Cristina Pedroche ha compartido durante años sus rutinas de yoga en redes sociales, pero en sus últimas publicaciones la disciplina que más aparece es el pilates reformer, esa variante que se practica sobre una máquina y que a ella le está costando más de lo que esperaba. En junio de 2026, la presentadora aseguró que esos ejercicios la dejaban “absolutamente reventada, mucho más que salir a correr 10 kilómetros”. Y uno de ellos es el pilates reformer.
Una máquina que obliga a estabilizarse. A diferencia del pilates de suelo, el reformer se practica sobre una plataforma que se desliza y que va unida a muelles y poleas con los que se ajusta la resistencia, de manera que se pueden trabajar diferentes grupos musculares sin perder el control del movimiento. Y ahí está buena parte de su dificultad, según el reportaje, porque no basta con tener fuerza o flexibilidad, sino que hay que mantener el cuerpo estable mientras el carro se mueve.
Vamos, que muchos de los ejercicios que vemos hacer a Pedroche piden fuerza, coordinación y equilibrio a la vez, algo que se va ganando con la práctica.
Más fuerza en abdomen y piernas. Aunque solemos relacionar el pilates con la flexibilidad, también sirve para ganar fuerza. Un estudio piloto de la Universidad de Padua publicado en 2015 en la revista Age siguió a 25 mujeres posmenopáusicas de entre 59 y 66 años durante doce semanas de pilates de suelo, dos veces por semana, y al terminar habían mejorado su fuerza abdominal y la de sus piernas.
Eso sí, en el equilibrio los cambios fueron más discretos, ya que apenas mejoraron algunos parámetros, y los propios autores concluyen que doce semanas no bastan para lograr una mejora clínicamente relevante del equilibrio estático, además de reconocer que el estudio no tenía grupo de control. Aun con esos límites, se trata de un beneficio interesante a medida que cumplimos años, porque según la declaración sobre fuerza en personas mayores de la Asociación Nacional de Fuerza y Acondicionamiento de Estados Unidos (NSCA), combatir la pérdida de fuerza ayuda a preservar la movilidad y la independencia.
De la espalda al estado de ánimo. Al trabajar los músculos que estabilizan la columna y la pelvis, el pilates favorece el control del cuerpo y podría ayudar con algunas molestias de espalda. De hecho, una revisión sistemática publicada en 2024 en BMC Sports Science, Medicine and Rehabilitation encontró mejoras en la postura y en el dolor, aunque la mayoría de los estudios que analizó se hicieron con niños y adolescentes con escoliosis u otras deformidades de la columna, y sus autores advierten de que hace falta más investigación antes de utilizarlo como terapia de rehabilitación.
Pero sus efectos podrían ir más allá de lo físico. Un estudio de la Universidad de Parma de 2025 comparó a 25 personas de entre 50 y 65 años que empezaban a hacer pilates de suelo una vez por semana con 24 personas inactivas, y tras tres meses el primer grupo mostraba menos ansiedad y depresión, además de menos conductas de riesgo relacionadas con el estrés. Hay que tener en cuenta que es un estudio con pocos participantes y meramente observacional, por lo que que sus resultados sugieren un posible beneficio emocional más que demostrarlo.
Yoga y pilates, cada uno a lo suyo. Pedroche conoce bien las dos disciplinas, pero ¿trabajan lo mismo? Pues no del todo. Según explica Víctor Jiménez Aransay, fisioterapeuta especializado en prevención de lesiones y rendimiento, ambas pueden complementar muy bien el entrenamiento de fuerza, aunque lo hacen desde enfoques diferentes: “El pilates está más centrado en el control postural, la respiración, la estabilidad, el movimiento fino y la calidad del movimiento”, mientras que el yoga suele orientarse más a ganar movilidad y flexibilidad, además de equilibrio.
Ninguna es mejor que la otra, y las dos nos ayudan a conocer mejor nuestro cuerpo y a desenvolvernos con más soltura en el día a día.
La fuerza, la base de todo. Pero el fisioterapeuta insiste en no dejar de lado las cargas, que también pueden mejorar la movilidad de las articulaciones. Un metaanálisis publicado en 2021 en la revista Healthcare no encontró diferencias entre el entrenamiento de fuerza y los estiramientos a la hora de ganar rango de movimiento, aunque los estudios que analizó eran muy heterogéneos.
Además, la misma declaración de la NSCA considera el trabajo de fuerza una herramienta potente contra la pérdida de masa muscular y de capacidad funcional asociada a la edad, y recoge también mejoras en la densidad ósea. Por su parte, el Ministerio de Sanidad recomienda a los adultos actividades de fortalecimiento muscular al menos dos días a la semana.
Por eso, una rutina completa combina la fuerza con otras actividades, y Pedroche es un buen ejemplo, ya que además del yoga y el pilates la hemos visto correr y jugar al pádel, dos deportes con los que, según el reportaje, se trabajan la resistencia cardiovascular, la coordinación y la agilidad. Dos o tres sesiones semanales de fuerza acompañadas de pilates y ejercicio cardiovascular pueden ser una buena combinación, y tampoco hace falta llegar a las posturas que ella comparte en redes: lo que cuenta, tal y como aconseja la guía de Sanidad, es ir progresando poco a poco y adaptar el ejercicio a la salud y a las capacidades de cada uno.
Foto |
PIVOTS A METER (borrar este bloque antes de publicar):
- Tras el bloque «Una máquina que obliga a estabilizarse»: Pilates reformer: la disciplina de moda para conseguir resultados más notables en menos tiempo (Trendencias, agosto de 2024)
- Tras el último párrafo: Los entrenadores coinciden: “A partir de los 55, dos o tres sesiones de fuerza a la semana son suficientes para mantener la masa muscular” (Trendencias, noviembre de 2026)
–
La noticia
Cristina Pedroche, del yoga al pilates reformer: un buen complemento al entrenamiento de fuerza, según un fisioterapeuta
fue publicada originalmente en
Vitónica
por
Redacción Vitónica
.

