18/11/2023 // Archivo

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18 Nov

Con el objetivo de sortear las diferencias que tiene nuestra alimentación actual respecto a la de nuestros antepasados y así mejorar nuestra salud, la alimentación  intuitiva se propone como un gran recurso que puede también ser de ayuda para controlar el exceso. Como nutricionista doy mi opinión sobre esta propuesta alimenticia y su impacto sobre la salud.

Qué es la alimentación intuitiva

La alimentación intuitiva, como su nombre lo indica, pretende acercarnos a  nuestros instintos más básicos como ser humano y entre otras cosas, propone que aprendamos a escuchar a nuestro cuerpo y sus verdaderas  necesidades.

En este sentido, señala que es fundamental comer sólo cuando tenemos hambre, dejando a un lado los horarios y las costumbres acerca de los momentos en los que se debe comer, para limitarnos únicamente a la ingesta cuando  realmente experimentemos hambre o la necesidad fisiológica de ingresar energía al cuerpo.

Por supuesto, también incentiva el no consumo mientras estamos saciados, o  cuando ya hemos comido lo suficiente como para detener una ingesta.

Asimismo, propone distinguir hambre de apetito y dejar a un lado las reglas  alimenticias que nos dicen qué debemos comer y cuánto podemos comer de cada cosa, escuchando en última instancia a nuestro organismo.

Mi mirada, como nutricionista, de la alimentación intuitiva

Sin duda, la alimentación intuitiva o la alimentación más instintiva es  fundamental para la supervivencia humana y sería ideal que podamos llevarla a cabo en la actualidad tal como nuestros antepasados que no disponían de comida todo el tiempo o como lo logra un bebé en sus primeros meses de vida.

Comer únicamente cuando tenemos hambre de aquello que nuestro cuerpo necesita, como lo logra un bebé lactante con la leche materna, sería lo más  apropiado para prevenir cualquier tipo de desorden alimenticio y también, para  alejarnos de la obesidad.

No obstante, los seres humanos adultos tenemos una conducta alimentaria  alterada y hemos perdido la capacidad más básica e instintiva de comer únicamente cuando tenemos hambre.

Por ello, escuchar a nuestro cuerpo puede ser una tarea verdaderamente compleja cuando estamos rodeados de estímulos alimenticios, de información respecto a nuestra dieta habitual y fuertemente influenciados por una cultura y costumbres que determinan horarios y tipos de comidas para diferentes momentos del día.

Escuchar a nuestro cuerpo puede ser una tarea verdaderamente compleja.

Es decir, como nutricionista doy fe de que si pudiéramos, la alimentación intuitiva sería lo más apropiado para cuidar la salud y ajustar el ingreso de energía a nuestras necesidades, alejándonos por supuesto del exceso de peso o de la desnutrición.

No obstante, en el contexto actual una alimentación intuitiva puede promover el desorden en lo que a nuestra alimentación respecta; ya que el sólo hecho de pretender escuchar a nuestro organismo sin verdaderamente poder diferenciar hambre de apetito o hambre de saciedad, en muchos casos puede incentivar el paso por alto de comidas enteras y las ingestas desmedidas y compensatorias después.

Es decir, como adultos ya estamos fuertemente influenciados por estímulos  externos, por reglas, por información, por costumbres y demás; por lo que llevar una alimentación intuitiva puede ser verdaderamente complejo e incluso,  perjudicial cuando buscamos controlar el peso corporal y mejorar la calidad de nuestra dieta.

Alimentación intuitiva, pero con matices

Como nutricionista especializada en obesidad, lo que propongo es aplicar todo lo bueno de la alimentación intuitiva para verdaderamente intentar acercarnos a una dieta que responda a nuestras necesidades pero sin dejar de lado las influencias de la cultura, las costumbres y también, la sociedad y la industria.

Esto es, que podemos aprender a descifrar las señales del hambre y las  señales de saciedad, pero también escuchar a nuestro cuerpo para responder por ejemplo, a los deseos de comer algo dulce en determinadas circunstancias.

Pero al mismo tiempo, también es posible que ya no tengamos hambre y que en  medio de una reunión familiar o de una salida con amigos, tengamos deseos de comer un postre poco sano pero muy placentero; y entonces nos amiguemos con esa función social de la comida, la influencia cultural y la respuesta  emocional que podemos tener ante lo que comemos.

Por supuesto, la alimentación intuitiva sería lo ideal pero ajustarlo al  contexto actual es (a mi criterio) lo más apropiado si queremos verdaderamente mejorar nuestra dieta y la relación con los alimentos sin promover la desorganización, y sin obviar todos los estímulos que nos rodean.

