El vino es una de las bebidas más antiguas que se conocen. El considerado elixir de los dioses para muchos, lleva acompañado al ser humano desde hace algunos milenios. Actualmente “lucha” con la cerveza para ser la bebida alcohólica de baja graduación que acompaña tapas y comidas.
En los últimos años no ha dejado de asociarse el vino con diferentes beneficios para la salud, hasta el punto de encontrar artículos en los que asemejan una copa de vino a una hora de ejercicio. Demasiado bueno para ser verdad, ¿no? Vamos a dejar de lado las conversaciones de barra de bar y los “me lo ha dicho mi vecino” y vamos a ver qué dice la ciencia más rigurosa sobre el vínculo del vino con la salud.
La ciencia habla sobre el vino, pero hay que saber escucharla
El vino ha sido ampliamente estudiado para comprobar si sus componentes pueden mejorar la salud de quienes lo toman, especialmente el vino tinto. Antes de continuar, obviamente queda descartado el exceso de su consumo, ya que beber alcohol en demasía produce efectos nocivos para la salud física y mental.
Cuando se habla de consumo moderado, que puede ser una copa al día, entramos en un terreno diferente. Revistas científicas tan prestigiosas como Journal of the American Medical Association (JAMA) o Nature han estudiado los efectos del consumo moderado de vino en la esperanza de vida y la mortalidad por todas las causas.
Existen también revisiones narrativas sobre cómo afecta el consumo moderado de vino en la salud y otras muchas publicaciones publicadas en revistas también de alto impacto, como la revista de La Sociedad Europea de Cardiología. La Revista Americana del Corazón cuenta también con su propia revisión sobre esta temática.
De todas estas fuentes beberemos para extraer una conclusión sobre si realmente es saludable beber esa copita de vino al día o mejor evitarla. Sea cual sea dicha conclusión, el agua es la elección número uno para tomar en cualquier momento, siendo muy controvertida la proposición del consumo de alcohol.
¿Sí o no a esa copa de vino diaria?
Existen estudios observacionales que han mostrado una esperanza de vida mayor de los “bebedores moderados” de vino con respecto a los abstemios. Sin embargo, este tipo de estudios que muestran asociación no muestra causalidad, es decir, dos cosas pueden estar vinculadas, pero no ser dependientes una de la otra.
Un mayor consumo de helados puede estar asociado a más ahogamientos en las playas, pero no es el helado el que propicia esos ahogamientos, sino que al ser verano la gente se baña más en la playa. Realmente hay más ahogamientos cuando se consumen más helados, pero la causa es que al ser verano hay más personas que se meten en el mar.
Estos estudios observacionales son causantes en muchas ocasiones de titulares de todo tipo, más aún si son tan jugosos como la ingesta de vino. De esa forma, al tomar estudios observacionales podemos decir que “beber vino alarga la vida” o que “la gente que bebe más vino se muere menos”.
Si en lugar de irnos a este tipo de publicaciones acudimos a otros estudios conocidos como ‘estudios de aleatorización mendeliana’ que controlan los efectos de confusión de los factores sociodemográficos y ambientales, no se encuentra evidencia de esa cardioprotección ni longevidad extendida por el consumo de vino.
Una revisión con metanálisis relativamente reciente de JAMA no encontró asociaciones protectoras significativas entre el consumo de vino y la mortalidad por todas las causas.
La revista Nature Scientific Reports se fue al lado contrario, exponiendo que beber como máximo una copa de vino al día podía ganar 0,94 años de vida. Hasta aquí suena espectacular. ¡Viva el vino! Sin embargo, la línea entre la cantidad de consumo es tan delgada que pasarse de esa copa diaria reducía siete años la esperanza de vida.
Además, la ganancia de un año de vida por esa copa de vino se veía contrarrestada por el aumento de dos a cuatro veces de riesgo de cáncer oral y de esófago. Como puedes observar, estos datos son extremadamente ambiguos. Si nos quedamos con lo que nos puede interesar podemos decir que “una copa de vino al día alarga un año de vida”, pero tú y yo sabemos que no es la verdad completa.
Sentido común para tomar esa copa de vino al día (si nos apetece)
Si te interesa profundizar en la asociación entre la ingesta del vino y la salud puedes leer este artículo gratuito de la revista Nutrients. En ella se hace un repaso extenso a los compuesto del vino y sus efectos en la salud humana. En dicha revisión narrativa podemos encontrar el principal causante que hace que se señale el vino como una bebida que mejora la salud: el resveratrol.
