18/04/2024 // Archivo

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18 Abr

¿Qué materiales de entrenamiento tienes por casa? Lidl cuenta con un equipamiento que muy probablemente no te suene, incluso no hayas visto antes. La barra de equilibrio de Lidl es un tubo de tres piezas que se llena de agua y se considera una carga viva porque al moverse el agua desplazar la fuerza de un lado a otro, siendo nosotros los que debemos controlar ese vaivén. 

Barra de equilibrio para entrenar eficazmente la fuerza y la coordinación

Barra de equilibrio de Lidl para entrenar fuerza y coordinación en casa

La barra de carga deslizante de Lidl no te sonará porque no es un material tan extendido como las mancuernas, las pesas rusas o las cuerdas de entrenamiento en suspensión. Sin embargo, este equipamiento es muy interesante para mejorar el equilibrio y la estabilidad de músculos como todos los que conforman el core.

Esta barra contiene tres piezas que se rellenan con agua. El agua del interior, que puede ser más o menos, hará que tengamos que controlar ese vaivén del líquido con nuestra musculatura estabilizadora. Más allá del peso, que es de unos 3,5 kilos cuando está lleno de agua, es la aceleración y la desaceleración que hacemos con esa carga.

Ejercicios con barra de equilibrio

Este equipamiento permite una larga lista de ejercicios como los que podemos ver en el vídeo. Todos ellos consisten en darle una aceleración y luego frenarla. Ahora que llega el verano, podemos mezclar aire libre, agua y entrenamiento con este material, utilizándolo donde queramos, incluso en la piscina. Su precio es de 29,99 euros.

Barra de equilibrio para entrenar eficazmente la fuerza y la coordinación

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Imágenes | Lidl


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La barra de equilibrio de Lidl para entrenar en casa que no sabías que necesitabas hasta ahora

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Joaquín Vico Plaza

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18 Abr

A esto del deporte llegué tarde y mal. Hasta hace cinco años la actividad física no tenía cabida en mi vida: había otras prioridades, otros compromisos… Podéis llamarlo excusas, si queréis. En mis 20 me creía invulnerable y no consideraba que el deporte debiera ser un elemento destacado en mi rutina diaria.

Era una idea que se había infiltrado en mi subconsciente desde muy pequeño: cuando me saltaba las actividades extraescolares más físicas para ir a casa de un amigo a ver películas de acción (protagonizadas por Schwarzenegger o Stallone, para más inri) o cuando me pasaba los recreos dibujando y leyendo mientras el resto de los niños jugaban al fútbol (al menos desarrollé unos excelentes reflejos de tanto esquivar balonazos teledirigidos directamente a mi cabeza).

Pasada la adolescencia picoteé en algunas disciplinas: un poco de gym por aquí, un poco de montaña por allá, algo de atletismo… pero sin compromiso real no había motivación, y ya sabemos que sin motivación la adherencia brilla por su ausencia.

Además, con mi formación en artes me había montado una cómoda película en mi cabeza: yo iba a ser un hombre de letras, interesado en la cultura y en la creatividad ¿Por qué iba a tener cabida algo como el deporte en mi día a día?

Y entonces, con 27 años, enfermé.

De sedentario a deportista: un cambio necesario

Fue un momento de claridad mental: entendí, obligado por las circunstancias, que el deporte no era algo indisociable del resto de facetas de mi vida, sino un complemento que me permitiría mejorar en todas ellas.

Tras la recuperación, me apunté a un gimnasio e invertí muchas horas en formarme a través de cientos de artículos y estudios, leyendo a los mejores divulgadores… No paré hasta llegar a comprender los pilares básicos de las ciencias del deporte y la nutrición e incluso desarrollar alguna tímida opinión propia en aquellas áreas donde aún existe cierta falta de acuerdo. Y eso que yo era “de artes”.

A lo largo de los siguientes cuatro años aprendí a controlar mi peso corporal, diseñé varios ciclos de volumen y definición para ganar masa muscular y perder grasa, desterré de mi mente muchos mitos de la nutrición y experimenté con mi cuerpo varias rutinas de entrenamiento (principalmente de fuerza e hipertrofia, con pesos libres).