En Vitónica | La alimentación perfecta no existe. Cinco consejos para mejorar tu relación con la comida sin buscar la perfección nutricional

Imagen | Foto de portada: Thirdman, foto 1: Jep Gambardella.


La noticia

Soy nutricionista y ésta es mi opinión sobre la alimentación intuitiva

fue publicada originalmente en

Vitónica

por
Gabriela Gottau

.

18 Nov

El ácido úrico proviene de la descomposición de la purina. La purina es una sustancia química que producimos de manera natural y que se ingiere al comer algunos alimentos. Ese ácido úrico, siempre que no sea excesivo, se expulsa a través de la orina. Si alcanzamos cantidades elevadas de ácido úrico se pueden formar cristales alrededor de una articulación, produciendo dolor en esa zona. A esta acumulación de ácido úrico se le conoce como gota, y seguramente te suene de alguien que en Navidad dice “esto no me va bien para la gota”. Estos son los peores alimentos que podemos comer si no queremos elevar el ácido úrico.

Ácido úrico y gota

La forma de prevenir que aparezca la gota, y de controlarla, es mediante una dieta adecuada, especialmente si ya hemos desarrollado la enfermedad. Como hemos comentado anteriormente, los alimentos elevan la cantidad de ácido úrico, por lo que debemos ser conscientes de cuáles hay que limitar y evitar.

Además de los alimentos, el exceso de grasa acumulada aumenta el riesgo de cursar la gota. Perder peso ayuda a reducir el riesgo de ataques dolorosos en la articulación en el caso de tener la gota, y de prevenir que aparezca dicha enfermedad si no la tenemos.

Lo ideal es no llegar a ser diagnosticado con la gota, evitando así complicaciones y tratamientos para la misma. Para ello, evita consumir excesivamente los alimentos ricos en purinas que te detallamos en el siguiente apartado. Si ya has sido diagnosticado con la gota, debes controlar más el consumo de estos alimentos.

Alimentos ricos en purinas que generan o empeoran la gota

Alimentos y bebidas ricas en azúcar refinada

El azúcar refinada que solemos añadir al café y los dulces, además de estar presente en refrescos y bollería industrial se descompone en ácido úrico. Cualquier azúcar refinado, como el jarabe de maíz alto en fructosa, presente en muchos productos ultraprocesados, es una forma concretada de azúcar, así que hay que tenerlo lejos.

Carnes rojas, carne de caza y vísceras de esos animales

La ternera, el cordero y el cerdo son las tres carnes más señaladas por su elevada cantidad en purinas. Animales de caza como el jabalí y venado en general también elevan el ácido úrico.

Las vísceras de los animales son muy beneficiosas para la salud, pero si tenemos la gota o tenemos elevado el ácido úrico, es preferible evitar el hígado, las mollejas, sesos y riñones de estos animales.

La carne procesada es mucho peor que la carne roja, ya que elevarán el ácido úrico en una medida importante. Alimentos como embutidos, salchichas o hamburguesas deben ser evitados si queremos controlar el ácido úrico.

Mariscos

Algunos mariscos tienen mayor cantidad de purinas que otros, pero no hay un consenso sobre evitarlos o no, siempre que no tengamos la gota. La población normal se beneficiará de su consumo porque genera más beneficios que inconvenientes.

Si tienes la gota, deberás controlar las cantidades, especialmente en aquellos mariscos altos en purinas: anchoas, sardinas, arenque, vieiras, mejillones, bacalao, atún, trucha y eglefino.

Verduras con alto contenido en purinas, incorrectamente señaladas

Introducimos en la lista las verduras con alto contenido en purinas, como los espárragos y espinacas, pero par comentar que no está demostrado que aumenten el ácido úrico de manera significativa ni el riesgo de gota y sus posibles ataques. Al igual que ocurre con los mariscos, los beneficios de ingerirlo superan las purinas contenidas.

Alcohol

El alcohol en sí no aporta purinas en muchos casos, pero sí impide eliminar las purinas a través de la orina porque los riñones no consiguen filtrarlas para excretarlas. Esa es la razón por la que la Navidad, y otras tantas celebraciones, son muy peligrosas para la gota: primero porque ingerimos muchas purinas y segundo porque con el alcohol se nos hace más complejo excretarlas.

En Vitónica | Los alimentos que puedo consumir libremente si tengo ácido úrico alto en sangre

Imágenes | Dan Gold (Unsplash), Jed Owen (Unsplash), Kelsey Chance (Unsplah)


La noticia

Los cinco grupos de alimentos que más elevan el ácido úrico y aumentan el riesgo de gota

fue publicada originalmente en

Vitónica

por
Joaquín Vico

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