El vino tiene muchos fitoquímicos como los polifenoles y el resveratrol, muy interesantes para la salud. Estos compuestos activos han sido ampliamente estudiados por sus propiedades antioxidantes y numerosos beneficios. Sin embargo, dichas investigaciones utilizan concentrados de estas sustancias, lo que hace que se consuma mucho en una cápsula.
Para llegar a esas cantidades estudiadas bebiendo vino entraríamos en el consumo excesivo de alcohol, lo que produce efectos nocivos para cuerpo y mente. Por lo tanto, si nos centramos en estos compuestos que tiene el vino, podemos decir que ellos sí son beneficiosos para la salud, pero si nos bebemos una botella de vino para alcanzar cantidades apreciables las cuentas se van al garete.
Hay muchos factores de confusión: si los que beben una copa de vino al día hacen más ejercicio y siguen la dieta mediterránea, ¿qué pasa?; si no bebo la copa de vino, pero me tomo dos cervezas, soy sedentario y cómo fatal, ¿qué ocurre?
Todo ello hace que no sea posible alcanzar un consenso que diga fehacientemente a nivel científico si una copa de vino es mejor que ninguna para mejorar la salud. Los componentes del vino sí se asocian a beneficios para la salud, pero un compuesto aislado no es igual que la copa de vino al completo.
En cualquier caso, aunque lo ideal es tomar agua y así evitamos la duda, una copa de vino puede ser una bebida saludable a tomar cuando queremos tomar algo con los amigos. Ocurre lo mismo con la cerveza, ya que sus componentes también se vinculan con beneficios para la salud, excepto el alcohol.
Nuestra recomendación es no tomar una copa de vino al día si no somos asiduos a tomarla, ya que en algunos casos “incitan a hacerlo”, como si tomarla fuese a ser mejor que no hacerlo. Sin embargo, si tienes una conexión social o te apetece prepararte un baño con esa copa de vino, adelante, siendo consciente que la salud se mejora con una dieta saludable y ejercicio físico, no con el vino.
Referencias
Zhao J, Stockwell T, Naimi T, Churchill S, Clay J, Sherk A. Association Between Daily Alcohol Intake and Risk of All-Cause Mortality: A Systematic Review and Meta-analyses. JAMA Netw Open. 2023;6(3):e236185. doi:10.1001/jamanetworkopen.2023.6185
Liu, YT., Lee, JH, Tsai, MK et al. Los efectos del consumo moderado de alcohol en la esperanza de vida y los riesgos de mortalidad: un estudio de cohorte basado en la población. Sci Rep 12 , 7476 (2022). https://doi.org/10.1038/s41598-022-11427-x
Hrelia, S., Di Renzo, L., Bavaresco, L., Bernardi, E., Malaguti, M., & Giacosa, A. (2022). Moderate Wine Consumption and Health: A Narrative Review. Nutrients, 15(1), 175. https://doi.org/10.3390/nu15010175
Haseeb, S., Alexander, B., & Baranchuk, A. (2017). Wine and Cardiovascular Health: A Comprehensive Review. Circulation, 136(15), 1434–1448. https://doi.org/10.1161/CIRCULATIONAHA.117.030387
Poli A. (2022). Is drinking wine in moderation good for health or not?. European heart journal supplements : journal of the European Society of Cardiology, 24(Suppl I), I119–I122. https://doi.org/10.1093/eurheartjsupp/suac084
Pavlidou, E., Mantzorou, M., Fasoulas, A., Tryfonos, C., Petridis, D., & Giaginis, C. (2018). Wine: An Aspiring Agent in Promoting Longevity and Preventing Chronic Diseases. Diseases (Basel, Switzerland), 6(3), 73. https://doi.org/10.3390/diseases6030073
Wojtowicz J. S. (2023). Long-Term Health Outcomes of Regular, Moderate Red Wine Consumption. Cureus, 15(10), e46786. https://doi.org/10.7759/cureus.46786
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Vino, salud y ciencia: qué dicen los expertos sobre los beneficios saludables de esa copita de vino diaria
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En el chiste le pregunta el hijo a la madre que cuándo van a comer pan de hoy, a lo que la madre le responde que mañana. Muchas personas van cada día a por su barra de pan y otras tantas lo compran con menos frecuencia. Este alimento que nos ha acompañado desde hace miles de años se puede conservar mejor siguiendo unas directrices básicas que evitan que se ponga blando y conserve ese crujido que tanto gusta.