Llegó un punto en que me sentía muy extraño cuando llevaba más de tres días sin practicar deporte: no tanto por el malestar físico como por el emocional. El deporte ya no era una obligación autoimpuesta por las circunstancias: se había convertido en una vía de escape liberadora, un clavo al que me resultaba fácil agarrarme en los malos momentos.

Y entonces… llegó el CrossFit

Y aún así, llegó un momento en que empecé a aburrirme. Los entrenamientos cada vez se me hacían más largos, el progreso más lento y perdía la concentración con mayor facilidad: era obvio que la motivación estaba empezando a desaparecer y tuve claro que necesitaba un cambio. Ese fue el momento en que el CrossFit entró en mi vida.

Para los menos conocedores de esta disciplina (o quizás sea más apropiado llamarlo contenedor de disciplinas) el CrossFit es la marca comercial de un modelo de entrenamiento concurrente que propone una serie de clases colectivas de una hora de duración dirigidas por monitores titulados.

A estas clases se las denomina Workout of the Day (WOD) y suelen estar divididas en varios bloques con diferentes formatos dentro de un tiempo establecido. Aunque un WOD puede ser muy diferente de otro, todos tienen en común la alta intensidad y la variedad de ejercicios, se adaptan al deportista según su nivel (principiante, intermedio y avanzado) y son “secretos”, es decir, nadie lo que va a hacer hasta el mismo día que acude al box.

El objetivo final es formar a un atleta completo, capaz de realizar de forma eficiente y técnicamente correcta una serie de movimientos funcionales que supuestamente tendrían aplicación en la vida real. Algunos de estos ejercicios parecen buscar una optimización del movimiento con un plus de intensidad, como los famosos butterfly pull-ups, toes to bar, wall climbs, double unders, etc. Pero también se practican los clásicos ejercicios básicos y multiarticulares, desde press militar hasta el peso muerto o incluso ejercicios de gran complejidad técnica como el snatch. Y sí, también dominadas estrictas.

Con toda esta teoría en mente, empecé teniendo bastante claro dónde me metía. También sabía que iba a suponer una inversión económica considerable y que tendría que adoptar un enfoque donde iba a tener menos control sobre mi programación. No obstante el planteamiento me resultaba atractivo porque me ofrecía la solución a todos mis problemas: podría seguir entrenando con motivación renovada y decirle adiós a esas tediosas rutinas de gimnasio. Es innegable que el CrossFit, por su carácter colectivo, intenso y variado, resulta muy entretenido.

Los primeros días (y las primeras agujetas)

Pero no fue llegar y besar el santo. Para cualquier deportista no habituado a la alta intensidad, los inicios en esta disciplina le van a resultar duros y extenuantes, y mi primer día así lo atestiguó. Fue un AMRAP con series de thrusters y penalización de remo. El monitor vio que era capaz de levantar un peso moderado y añadió un par de discos más…

A los 10 minutos ya quería morirme para poner fin a ese sufrimiento…

Aquello de hacer cinco repeticiones y descansar tres minutos aquí no tenía cabida. En menos de una sesión el enfoque del CrossFit había detectado mi primer gran punto débil: una alarmante falta de fondo cardiovascular. No terminé vomitando (un tópico que personalmente nunca he visto en directo), pero llegué a casa con una fuerte migraña que duró casi hasta el día siguiente. Mi cuerpo no entendía lo que acababa de pasar y lo estaba manifestando.

Los cambios y las adaptaciones física que me proporcionó el CrossFit

Sin embargo, tardé menos de lo que pensaba en adaptarme. Empecé con dos sesiones por semana y en un par de meses había aumentado mi resistencia considerablemente. Esto se vio reflejado en una mejora en mi destreza a la hora de afrontar otras disciplinas que practico puntualmente (especialmente al hacer series de sprints en formato HIIT). Ahora me gusta pensar que si hubiera vivido en la prehistoria quizás sería capaz de sobrevivir más de treinta segundos en un enfrentamiento contra un dientes de sable hambriento de sabrosa carne humana

Otro punto destacado es el gasto energético que supone trabajar siempre a altas intensidades con ejercicios mayormente multiarticulares, lo cual posiciona a este tipo de entrenamiento como un excelente recurso para la quema de grasa.

