Del body-positive al body-neutrality: del amor al respeto del propio cuerpo y su efecto en la salud mental

28/02/2022 / General

Las redes sociales son un medio de comunicación que ha venido para quedarse y son muchas las influencers que han visualizado los términos de ‘Body Positive’ y ‘Body Neutrality’. También han conseguido dar voz a los cuerpos naturales y al hecho de ser fiel a uno mismo. ¿Pero qué significan realmente estos términos y cómo nos están afectando?

Marina Esteve Grifo, psicóloga general sanitaria, nos explica que el ‘Body Positive’ se basa en la idea de que hay muchos tipos de bellezas y que podemos querer nuestro cuerpo dejando de lado los estándares de belleza de la sociedad. «Es un movimiento centrado en integrar actitudes positivas hacia nuestros cuerpos«, sostiene. Mientras tanto, el ‘Body Neutrality’ se enfoca poder cuidar y disfrutar tu cuerpo, refiriéndose a éste como una máquina que hace muchas cosas por ti como, por ejemplo, sentir un abrazo, oler, besar, etc. Es decir, te invita a ver tu cuerpo más allá de una valoración física.

¿Favoreciendo la baja autoestima?

No obstante, la experta detalla que la fama que ha obtenido este movimiento puede volverse en contra de sus propósitos iniciales ya que hay personas que no tienen una autoestima estable o que pueden tener una visión distorsionada de su cuerpo y que cualquier comentario puede influir en su percepción. Además, recoge que los comentarios frecuentes en torno al peso podrían ser un factor para desarrollar una autoestima baja, lo que puede llevar a desencadenar problemas psicológicos y emocionales, como por ejemplo: inseguridades, ansiedad, depresión, problemas de alimentación, obsesiones, etc.

«Nos enseñan que no todos los cuerpos son iguales, pero que hay cuerpos y caras más bonitos que otros y que, en función de donde te localices adquirirás diferente valor. Esto solo nos hace evaluar nuestro propio cuerpo y favorecer la bajar la autoestima, partiendo de una creencia errónea que evita la aceptación y validación de uno mismo», añade.

Body Positive vs Body Neutrality

Si algo queda claro es que el ‘Body Positive’ es un movimiento que surge con el objetivo de dar voz a la diversidad de cuerpos, fomentando la importancia de quererse a una misma, independientemente de las tallas. Así nos lo cuenta Elisa Vegas, psicóloga general sanitaria, quien recoge que este movimiento supone la adopción de una filosofía de vida basada en la positividad extendiéndose más allá del físico para aplicarla al día a día.

Nos explica que el ‘Body Neutrality’ se presenta como una alternativa que aboga por establecer una relación neutra con nuestro cuerpo, ni positiva ni negativa, alertando de los peligros que puede acarrear la presión de tener que «pensar siempre en positivo».

«Sabemos que una relación negativa con nuestro cuerpo y nuestra apariencia física puede ocasionar graves problemas de salud como, por ejemplo, los trastornos de la conducta alimentaria. Pero una relación excesivamente positiva, ¿no es sino la otra cara de la misma moneda?», se pregunta la experta. Recoge además que un exceso de positivismo o, como se conoce popularmente, de positividad tóxica, hace que toda la responsabilidad recaiga en la persona con mensajes como de ti depende ser feliz, si te esfuerzas lo suficiente conseguirás amar tu cuerpo, es cuestión de tu actitud lograr sentirte bien con tu físico o ser positiva es tu elección.

Cuando mantener una actitud positiva se vuelve una obligación

De esta manera nos cuenta que se obvia, por tanto, algo fundamental: el contexto. Vivimos inmersos en un contexto que fomenta un estilo de vida que roza lo idílico en el que todo es felicidad y se niega cualquier señal de malestar. «¿Qué pasa entonces si no consigo sentirme bien con mi propio cuerpo? ¿Si hay días que me siento triste o frustrada ante el espejo?«, se cuestiona. El problema, nos explica, radica en que amar tu cuerpo y mantener una actitud positiva se vuelve una obligación, convirtiéndose esto en un patrón de comportamiento tan rígido que choca con la realidad.