Las formas adecuadas de conservar el pan para no perder su textura
Las personas que viven solas o aquellas personas a los que el pan crujiente les dura algo más de unas horas deben conservar bien el alimento para que guarde todas sus propiedades de textura. Xavier Barriga, experto en panadería con ocho libros a sus espaldas sobre este arte, reveló consejos para conservar el pan en casa en La Vanguardia.
¿Bolsa de plástico?
Uno de los errores más comunes es conservar el pan en la bolsa de plástico de la misma panadería o una que tengamos por casa. Esta opción es la peor porque ese plástico es impermeable y no transpira. Eso genera humedad en su interior que se absorbe por el pan, haciendo que pierda la dureza de la costra y su textura crujiente, como explica Xavier.
La mejor opción es aquella que permita respirar al pan sin que absorba la humedad exterior si estamos en zona de alta humedad. Las bolsas de algodón o las paneras de madera no pueden faltar en toda casa de buen amante del pan para mantenerlo en las mejores condiciones durante más tiempo.
El aire y el frío no son amigos del pan crujiente
Otro de los consejos del experto panadero es evitar dejar el pan en zonas donde haya corriente de aire o esté muy frío, tampoco cerca de la ventana si le da el sol a esa zona. Una vez más, una panera de madera cerrada es la mejor opción para evitar esos elementos, o una bolsa de tela que puede ser la misma que llevas a la compra y ya lo dejas ahí.
Parte solo el pan que te vas a comer, no lo rebanes
En los supermercados encontramos máquinas que nos rebanan el pan, y eso está genial para tenerlo ya en rodajas. Sin embargo, Xavier Barriga explica en La Vanguardia que cuando cortas el pan entra aire entre las rebanadas y eso facilita que se seque antes. Lo ideal es cortar el pan a medida que lo necesitemos, o si ya está cortado, un toque de tostadora lo ‘revive’.
¿Pan congelado?
La congelación es un recurso espectacular para la comida que no vamos a ingerir en unos días, así que con el pan puede ser una alternativa también. Lo que debemos de tener en cuenta a la hora de congelar el pan es aislarlo del aire. La opción del experto panadero es envolver el pan con papel de aluminio y meterlo en una bolsa de plástico.
Otra opción es un táper hermético en el que no haya flujo de aire. Lo ideal es congelarlo en las porciones que vayamos a comer, incluso en rodajas si lo utilizamos para tostadas. Si lo congelas de esta forma, utiliza bolsas preparadas para congelar alimentos que se cierran herméticamente y permiten guardarlo en porciones.
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La mejor manera de conservar el pan según un experto panadero para que esté crujiente durante días
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Joaquín Vico Plaza
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Si con frecuencia llenas una y otra vez con agua la botella de plástico que has comprado en el supermercado, te mostramos lo que debes saber antes de volver a reutilizarla.
Para mantenernos hidratados podemos acudir a opciones varias siendo la alternativa más recomendable la ingesta de agua. Sin embargo, el envase del cual bebemos también dice mucho acerca del efecto de su consumo en nuestra salud; por eso te mostramos qué ocurre si utilizamos una y otra vez la botella de plástico que hemos comprado en el supermercado.
Botellas de plástico: no más de siete días
Según la experta en alimentos Tara Eikenaar, los envases plásticos o la botella típica de PET que solemos encontrar con agua en el supermercado, no deben reutilizarse durante mucho tiempo ya que una vez abierto podemos fomentar con su uso la proliferación de bacterias y microorganismos nocivos para nuestro cuerpo.
Según Eikenaar, una botella de plástico con líquido se puede almacenar hasta un año siempre y cuando nunca se haya abierto, ya que después de la apertura podemos ir dejando rastros de comida y saliva que favorecen la acumulación de bacterias.
En el plástico, aún si lavamos muy bien la botella, es difícil remover estas sustancias que contaminan el recipiente y por eso, solo sí almacenamos la botella de plástico en la nevera se recomienda un máximo de siete días de uso, de lo contrario lo recomendable es no conservarlas más de tres días.