En mi caso entré en marzo de 2018 con un leve sobrepeso fruto de una etapa de volumen que se me había ido de las manos: en mi primer día de rondaba los 80 kilos (mido 1,73), y para agosto ya había bajado a los 65 kilos, con un bajo porcentaje de grasa y sin apenas pérdida de masa muscular.

Por supuesto esto no ocurrió sólo por el entrenamiento: durante esos primeros meses mantuve un déficit calórico combinado con una dieta alta en proteína (2 gramos por kilo de peso). Aunque su marketing repleto de cuerpos grandes, hipertrofiados y definidos te intente vender la moto, has de asumir que el CrossFit no es magia y si entran más calorías de las que salen, no vas a perder ni un gramo de grasa ni haciendo 14 WODs a la semana.

Los problemas del CrossFit como clase colectiva

Uno de los problemas del CrossFit es que no deja de ser una actividad colectiva. Aunque los monitores que diseñan los WOD intentan equilibrar diferentes grupos musculares a lo largo de las semanas, no se puede negar que desde la perspectiva del atleta hay cierta aleatoriedad.

Esto tiene una parte positiva: te obliga a salir de la zona de confort a menudo, a practicar ejercicios que no te gustan y a ser competente en diferentes disciplinas e intensidades. Pero al mismo tiempo conlleva un problema a la hora de trabajar específicamente los puntos débiles de cada atleta, para los que se necesita invertir un plus de tiempo y no pueden ser trabajados de forma aislada limitándose a ir a los WODs.

Por eso es imprescindible utilizar los Open Box (sesiones de libre acceso al centro) para trabajar de la forma más eficiente posible y técnicamente aquellas áreas donde estamos más retrasados. En mi caso tengo una considerable limitación de la movilidad en el hombro que me impide bloquear, levantar grandes pesos por encima de mi cabeza o realizar flexiones en pino. Esta limitación me impide trabajar el hombro y ganar fuerza y si solo hubiera hecho los WODs, no habría progresado nada durante todo este año. En cambio he conseguido leves avances, mayor fuerza y rango articular, y espero que la mejora continúe en el futuro.

Crossfit: ¿es sectario? ¿es lesivo?

Por otra parte, hay una serie de elementos extra-deportivos asociados al CrossFit que han sido utilizados muy inteligentemente para promocionar la marca, pero que a su vez son fáciles de parodiar desde fuera. Así que los tan cacareados conceptos de “comunidad”, “deportividad”, “exigencia” o “competitividad” también han llevado a cierto desprecio por parte de practicantes de otros deportes o simplemente gente ajena al mundillo que ha malinterpretado todo ese marketing agresivo. Que si el CrossFit es sectario, peligroso, ridículo, masculinizado, elitista…

¿Hay algo de verdad en todo esto o son mitos sin fundamento? Desde mi experiencia puedo decir que yo voy al box, hago lo que me toca, me voy a mi casa y sigo con mi vida. Por lo que he podido ver, se respeta nuestro espacio independientemente del sexo o género, creo que porque la mayor parte de la gente está comprometida con lo que hemos venido a hacer.

Es cierto que existe algunos pequeños “ritos” como el de saludar al compañero chocando el puño y felicitarlo por su trabajo al finalizar el WOD, pero creo que esto está más relacionado con un intento -algo naif- de transmitir valores positivos tradicionalmente asociados al deporte, que con intentar fomentar comportamientos cerrados y excluyentes en la comunidad.

También hay que tener en cuenta que siempre que se desarrollan actividades físicas existe la posibilidad de una lesión, pero esto depende más de la sensatez del atleta (y de su capacidad para dominar su ego) que del enfoque o la selección de ejercicios. ¿La pregunta es si el CrossFit es más lesivo que otras disciplinas? De nuevo solo puedo hablar de mi caso personal, pero en un año me he lesionado una sola vez y fue por culpa mía: por sacrificar la técnica para realizar un levantamiento poco seguro. Anteriormente sí que he tenido varias lesiones, la más grande de todas ellas al tropezar corriendo por la calle: esguince de grado III.