«La realidad es que pensar siempre en positivo no es real ni saludable. Por mucho que intentemos evitar nuestras emociones, las necesitamos para sobrevivir (incluidas con las que nos resultan más desagradables) y que el sufrimiento forma parte de la vida y vamos a tener que convivir con él, nos guste o no», asegura Vegas.

Concluye que la clave de nuestra salud psicológica está en la flexibilidad frente a la rigidez. En estar abiertos a nuestra experiencia emocional, sin juzgarla: «Promover la aceptación es el objetivo fundamental si queremos gozar de una buena relación con nuestro cuerpo y nuestra autoimagen».

Y nos recuerda que cuando hablamos de aceptación hay que hacer un matiz importante: aceptar no es ponernos las gafas de la positividad y verlo todo de color de rosa. «Aceptar también implica que puede haber cosas de nuestro cuerpo que no nos gustan, que puedes permitirte no amar cada centímetro de tu cuerpo, cada arruga, cada estría… que puedes permitirte no sonreír frente al espejo cada vez que te miras, pero eso no va a impedir que puedas seguir viviendo la vida que quieres vivir», concluye Elisa Vegas.

El Body Neutrality y la aceptación

Isora Medina Rodríguez, experta en coaching profesional y mindfulness, opina que para ella el tema habla de la libertad y de nuestro primer espacio en propiedad que es nuestro cuerpo. «Estamos tan cansadas de escuchar consejos que por fin le ponemos sentido crítico al bombardeo de mensajes de cómo tenemos que ser. La idea de estar siempre alegre. Pues no, la tristeza también es una emoción necesaria. El tema es la aceptación de la realidad, lo que estamos viviendo, y luego, decidir qué queremos y ponernos en marcha».

Opina que no todo nos vale a todas, a algunas les será útil el concepto del ‘Body Positive’, pues las libera de tener que cumplir unos cánones de belleza imposibles y otras, van más allá con el concepto de no tener que ser ni siquiera bonitas. En este sentido, la coach personal nos recuerda la importancia de razonar y que cada mujer, fuera de de marcos conceptuales, elija: ser, pensar, sentir y actuar como ella quiera.

¿Son realmente tan diferentes ambos movimientos?

Rocío Pérez Lobato y Carmen Montoro García, psicólogas y codirectoras del Centro de psicología Promethea, sostienen que el ‘Body Neutrality’ se origina como si fuera el movimiento opuesto al ‘Body Positive’ y, en su opinión, no es así: «En el ‘Body Positive’ lo que se pretende es observar lo que no nos gusta de nuestro cuerpo y transformarlo en positivo. Sería algo así como, por ejemplo, pensar que me gustan mis piernas, mi celulitis y las amo».

«Mientras tanto, en el ‘Body Neutrality’ se intenta transformar lo que vemos desagradable de nuestro cuerpo en términos funcionales y racionales, por lo que se deja fuera la emoción. Por ejemplo: yo amo mis piernas porque ellas me ayudan a correr», exponen las expertas.

Recogen que lo que subyace en ambos es la evitación de las vivencias desagradables que nos puede producir nuestro cuerpo: vergüenza, ansiedad, inseguridad, miedo… Y consideran que ésta es la clave: hay que aceptar el cuerpo y las emociones que él nos produce sin que esto nos bloquee, condicionando nuestra conducta.

Pros y contras del movimiento Body Neutrality

Las psicólogas de Promethea aseguran estar de acuerdo con algunos planteamientos que establece el ‘Body Neutrality’ porque les parecen sanos, como puede ser observar nuestro cuerpo y aceptarlo, darnos cuenta de los
juicios que hacemos sobre nuestro cuerpo y observarlos… Y tener la certeza de que somos más que nuestro cuerpo.

Así mismo, y según su propio criterio, recogen que esto puede dar una falsa sensación de aceptación hacia el propio cuerpo: «Desde la terapia de aceptación y compromiso, se entiende la aceptación como observar los juicios que aparecen (en este caso en relación a nuestro cuerpo, y no
luchar contra ellos, permitiéndoles estar ahí, dándoles su espacio)».