Además, las botellas de plástico pueden contener el conocido bisfenol A (BPA), que en mayor o menor medida puede liberarse al líquido del interior y en nuestro organismo comportarse como un disruptor endocrino que perjudica la salud.
Por esta razón, lo recomendable es reemplazar las botellas de plástico por opciones de vidrio, de aluminio, o incluso de acero inoxidable que son más resistentes y en las cuales el riesgo de proliferación de bacterias y gérmenes es inferior; permitiéndonos al mismo tiempo desinfectarlos bien y lavarlos apropiadamente con frecuencia sin estropear el recipiente.
Ya sabes, si eres de los que llena una y otra vez con agua la botella de plástico del supermercado, debes saber esto antes de volver a hacerlo.
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Reutilizar la botella de agua del supermercado es un gran error: una experta nos alerta de lo que puede ocurrir
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Sin duda las fuentes de hidratos de carbono han sido consideradas durante años como los alimentos que más engordan y qué más debemos moderar en nuestra dieta habitual. Esto hace que muchas veces nos hagamos la eterna pregunta: qué engorda más, ¿comer pan o arroz? Hoy te vamos a acercar la respuesta.
Pan vs. arroz
Como nutricionista debo decir que el perfil nutricional de estos alimentos es muy semejante: en ambos casos se trata de fuentes hidratos de carbono complejos con una pequeña cantidad de proteínas vegetales.
Si escogemos pan integral o arroz integral estaremos hablando de mayor proporción de proteínas vegetales, minerales, vitaminas y por supuesto una cuota superior de fibra; resultando ambos alimentos de preferencia ante las versiones refinadas.
No obstante, si nos referimos al pan blanco y al arroz blanco como tal, sin duda en ambos casos se trata de hidratos que se asimilan fácilmente y que brindan energía rápidamente al organismo. No obstante, el pan es un producto elaborado a base de un derivado de cereal (harina de trigo), mientras que el arroz constituye un cereal en sí, por lo tanto hay más probabilidades de que el pan incluya agregados no beneficiosos para nuestro cuerpo.
Por esta razón, siempre preferiría elegir el arroz blanco frente al pan blanco, aunque como hemos dicho lo ideal son las alternativas integrales o de grano completo en el caso del pan.
Si escogemos arroz blanco debemos tener en cuenta que es mejor no ingerirlo sólo y acompañarlo de alimentos que puedan reducir su índice glucémico, como frutas, vegetales, semillas, frutos secos, carnes, pescados u otras fuentes de proteínas; siendo también aconsejable su ingesta al dente o enfriado tras la cocción, ya que en este caso resulta una mejor fuente de almidón resistente, que sacia en mayor medida y que para nuestro organismo tiene un efecto diferente a consumir un arroz blanco cocido en demasía y recién sacado del fuego.
¿Engorda menos el arroz que el pan?
Como nutricionista, puedo hablar de poder saciante, de efecto en el organismo de diferentes alimentos, analizar ingredientes y valor nutricional; no obstante, afirmar que un alimento engorda más que otro es algo muy diferente.
Así, debemos tener en cuenta que los alimentos se metabolizan en cada organismo de forma diferente y que no deberíamos analizar el consumo de un alimento en concreto de forma aislada, sino que debemos ver el todo en nuestra dieta.
Por lo antes dicho, no podemos afirmar que el consumo de arroz blanco engorda menos que el consumo de pan blanco o viceversa, sino que en gran medida depende de cómo cocinamos cada alimento, de la cantidad consumida, del metabolismo de la persona que lo ingiere y de muchos otros aspectos.
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Soy nutricionista y te respondo a la eterna pregunta: qué engorda más, el pan o el arroz
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Asombrarse en Jordania con el tesoro de Petra cuando se termina el desfiladero, bañarte con elefantes en Tailandia, comprobar que en Nueva York se hace de día al visitar Times Square, sentir la energía envolvente del Machu Picchu… Viajar es lo único que compras y te hace más rico, y la ciencia lo está comprobando. La salud es lo más valioso que tenemos y viajar puede mejorar el bienestar físico, mental y social. Un nuevo estudio pone de manifiesto cómo desconectar unos días en un viaje es capaz de ordenar el caos que generamos en cuerpo y mente con el ajetreo estrés diario.