Lo que no es un mito es que es caro. Cualquier gimnasio convencional te ofrece desde sauna hasta piscina climatizada con una cuota inferior (y ya no digamos con respecto a un gimnasio low-cost que te garantiza acceso ilimitado por menos de 30 euros al mes). Los precios del CrossFit suelen partir de una tarifa básica de 60-70 euros, hasta los más de 100-130 que supone la más alta (que no significa que vayas a tener acceso libre en todo momento: las clases han de reservarse antes y hay un tope de usuarios).

Es cierto que estás pagando una marca comercial, pero también monitores bien preparados, instalaciones y materiales minimalistas pero óptimos y por encima de todo: la certeza de que no vas a encontrarte con un centro masificado.

Lo cierto es que paradójicamente es la fría sociedad capitalista la que crea el caldo de cultivo perfecto para que una propuesta como el CrossFit tenga éxito y funcione. Las presiones laborales, las jornadas maratonianas, la falta de tiempo, el estrés, el sedentarismo… La mayor ventaja del CrossFit es poder ofrecernos una buena preparación física que además nos transporta a un modo de vida alternativo, reconectando con nuestro cuerpo y mostrándonos que tenemos la capacidad de desarrollar habilidades asombrosas. Y todo esto en un atractivo pack de 60 minutos / tres veces a la semana. Tentador, ¿eh?

Y a mí me va bien que así sea. Yo percibo el CrossFit simplemente como una herramienta más de las muchas que hay a mi disposición, con sus ventajas y sus inconvenientes, sí, pero probablemente la que más se ajusta a mis necesidades actuales.

Quizás en un futuro vuelva a aburrirme y decida probar otras cosas, pero mientras me siga resultando divertido y motivador no veo ninguna razón para no continuar. Porque en realidad poco importa que se llame CrossFit, crosstraining, paleotraining, entrenamiento concurrente o funcional.

Al final todo se reduce una cosa: para cultivar cuerpo y mente, para convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos, para vivir una vida plena y saludable, debemos movernos. Solo tenemos que buscar la mejor forma de hacerlo para que encaje en nuestro estilo de vida.

Fotos | Sam Moghadam, Meghan Holmes, Akran Huseyn

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Llevo un año practicando CrossFit y así es como ha cambiado mi cuerpo y mi vida

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por
Nacho MG

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18 Abr

Cocinar pasta puede ser una de las tareas más frecuentes y sencillas para muchos de nosotros, sin embargo todos la preparamos de manera diferente. Así, mucha gente echa agua fría a la pasta después de cocerla pero, ¿realmente es necesario?

Agua fría para cortar la cocción de la pasta

Si al terminar de cocinar la pasta eres de los que vuelca agua fría sobre la  misma para posteriormente combinarla con salsa, carnes o vegetales diversos te contamos si este hábito realmente vale la pena.

Echar agua fría a la pasta post cocción permite cortar la cocción y desechar  los restos de almidón de la misma, facilitando el logro de una pasta que no se pega, que queda suelta y que al mismo tiempo puede quedar al dente.

Sin embargo, si buscamos una preparación más cremosa o si la cocción no ha sido  suficiente, echar agua fría a la pasta después de cocerla puede obstaculizar el logro del plato final que deseamos.

Es decir que si lo que queremos es evitar que la pasta se nos pase de cocción, que quede al dente o utilizarla para una ensalada en donde la misma se aprovecha suelta y no pegajosa, lo mejor es echar agua fría post cocción.

No obstante, este hábito puede ser favorable o no dependiendo del resultado que busquemos en nuestro plato final, aunque sin duda no es necesario en absoluto.

Si buscamos una pasta más aciante y no tan fácil de digerir, lo mejor es servirla al dente y con una menor proporción de almidón, y por lo tanto en estos casos sería necesario echar agua fría al alimento post cocción.