En el ‘Body Neutrality’ se cambian los juicios por comentarios sobre la utilidad del cuerpo y en este sentido las expertas consideran que no es un proceso válido de aceptación.

«Si decimos yo no necesito cambiar mi cuerpo estamos condicionando a la persona a que no pueda modificar lo que quiera de su apariencia. Como si el hecho de cambiar algo fuera negativo. Sabemos que esto llevado a cabo de forma obsesiva, se podría convertir en un problema, pero el resultado podría ser diferente si lo hacemos de una forma regulada. No entenderíamos que se dijera que no necesito cambiar mi mente, entendemos que aunque con ella pensemos podemos modificarla, formándonos más, potenciando nuestras capacidades, cambiar nuestra perspectiva sobre algún tema, en definitiva siendo más flexibles mentalmente».

El Body Neutrality y los TCA

La nutricionista Victoria Lozada apunta que el ‘Body Neutrality’ tratar de mantenernos lo más neutras posibles con nuestra forma de vernos al espejo, con nuestra imagen corporal y con nuestra relación con nuestro cuerpo. «Va de aceptación. Nos dice que no tenemos por qué amar todo nuestro cuerpo y no por eso éste merece menos respeto», aclara.

Explica que no se enfoca en el cuerpo es bonito o un objeto de deseo, que es básicamente lo que hace la cultura de la dieta y el patriarcado, que se focaliza en que nuestros cuerpos deben ser admirados.

En este sentido, recoge que funciona mejor que el ‘Body Positive’ porque en éste la idea de que hay que amar el cuerpo sí o sí… pero esto es muy difícil cuando a nivel médico, laboral o social no es así y pasa a ser un positivismo tóxico que no nos ayuda en absoluto.

Uno de los aspectos positivos con este nuevo movimiento es que la relación con el ejercicio cambia: «Ahora lo hacemos para disfrutar, desconectar, hacer algo que nos gusta y no necesariamente para tener que transformarlo o cambiarlo a toda costa. Siempre desde el amor y nunca desde el odio. Es lo mejor porque nos recuerda que merecemos ese autocuidado y respeto y no nos fuerza a hacer ejercicio desde el castigo ni dietas restrictivas«.

Por otro lado, y respecto a este movimiento, Patricia Vicario Jiménez, dietista nutricionista del centro de psicología Promethea, considera que lo ideal sería convivir en una sociedad con una percepción neutra de nuestro cuerpo, no juzgarnos ni juzgar a los demás por su apariencia y no hacer comentarios acerca de la apariencia física de las personas.

Por desgracia, la experta tiene la certeza de que esto no no es así: «Los TCA (trastornos de conducta alimentaria) son un problema social, no individual». Y nos explica que el movimiento ‘Body Neutrality’ puede cambiar la percepción de nuestros cuerpos, bajarla a un segundo plano y ver más allá de la apariencia física de las personas.

En este sentido, asegura que este movimiento podría ayudarnos a tener otra visión o percepción de las personas sin que importe su apariencia. «Me encantaría poder afirmar que puede prevenir los TCA pero al igual que en el movimiento ‘Body Positivity’ todo dependerá de la percepción subjetiva de cada persona y sus circunstancias«, apunta.

Desde su experiencia, Vicario Jiménez confiesa que en su consulta, y casi de forma general, las personas tienen un diálogo interno muy negativo hacia su propia persona. «Nos hablamos a nosotras mismas desde el juicio, la culpabilidad, las prohibiciones… y creo que ambos movimientos (tanto el ‘Body Positive’ como el ‘Body Neutrality’) pueden favorecer a que nos cuestionemos si realmente queremos cumplir con los estándares de belleza preestablecidos (normalmente irreales) y a favorecer que ese diálogo interno fluya de forma mucho más compasiva y amable con nosotras mismas», concluye la nutricionista.

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Fotos | Pexels


La noticia

Del body-positive al body-neutrality: del amor al respeto del propio cuerpo y su efecto en la salud mental

fue publicada originalmente en

Vitónica

por
Marta Díaz de Santos

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