El próximo viaje puede ayudarte a ser más sano y joven
Machu Picchu (Perú)
Uno de los principales pasatiempos que citan las personas para hacer en su tiempo libre y vacaciones es viajar. Recorrer el mundo es cada vez más fácil gracias a todo tipo de agencias que organizan la ruta y muchas plataformas con las que uno mismo puede ir a cualquier lugar del planeta.
No hay apenas investigaciones de calidad que hayan comprobado cómo afecta viajar a la salud física y psicológica de la personas. Hay miles de estudios sobre el efecto del ejercicio físico, la dieta y diferentes hábitos en la salud, pero no sobre el turismo para potenciar la salud.
Un nuevo estudio recién publicado en la revista Journal of Travel Research ha intentado eliminar parte de esa laguna existente en la literatura científica. Viajar puede aportar un valor extra a la salud más allá del ocio y la recreación convencionales (salir con amigos, desconectar en el parque, etc.).
El turismo puede elevar la salud física y mental de las personas a través de experiencias positivas como la interacción social con otros viajeros, la actividad física realizada en el viaje o los estímulos novedosos. No existe aún un respaldo teórico sólido, pero se está comprobando que viajar podría contribuir a la desaceleración del envejecimiento.
Sí se ha comprobado ya que viajar puede mitigar la depresión, es una posible herramienta frente a la demencia y mejorar la calidad de vida en las personas sanas y enfermas.
Viajar produce entropía negativa
Finisterre (España)
Nuestro cuerpo al nacer es como una casa recién estrenada, todo está perfectamente en orden y limpio. A medida que cumplimos años comienza una disminución progresiva del orden a todos los niveles (molecular, celular, organísimo…) y ese camino del orden al caos es lo que se conoce como entropía.
No es posible mantener siempre nuestra casa como el primer día del estreno porque las puertas irán perdiendo color y los electrodomésticos irán desgastando. De esa misma forma, no es viable que nuestro cuerpo esté en el perfecto orden del primer día al nacer, pero sí podemos intentar cuidar de nuestra casa (nuestro cuerpo) para que ese empeoramiento que nos lleva al caos sea más lento.
El estudio citando anteriormente explica que viajar puede conducir a una entropía negativa, es decir, a desacelerar el envejecimiento porque tenemos controlado ese caos. Un “cuerpo más ordenado” significa que hay menos envejecimiento y enfermedad. Cuando enfermamos ese orden se altera dando lugar a un caos que nos envejece.
Sin embargo, viajar parece que provoca cambios en el estado físico, mental y social, consiguiendo ralentizar ese envejecimiento, e incluso revertirlo, dando lugar a esa entropía inversa. Por lo tanto, si alguien te dice al viajar que te ve mejor y más joven puede que tenga parte de razón.
Reflexión final
Caminar más de 20 kilómetros al día descubriendo Londres, bucear con tiburones blancos en Sudáfrica o conocer personas en el sudeste asiático podría hacernos más jóvenes o, al menos, hacer que envejezcamos más lento. Como la relatividad de Einstein, los relojes internos de las personas que hacen actividad física, se distraen del estrés de su día a día y generan conexiones sociales, van más despacio que los del resto de población.
Viajar es mucho más que tomar un avión de 20.000 kilómetros (Madrid – Wellington) y estar con una diferencia horaria de diez horas. Viajar es redescubrir tu ciudad con ojos de turista caminando muchos kilómetros. Viajar es escaparte al parque natural más cercano para desconectar del ajetreo diario. Viajar es apuntarte a un curso de cocina asiática para conocer gente.
Por supuesto, desconectar visitando Times Square en Nueva York o tu lugar favorito es diferente a todo lo demás, pero no siempre se puede, al menos en la frecuencia que nos gustaría. En cualquier caso, dicen que el dinero empleado en un viaje es una inversión, no un gasto, así que ¿por qué no comprar ese billete y comprobar en uno mismo esto de la entropía inversa?
Referencias
Hu, F., Wen, J., Zheng, D., Ying, T., Hou, H., & Wang, W. (2024). The Principle of Entropy Increase: A Novel View of How Tourism Influences Human Health. Journal of Travel Research, 0(0). https://doi.org/10.1177/00472875241269892
Hu, F., Wen, J., Zheng, D., & Wang, W. (2023). Travel medicine in hospitality: An interdisciplinary perspective. International Journal of Contemporary Hospitality Management, 35(9), 3134-3153.