Pero la realidad es que los nutrientes no se modifican considerablemente, y que este hábito no es imprescindible, aunque si útil cuando buscamos detener inmediatamente el proceso de cocción.

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Imagen | Katerina Holmes


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Mucha gente echa agua fría a la pasta después de cocerla pero, ¿tiene realmente sentido?

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por
Gabriela Gottau

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18 Abr

Los encogimientos típicos de abdominales “ya no están de moda”. Estos movimientos siempre se han utilizado, y se siguen haciendo, para fortalecer la musculatura del abdomen frontal y lateral. Sin embargo, la evidencia científica ha demostrado que hay otras opciones mucho más interesantes para lograr ese objetivo. A continuación vamos a ver un ejemplo de rutina con mini bandas elásticas para desarrollar toda la musculatura de tu faja abdominal.

La rutina de abdomen de 10 minutos, “sin abdominales”

Te proponemos una rutina de 10 minutos que puedes hacer rápidamente sin salir de casa, o en cualquier lugar, ya que solamente necesitarás una minibanda elástica. La propuesta engloba cinco ejercicios que haremos una vez durante 30 segundos, metiendo otros 30 segundos de descanso antes de pasar al siguiente.

Cuando hayamos completado una ronda de los cinco ejercicios, volveremos a comenzar de nuevo una segunda ronda. Cada ronda dura cinco minutos repartidos en bloques de un minuto (30 segundos de trabajo y 30 segundos de trabajo). Esto hace que el tiempo no sea una excusa para fortalecer tus abdominales.

Press pallof con minibanda elástica

El press pallof es un ejercicio de anti-rotación que busca aguantar la fuerza que ejerce la minibanda a la hora de girar nuestro torso. Para realizarlo pon la banda en un enganche que puede ser una manivela de la puerta, por ejemplo, estira los brazos y evita que la fuerza de la goma elástica gire tu tronco.

Encogimientos bicicleta con minibada elástica

Este ejercicio sí es un encogimiento abdominal, pero no consiste en flexionar el torso y estirarlo, sino en mantenerlo en tensión constante mientras estiramos las piernas. Pon la minibanda en tus pies y adopta la posición del vídeo. Mientras no mueves tu tronco, estira y flexiona tus piernas.

Mountain climber con minibanda elástica

Los mountain climbers son un ejercicio de acondicionamiento físico, pero al realizarlos de esta manera nos estamos centrando en el recto abdominal. Deja tus pies en medio de la minibanda elástica, ponte en posición de una plancha frontal con los brazos extendidos y lleva una rodilla y luego la otra lentamente hacia el pecho. 

Giros rusos con minibanda elástica

Los giros rusos van enfocados principalmente a estimular la parte lateral del abdomen, los conocidos oblicuos. Puedes realizar este ejercicio con los pies apoyados en el suelo o ligeramente levantados, lo que te dará mayor intensidad. Gira tu tronco tirando de la banda elástica a un lado y al contrario.

Plancha frontal elevando un pie

El último ejercicio para trabajar los abdominales es una plancha frontal con las manos estiradas, pero con tres apoyos en lugar de cuatro. La minibanda elástica da un extra de intensidad al ejercicio al tener que hacer fuerza para elevar la pierna mientras mantenemos una línea recta con el cuerpo.

En Vitónica | Como entrenador personal te digo cuál es el mejor ejercicio para los abdominales

Imágenes | David Leszcynski (Unsplash)


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Presume de abdominales con esta rutina rápida y eficaz de 10 minutos que puedes hacer con una minibanda elástica

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por
Joaquín Vico Plaza

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18 Abr

Los comienzos nunca fueron fáciles, pero todos tuvimos un primer día. Llegamos al mundo con una primera bocanada de aire que nos hace llorar, y así vivimos hasta que llega el último de nuestros días, pensando que muchas primeras veces nos harán llorar. En las salas de pesas se mezclan personas que llevan toda una vida entrenando y otras que empiezan en su primer día. Los siguientes cinco ejercicios son para esas personas que aún no tienen una fuerza de base y necesitan aprender patrones motores.

