayuda

Nadie es feliz todo el tiempo y eso no tiene nada malo. No hay que culparse ni avergonzarse por ser infeliz, o ignorar la situación pensando que es «lo normal» y pasarse el día apretando los dientes para sobrellevar la situación. Por suerte, hay personas que pueden echarnos una mano con ello, igual que los médicos nos ayudan a estar sanos. Es cuestión de buscar y aprovechar esa ayuda.

Este artículo fue originalmente publicado por Rocío Pérez en octubre de 2017 y ha sido revisado para su republicación.

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Esto es lo que he aprendido después de seis meses yendo al psicólogo

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por
Rocío Pérez

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01 May

La ingesta de fibra dietética proporciona muchos beneficios para la salud. Una ingesta generosa de fibra dietética reduce el riesgo de desarrollar las siguientes enfermedades: enfermedad coronaria, accidente cerebrovascular, hipertensión, diabetes, obesidad, y ciertos trastornos gastrointestinales.

Además, un mayor consumo de fibra dietética mejora las concentraciones de lípidos séricos, reduce la presión arterial, mejora el control de la glucosa en sangre en la diabetes, promueve la regularidad, ayuda a perder peso, y parece mejorar la función inmunológica.

Desafortunadamente, la mayoría de las personas consumen menos de la mitad de los niveles recomendados de fibra dietética diariamente. Esto se debe a una ingesta subóptima de alimentos integrales, verduras, frutas, legumbres y frutos secos (de los cuales hablaremos a continuación).

Qué es la fibra

Tradicionalmente, la fibra dietética se definía como las porciones de alimentos vegetales que eran resistentes a la digestión por la enzima digestiva humana; esto incluía polisacáridos y lignina.

Más recientemente, la definición se ha ampliado para incluir oligosacáridos, como la inulina y almidones resistentes. De manera simplista, las fibras se han clasificado como solubles, como fibras viscosas o fermentables (como la pectina) que se fermentan en el colon, y fibras insolubles, como el salvado de trigo, que tienen una acción voluminosa pero que solo pueden fermentarse hasta cierto punto en el colón.

Las recomendaciones actuales para la ingesta de fibra dietética están relacionadas con la edad, el sexo y la ingesta de energía, y la recomendación general para una ingesta adecuada (IA) es de 14 g/1000 kcal, por lo que la ingesta diaria recomendada de fibra dietética es de 28 g/día para mujeres adultas y 36 g/día para hombres adultos.

Beneficios de los frutos secos

Los frutos secos son una parte integral de los patrones alimentarios mediterráneos, y se cree que su incorporación a la dieta habitual de los seres humanos proporciona muchos beneficios para la salud. El reconocimiento de los frutos secos como alimentos «saludables para el corazón» por parte de la Administración de Drogas y Alimentos de los EE. UU. ha dado un gran impulso a la imagen positiva de los frutos secos.

El consumo de frutos secos se ha asociado con varios beneficios para la salud, como beneficios antioxidantes, hipocolesterolémicos, cardioprotectores, anticancerígenos, antiinflamatorios y antidiabéticos, entre otras propiedades funcionales.

Sin embargo, aunque los frutos secos poseen muchos beneficios para la salud, su consumo se ha visto obstaculizado por la falta de información adecuada sobre esos beneficios. Además, debido a que los frutos secos son alimentos densos en energía con alto contenido de grasa, existe la idea errónea entre los consumidores de que un mayor consumo puede conducir a un aumento no deseado de peso corporal con el riesgo de desarrollar sobrepeso/obesidad.

No obstante, los estudios epidemiológicos disponibles y los ensayos de alimentación controlados a corto plazo han respaldado la teoría de que la inclusión de nueces en la dieta típica no induce aumento de peso, a pesar de un aumento esperado en la ingesta calórica total. Todos estos beneficios, en parte, se deben a la cantidad de fibra que poseen estos alimentos.

Qué fruto seco tiene más fibra

Como se ha comentado anteriormente, uno de los grandes beneficios de los frutos secos es su alto contenido en fibra, y entre los frutos secos con mayor cantidad de fibra están los siguientes:

Nuez pecana: 8,4/100 gramos
Nuez de brasil: 8,5/100 gramos
Almendras: 8,8/100 gramos
Pistachos: 9,0/100 gramos
Avellana: 10,4/100 gramos

Por tanto, si una de tus elecciones a la hora de comprar un fruto seco es la cantidad de fibra que tiene, sin duda, tu elección ha de ser las avellanas.

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Si tienes que elegir uno solo, este es el fruto seco que más fibra tiene

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por
Guille Andreu

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01 May

La VI edición del provincial de León cumplió las expectativas de lo que deben ser este tipo de campeonatos de formación de cantera para competidores noveles en la competición o en nueva categoría. Con agradecimiento al Ayuntamiento de Villadangos del Páramo y a su Alcalde, don Alejandro Barrera García, por su total colaboración con FFFCYL para la celebración de esteLeer más… Leer más

01 May

Los jumping jacks que consisten en saltar separando piernas y brazos al mismo tiempo son un clásico para trabajar cardio sin equipamiento alguno, por ello, hoy traemos 39 variaciones de jumping jacks para quemar calorías entrenando en casa.

Como se muestra en el vídeo, no sólo podemos hacer el clásico salto llamado jumping jack, sino también, cambiar la posición del cuerpo, el modo de apoyo o incorporar objetos tales como bandas de resistencia para así, modificar la intensidad y trabajar otros músculos con el mismo ejercicio.

Entre todas las opciones que allí se muestran una de las más intensas y que más me ha gustado son las variaciones en posición de cangrejo,: low crab y high crab jumping jacks, con las que trabajaremos piernas, glúteos, hombros y la musculatura de nuestra zona media mientras quemamos calorías.

Por supuesto, podemos trabajar pecho, abdomen, brazos, glúteos y demás músculos dependiendo de la posición que adoptemos y la variación que realicemos, y también, podemos reducir la intensidad de los jumping jacks si los realizamos caminando, por ejemplo, o si sólo movilizamos la parte superior del cuerpo como se muestra al comienzo del vídeo.

Tienes 39 variaciones de jumping jacks para escoger y poner en práctica y así, tonificar músculos y quemar calorías al mismo tiempo.

Este artículo fue originalmente publicado por Gabriela Gottau en abril de 2020 y ha sido revisado para su republicación.

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Vídeo | StreamFITtv


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39 variaciones de jumping jacks para quemar calorías entrenando en casa

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por
Gabriela Gottau

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01 May

Cocinar y comer más en casa resulta clave para lograr una dieta de calidad, sin embargo, la falta de tiempo suele ser un obstáculo difícil de sortear. Para ello, aconsejamos apuntarnos al batch cooking y dejamos un menú para acercarnos a la cocina de forma sana y resolver en poco tiempo todas las comidas semanales.

¿Te echo una mano?