P. Christou, A. Simillidou, Tourist experience: The catalyst role of tourism in comforting melancholy, or not, Journal of Hospitality and Tourism Management, Volume 42, 2020, Pages 210-221, ISSN 1447-6770, https://doi.org/10.1016/j.jhtm.2020.01.007
Li, Q., Guo, Z., Hu, F., Xiao, M., Zhang, Q., Wen, J., Ying, T., Zheng, D., Wang, Y., Yang, S., & Hou, H. (2023). Tourism experiences reduce the risk of cognitive impairment in the Chinese older adult: a prospective cohort study. Frontiers in public health, 11, 1271319. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC10629014/
Fangli Hu, Jun Wen, Ian Phau, Tianyu Ying, Joshua Aston, Wei Wang, The role of tourism in healthy aging: An interdisciplinary literature review and conceptual model, Journal of Hospitality and Tourism Management, Volume 56, 2023, 356-366, ISSN 1447-6770, https://doi.org/10.1016/j.jhtm.2023.07.013
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Viajar podría ralentizar el envejecimiento y hacerte más saludable: así es como tu próximo destino ordenará tu caos interno
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Los arándanos son uno de los considerados ‘superalimentos’ por los grandes beneficios que ofrece a la salud física y mental. Comer arándanos a diario, y bayas en general (frambuesa, mora, ciruelas…) ayudan a nuestro cuerpo a luchar contra la inflamación gracias a su alto poder antioxidante y antiinflamatorio. Además de controlar los niveles de azúcar en sangre, mejorar la salud cardiovascular y reducir el riesgo de alteraciones metabólicas como el cáncer, los arándanos también son ideales para cuidar de nuestro cerebro. En las revistas científicas hay muchas publicaciones en las que se asocia la ingesta de arándanos con la neuroprotección y mejora de las funciones cognitivas.
Los arándanos son unos grandes aliados de la memoria
Ser capaces de levantarnos del sofá o subir las escaleras hasta el último de nuestros días es un regalo que no todos tenemos. Hay muchos factores que influyen en la fragilidad, algunos de ellos se pueden controlar y otros no. Sin embargo, caminar más lento o más deprisa no es lo que realmente nos invalida, sino un cerebro que no responda como debe.
La demencia y las enfermedades neurodegenerativas son un problema mundial que tiene efectos devastadores en las personas que lo sufren y en los que las rodean. La dieta, el ejercicio físico y diferentes hábitos de vida saludables son los mejores aliados para prevenir, retrasar e incluso eliminar el inicio de una enfermedad neurodegenerativa como el Alzheimer.
Los arándanos tienen el potencial de cuidar de nuestro cerebro y mejorar sus funciones ejecutivas como la memoria. Los culpables de dicho beneficio son las antocianinas y proantocianidinas, compuestos flavonoides bioactivos presentes en los arándanos que le dan ese color azul oscuro y morado.
Estos bioactivos tienen un poder antioxidante y antiinflamatorio que se encarga de hacer frente a los radicales libres y estrés oxidativo que causa el empeoramiento cerebral. Si realizamos ejercicio físico a diario, ingerimos arándanos dentro de una dieta adecuada y controlamos otros factores como el sueño y el estrés, nuestra memoria funcionará drásticamente mejor y nuestro cerebro nos hará caso más tiempo.
Referencias
Soveid, N., Barkhidarian, B., Moradi, S., Gholami, F., Rasaei, N., Himmerich, H., & Mirzaei, K. (2023). The Potential Effect of Blueberry on Cognitive Health and Mood State based on Human Intervention Studies: Systematic Review and Mini Meta-Analysis. CNS & neurological disorders drug targets, 22(7), 1090–1101. https://doi.org/10.2174/1871527321666220608085852
Krikorian, R., Skelton, M. R., Summer, S. S., Shidler, M. D., & Sullivan, P. G. (2022). Blueberry Supplementation in Midlife for Dementia Risk Reduction. Nutrients, 14(8), 1619. https://doi.org/10.3390/nu14081619
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Los científicos lo tienen claro: comer arándanos frecuentemente te hace más inteligente y mejora tu memoria
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La Federación Española de Fitness y Fisicoculturismo (FEFF) se complace en anunciar la preselección de atletas para el próximo Mundial Femenino, que tendrá lugar en Tokyo del 16 al 19 de diciembre de 2024. Este evento, de relevancia mundial, reúne a las mejores atletas del mundo, ofreciendo una plataforma excepcional para mostrar el talento y la dedicación de las atletasLeer más… Leer más
Internet es mentira. Nikocado Avocado ha completado un plan que ni los mejores directores de Hollywood podían haber tramado: “dos pasos por delante”. El conocido creador de contenido se dedica al Muk-bang, que es un espectáculo en el que se graba ingiriendo grandes cantidades de comida. Como era de esperar, comenzó a ganar peso y las redes sociales se hicieron eco de ello. Ha revelado que todo era un experimento social y ahora luce totalmente delgado como si todo hubiera sido un sueño.