Los cinco ejercicios que no pueden faltarte en los primeros días de gimnasio

Flexiones en multipower

Las  flexiones son el ejercicio estrella de empujes que se puede hacer con el peso corporal. Con este movimiento entrenaremos los pectorales principalmente, pero también los hombros y por supuesto los tríceps.

Al ser nuestro comienzo no podremos realizarlas en el suelo, así que buscaremos una superficie elevada donde poner nuestras manos, como puede ser un cajón de salto, una máquina multipower o cualquiera que nos sirva. Cuanto más vertical pongamos nuestro cuerpo, más fácil será. Cuanto más paralelo con respecto al suelo esté el torso, más intenso será.

Remo invertido en multipower

El remo invertido en multipower sigue la misma dinámica que las flexiones. Este ejercicio se utiliza para aprender el patrón motor del tirón, en el que involucramos a la espalda y los bíceps. Usa tu peso corporal como carga y cuelga tus brazos de una multipower con el objetivo de llevar tu pecho a la barra.

Plancha frontal

La plancha frontal no puede faltar en tus primeros días de entrenamiento. Este ejercicio es la base para desarrollar la fuerza en el abdomen que luego necesitarás para casi todos los ejercicios, además de fortalecer tu zona media, principal para la estética corporal.

Sentadilla búlgara

Nos adentramos en los ejercicios del tren inferior y tenemos uno que me gusta mucho para empezar. La sentadilla búlgara necesita que movamos nuestro peso con una pierna, lo que dará la suficiente intensidad como para no coger peso y también para que sea demandante sin tener que recurrir a ejercicios más complejos como las sentadillas clásicas.

Reverse hyper

Puede que hayas notado que los cinco ejercicios los realizamos con nuestro peso corporal, sin cargas externas. La razón es que en estas primeras fases prefiero centrarme en aprender bien los movimientos corporales y en manejar tu propio peso para luego ir progresando en esa línea.

El reverse hyper es otro espectacular y demandante ejercicio que se puede realizar sin peso corporal. Está enfocado en trabajar la cadena posterior del tren inferior, en concreto los glúteos y los isquiosurales. Si realizas este ejercicio con las rodillas flexionadas estarás activando más los glúteos. Por el contrario, si lo haces con las piernas estiradas estarás activando más los isquiosurales.

En Vitónica | Rutina de calistenia para principiantes: un entrenamiento que puedes hacer en tu casa

Imágenes | Q000024 (Pxhere)


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Soy entrenador personal y estos son los cinco ejercicios que siempre utilizo en el los principiantes que van su primer día al gimnasio

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por
Joaquín Vico Plaza

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18 Abr

Si quieres innovar en tus rutas de ciclismo peor no sabes cómo, la modalidad de montaña es una muy buena opción ya que te permite recorrer todo tipo de senderos al aire libre sin limitaciones. Para ello, la bicicleta convencional no sirve ya que necesita ruedas de alta resistencia pero hemos encontrado una muy adecuada para ello.

Zündapp Bicicleta de montaña

Ahora puedes conseguirla rebajada en Lidl por 299,99 euros 449 euros. Incorpora 21 velocidades con doble suspensión para una amortiguación de baches, saltos y terreno desigual así como un cargador, timbre, catadióptricos, caballete lateral y manual de instrucciones. Es bastante segura ya que tiene frenos de disco de alta eficiencia y llantas de aluminio de doble pared de hasta 28 pulgadas.

La luz delantera tiene como función iluminar en caso de poca visibilidad y el manillar Shimano incluye puños para un agarre más cómodo en descenso. Se puede ajustar para adaptarse a cada usuario pero de todas formas está disponible en diferentes medidas según el tamaño que necesites.

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Imágenes | Lidl y Foto de Chris Henry en Unsplash

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Lidl liquida a precio de outlet la bicicleta de montaña todoterreno que se ha convertido en la favorita de los ciclistas

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por
Vanesa Soto

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18 Abr

La región subumbilical del core o lo que es igual la zona del abdomen bajo, suele ser la porción más difícil de tonificar. Es por eso que te  mostramos el ejercicio favorito para fortalecer los abdominales inferiores, de un entrenadora de más de 60 años.

Crunch o encogiminetos abdominales de pie

Si buscamos una alternativa que podamos realizar aún cuando tumbarnos boca  arriba no resulta una opción válida o cómoda para nosotros, este ejercicio brindados por Denis Austin de 67 años en sus redes sociales puede ser una excelente opción.

Se trata de un crunch abdominal de pie que podemos o no, realizar con mancuernas en las manos.

Para ejecutarlo nos colocamos de pie con las piernas separadas ligeramente entre sí y los brazos estirados hacia arriba, colocados a los lados de la cabeza.

Desde allí comenzamos el movimiento realizando un encogimiento o un crunch abdominal, y juntando una rodilla con nuestro pecho y nuestros brazos para después revertir la posición, y realizar más repeticiones del mismo lado  o alternar a uno y otro lado del cuerpo.

Este ejercicio no solo permitirá quemar calorías y de esta forma incentivar la quema de grasas que necesitamos para definir abdominales sino también puede  resultar una excelente opción para fortalecer el recto mayor del abdomen en toda su extensión, incluida la parte inferior o por debajo del ombligo.

El objetivo de Denis Austin, entrenadora de 67 años, es incentivar cada vez a más mujeres a estar más sanas y ponerse en forma. Por lo tanto, entre otras rutinas y  ejercicios recomienda este movimiento para fortalecer los abdominales inferiores.

En Vitónica | Cuatro ejercicios para trabajar la parte inferior del abdomen en casa

Imagen | Gustavo Fring


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Una entrenadora de más de 60 años revela su ejercicio favorito para fortalecer los abdominales inferiores

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por
Gabriela Gottau

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18 Abr

No has visitado Castilla La Mancha si no has ido a ver el reventón de los Chorros del Río Mundo. Este bello fenómeno sucede en el Parque Natural de los Calares del Río Mundo y de la Sima, y es uno de los momentos que se quedan grabados en la retina para siempre. La ruta puede hacerse en cualquier momento del año, aunque el reventón sucede principalmente con lluvias intensas o después del deshielo.

Reventón de los Chorros del Río Mundo

En el Parque Natural de los Calares del Río Mundo y de la Sima sucede uno los sucesos naturales más espectaculares de España: el reventón de los chorros del río Mundo. En apenas un segundo pueden salir unos 60 mil litros de agua del calar. Además, surgen cascadas y fuentes en cualquier rincón del paraje natural.

En épocas de lluvias, o después de que la nieve y el hielo se convierta en líquida, pueden sucederse explosiones de agua, que son lo que se conoce como reventón. Este fenómeno ocurre en la provincia de Albacete, muy cerca del municipio de Riópar.

Es ahí donde se encuentra el Parque natural de los Calares del Río Mundo y de la Sima, uno de los cinco parque naturales situados en Castilla La Mancha.

Espectáculo que se puede visitar libremente

El reventón sucede en algunos tipos de cuevas que por su forma producen este bello fenómeno de la naturaleza. La cueva de los Chorros, con una caída de más de 70 metros de altura, es una de las zonas donde podemos disfrutar del espectáculo natural.

El río Mundo nace a lo grande: el agua sale de la oscuridad de una gruta y explota en los “chorros”, la espectacular cascada que salta por una pared vertical de 300 m de altura. Así describe National Geographic el Big Bang fluvial que se puede contemplar a través de diferentes senderos y miradores. Puedes visualizar la ruta y el recorrido más a fondo en este enlace de National Geographic.

Cómo llegar

El nacimiento del Rio Mundo, y del reventón de los chorros, está en Riópar, un pueblo situado en la provincia de Albacete, en pleno Parque Natural de los Calares del Mundo y de la Sima. El aparcamiento más cercano donde podemos dejar el vehículo está en este enlace de Google Maps, al introducir “aparcamiento Chorros del Río Mundo” en el buscador.

Este parking tiene una capacidad limitada de 100 vehículos y tiene un coste de 4€, según la normativa vigente. En el caso de estar completo, o buscar un parking gratuito, podemos ir al parking del Arenal, situado a 3 km del paraje de los Chorros.