¿Quién es Nikocado Avocado? El inicio de Nicholas Perry
El primer vídeo del canal de Nikocado Avocado se subió hace ocho años para explicar por qué no era vegano. Lo insertamos en el artículo para que compruebes de primera mano quién era Nicholas Perry antes de comenzar a ganar y ganar mucha grasa.
A medida que vamos viendo vídeos más recientes podemos comprobar cómo va cambiando su composición corporal. Él mismo lo utiliza en sus publicaciones para obtener más seguidores y visualizaciones, como el siguiente vídeo de hace unos siete años en el que ya se muestra un importante cambio físico.
A lo largo de los años, continúo practicando Muk-bang, que en resumidas cuentas en comer ingentes cantidades de comida frente a la cámara para que otros te vean. Por supuesto, y como es normal, este tipo de prácticas es para reflexionar hasta qué punto se puede anteponer el dinero y la fama a nuestra salud.
El último vídeo subido a la plataforma fue hace siete meses y podemos comprobar cómo Nicholas Perry (la persona) fue totalmente abducido por Nikocado Avocado (el personaje). Por culpa de ello llegó a necesitar un respirador a modo de máscara y una silla de ruedas eléctrica para moverse.
“Dos pasos por delante” o ¿años de vida y salud perdidos?
Nikocado Avocado ha compartido ahora un vídeo en su canal de YouTube en el que durante 25 minutos explica el mayor experimento social de su vida. “Siempre he estado dos pasos por delante”, comenta el creador de contenido que ha estado observando historias y todo tipo de especulaciones en internet mientras el cocinaba su experimento.
El youtuber va más allá diciendo que se ha sentido como si monitorizara hormigas que van una detrás de la otra. Como si todo en este tiempo en el que ha ganado muchísimo peso hubiera sido un sueño, Nikocado dice que hoy se ha levantado con 113 kilos menos.
Dos años para perder 113 kilos
El creador de contenido explica en su último vídeo recién publicado que ha estado dos años para bajar los 115 kilos de peso. En este tiempo no ha subido contenido nuevo, sino que era contenido ya grabado sin que nadie se diera cuenta. Durante estos dos años ha observado desde la sombra los comentarios que señalaban que había arruinado su vida y su salud.
Los que veían mis vídeos decían que estaba arruinando mi vida ya que engordar de esa manera no es bueno para la salud. Lo que no sabían era que los que estaban arruinando sus vidas eran ellos.
@realnikocadoavocado
♬ original sound – Nikocado Avocado
Perder 113 kilos es un hito solamente al alcance de pocos. El problema es que acto seguido a explicar lo que ha ocurrido en estos dos años, el youtuber sigue con su práctica de ingerir enormes cantidades de comida. Tener esas drásticas subidas y bajadas de peso es totalmente contraproducente para la salud. El tiempo dictaminará qué sucede con la composición corporal y salud de Nikocado Avocado.
Nicholas Perry antes de comenzar a ganar peso (izquierda), en su peso máximo (en medio) y actualmente después de perder 113 kilos (derecha)
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Imágenes | Nikocado Avocado (Instagram)
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“El mayor experimento social de mi vida”: Nikocado Avocado reaparece por arte de magia con 113 kilos menos como si todo hubiera sido un sueño
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Si buscas una receta súper exprés para resolver la última comida del día, te mostramos una cena rica en proteínas, baja en hidratos y súper fácil que se prepara con sólo tres ingredientes y en un par de minutos.
Boticaria García es una farmacéutica, nutricionista y divulgadora científica que cuenta en su haber con varios libros. En uno de ellos explica detalladamente qué es el hambre y qué tipos de hambre existen. En este artículo vamos a extraer de uno de sus libros en qué consiste el hambre hedónica, cómo podemos darnos cuenta que queremos comer por placer y no por necesidad y qué hacer en ese momento.