Detalles técnicos del recorrido para ver los Chorros y el nacimiento

Existe una ruta circular que comienza en el aparcamiento de los Chorros del Río Mundo y termina en el mismo punto. La distancia recorrida es de 2,2 km, que podremos cubrir en una hora, en función del tiempo que nos paremos a disfrutar de los miradores. Si aparcamos en el parking del Arenal tendremos que añadir seis km extra (tres de ida y tres de vuelta).

La dificultad es baja y no hay peligro de hacerla con niños, más allá de algunos escalones en la senda. Esa es la razón por la que ir con un carro de bebé no es del todo recomendable. ¿Te animas?

En Vitónica | Esta bonita ruta de senderismo está en un entorno incomparable y la conocen como “el pequeño Cañón del Colorado de Toledo”

Imágenes | Julen Iturbe (Flickr), Antonio Marín Segovia (Flickr)


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La ruta de senderismo que esconde una de las cascadas más espectaculares de España y que ha cautivado hasta al National Geographic

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Joaquín Vico Plaza

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18 Abr

Mantener nuestro cerebro en actividad resulta fundamental para agudizar el pensamiento, volvernos más inteligentes y preservar la memoria a pesar del paso del tiempo. Es por eso que te mostramos cuatro ejercicios cerebrales recomendados por la neurociencia.

Aprender cosas nuevas

Si bien requiere dedicación, aprender cosas nuevas implica un desafío constante para nuestro cerebro y puede ofrecer grandes beneficios.

Así, una investigación publicada en la revista Psychological Science observó que los adultos mayores que aprendieron nuevas habilidades en comparación con los grupos de control que realizaban actividades de ocio que no eran exigentes mentalmente, obtuvieron mejores resultados en las pruebas de memoria.

Por eso, aprender a tejer, a pintar, a tocar un instrumento musical, un nuevo idioma o realizar un nuevo pasatiempo, puede ser de utilidad para desafiar nuestro intelecto y fortalecer el funcionamiento cerebral.

Socializar siempre que sea posible

Las investigaciones han demostrado que las personas socialmente activas  experimentan menos problemas de memoria que aquellas que pasan la mayor  parte del tiempo solas.

La interacción social puede promover la plasticidad cerebral y eso resulta  fundamental para mantener el cerebro funcional a pesar del paso del tiempo.

Por eso, socializar siempre que sea posible puede ayudarnos a formar relaciones  más significativas y también a mejorar nuestra memoria y nuestro bienestar emocional.

Usar la mano no dominante

Usar nuestra mano izquierda si de manera cotidiana y predominante empleamos  la derecha puede resultar un gran desafío para nuestro cerebro, que exige la actividad de nuestra mente.

Por esta razón, usar nuestra mano no dominante al comer, al escribir palabras  simples o al realizar otros tipos de actividades resulta fundamenta para ganar agilidad mental.

Empezar a correr

El ejercicio físico puede ofrecer grandes beneficios a nuestro cerebro y para  mejorar la concentración y agudizar la función cognitiva correr puede resultar de mucha ayuda.

Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Arizona concluyó que los cerebros de los corredores son más activos que los de los no corredores,  particularmente en áreas asociadas con la función cognitiva como la planificación, la multitarea, la toma de decisiones, el procesamiento y la inhibición.

Nuestro cerebro requiere actividad y desafiarlo siempre que sea posible resulta de  gran ayuda para conservar y potenciar nuestra memoria así como para acelerar habilidades que favorecen la resolución de problemas y mantienen  nuestro cerebro en forma a pesar del paso del tiempo.

Estos son cuatro ejercicios cerebrales que la neurociencia recomienda para lograrlo fácilmente.

En Vitónica | Esta es la actividad que con sólo tres minutos de práctica podría ayudar a tu cerebro

Imagen | Foto de portada: Andrea Piacquadio y foto 1: Scott Graham.


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Los cuatro ejercicios cerebrales recomendados por la neurociencia para mejorar tu memoria

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Gabriela Gottau

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