El hambre hedónica versus el hambre fisiológica
El hedonismo tiene como núcleo el placer. Cuando hablamos de hambre hedónica hacemos referencia a la ingesta de comida cuyo fin no es nutrirnos ni eliminar el hambre, sino el placer en sí mismo. Boticaria García explica en su libro “Tu cerebro tiene hambre: 5 grandes cambios que te ayudarán a perder grasa y ganar salud” cómo diferenciar el hambre fisiológica o real del hambre hedónica.
En primer lugar, Marián García agrupa el hambre emocional y el hambre ambiental dentro del hambre hedónica. El hambre real, o hambre-hambre como la define la divulgadora científica, es la necesidad real de ingerir nutrientes porque nuestro cuerpo los necesita.
Este tipo de hambre-hambre aparece cuando nuestro cuerpo nota que se van acabando los depósitos y el estómago está vacío. También lo notamos por ese rugir típico de tripas, falta de energía e incluso dolor de cabeza o sensación de mareo si ha pasado mucho tiempo desde la última comida.
Una vez que comemos, ese hambre-hambre desaparece y no vuelve a aparecer hasta mucho tiempo después. En el otro lado de la moneda está el hambre hedónica que no nos lleva a comer por necesidad, sino por el estrés del día, por el aburrimiento en la tarde-noche en el sofá o porque vemos a alguien comer un helado y nos apetece también.
Al contrario que el hambre real, el hambre hedónica no tiene un tiempo para manifestarse. Comer por placer puede hacerse en cualquier momento, incluso aunque hayamos terminado de comer hace 10 minutos. Hay veces que surge sin más, pero otras veces aparece con mucha intensidad y no para hasta que nos comemos eso que la mente lleva pidiéndonos un rato.
Los alimentos que escogemos con el hambre hedónica no suelen ser saludables. A poca gente se le antoja de repente un brócoli al vapor o unas acelgas, ¿verdad? Los alimentos poco saludables que nos dan ese placer y dopamina instantánea son los que elegiremos como placenteros.
El problema es que no nos sacian y podemos comer y comer hasta que nos duela la tripa. En muchos casos, después de comer por placer surgen sentimientos de culpa, que sumados al estrés y la ansiedad hacen una combinación perfecta que nos aleja precisamente del placer por el que hemos ingerido esos productos.
¿Cómo controlar y actuar frente al hambre hedónica?
El hambre-hambre aparece después de muchas horas de haber comido. Si has comido hace poco y tienes hambre es “tu mente y no tu estómago” quien te pide comer (entrecomillamos porque es una frase muy reduccionista). Pon un horario de comidas para cumplirlo cada día, tengas más o menos hambre.
El hambre hedónica aparece de repente, pero si estamos en casa y tenemos un tarro de Nocilla en la despensa será muy diferente a si tenemos que ir a comprarlo. El acto de tener que ir a por ello, e incluso en el trayecto, tenemos unos valiosos minutos en los que podemos detenernos a pensar si lo necesitamos realmente o estamos actuando por un impulso y después nos sentiremos culpables.
Te propongo ponerte en el estado posterior a comerte ese dulce o ese ultraprocesado. ¿Cómo te hará sentir? Está claro que durante la ingesta lo vamos a disfrutar durante unos segundos o un par de minutos, pero ¿merece la pena si después vamos a sentirnos culpables durante horas?
Ten preparados aperitivos saludables para cuando aparezca ese hambre hedónico. Si no puedes controlarlo, prueba a ingerir estos aperitivos en lugar de otros menos saludables aunque no sea un hambre real. Bebe agua, te sorprenderás de las veces que confundes hambre con sed.
Referencias
Boticaria García. (2024). Tu cerebro tiene hambre. Editorial Planeta.
En Vitónica | Boticaria García revela por qué tenemos hambre todo el rato y no nos saciamos a pesar de haber comido hace poco
Imágenes | Extracto de programa Pasapalabra (Antena 3), Florencia Viadana (Unsplash), Aleksandra Sapozhnikova (Unsplash)
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La noticia
Boticaria García aclara qué es el ‘hambre hedónica’ y en qué se diferencia del hambre real
fue publicada originalmente en
Vitónica
por
Joaquín Vico Plaza
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