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28 Oct

Claudia Rodríguez, pareja de Marc Cucurella: "Intento entrenar mínimo 3 días por semana, fuerza, pilates y para mi salud mental, terapia cuando lo necesito"

Claudia Rodríguez se ha hecho un nombre como creadora de contenido en Instagram. Su agenda incluye citas como la reciente gala del Balón de Oro, donde acompañó a su pareja, el futbolista Marc Cucurella, y posó junto a él en la alfombra roja.

Madre de tres hijos en común con el jugador, Claudia procura organizarse para atender a su familia y reservar tiempo para ella. Entre las tareas de cada día, busca un hueco para hacer ejercicio: el entrenamiento de fuerza y el pilates forman parte de su rutina.

Después de dejar a los niños en el colegio, Claudia Rodríguez aprovecha la mañana para entrenar, estudiar y hacer gestiones. Procura dejar resueltos los quehaceres para pasar las tardes con sus hijos, aunque en esa agenda también busca tiempo para ella. “Intento entrenar mínimo 3 días en semana”, explicó la creadora de contenido y pareja de Marc Cucurella en su entrevista con Woman. Hace fuerza y añade pilates “siempre que encuentro un hueco”.

Encontrar su propio equilibrio mientras atiende a su familia le ha costado trabajo. “Lo he trabajado mucho en terapia”, contó en una entrevista de Vanitatis, al hablar de la dificultad de que todos estén bien atendidos en casa y encontrar, a la vez, su propio equilibrio.

Al hablar de alimentación, contó que intenta comer de forma equilibrada, pero “no soy superestricta”. Con el descanso tiene menos margen: reconoció que, desde que es madre, descansa cuando los niños se lo permiten.

Ese cuidado personal también incluye la salud mental. Claudia ha contado que encontrar su propio equilibrio mientras atiende a su familia no siempre ha sido fácil. “Lo he trabajado mucho en terapia”, explicó la creadora de contenido, “ellos necesitan mi felicidad y esa felicidad no reside únicamente en ser madre o en ser pareja”.

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En Vitónica | José Ruiz, entrenador: “Nuria Roca camina 6 kilómetros diarios 4 veces por semana. Lo ideal es añadir entrenamiento de fuerza con dos o tres sesiones semanales, de aproximadamente 30-45 minutos”

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Claudia Rodríguez, pareja de Marc Cucurella: “Intento entrenar mínimo 3 días por semana, fuerza, pilates y para mi salud mental, terapia cuando lo necesito”

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28 Oct

Las abuelas gallegas coinciden: la mejor merluza a la cazuela se hace con un puñado de almejas y 100 ml de vino

La merluza a la cazuela con almejas y gambas fue durante décadas el plato de las grandes ocasiones en Galicia. Durante buena parte del siglo XX se sirvió en fondas, casas de comidas, hoteles tradicionales y restaurantes gallegos, y era el plato fijo de banquetes, bodas de pueblo, bautizos y comidas de domingo en casa de las abuelas, por lo que siempre conviene recuperarlo.

Y no hay que confundirla con su prima del día a día, la merluza a la gallega, que se sirve con patatas cocidas y una ajada por encima, esa salsa de ajo y pimentón que se prepara aparte. La de cazuela va por otro camino, porque toda su gracia está en la salsa, que se va haciendo con un sofrito de cebolla pochada, un toque de tomate, vino blanco, caldo y un marisco que acaba soltando todo su sabor en el fondo de la cazuela, hasta el punto de que cuesta no rebañar el plato. En la versión de Cocinillas, eso se traduce en 300 g de almejas y 100 ml de albariño.

Para prepararla, la autora de la receta recomienda utilizar merluza de pincho y pone como ejemplo la célebre de Burela. No es un ejemplo cualquiera, ya que el puerto de esta localidad de Lugo es la principal lonja de merluza del pincho de Galicia, de España y de Europa, según la información que publicó la Casa Real con motivo de la visita de los Reyes a Burela en junio de 2025. Y en ese mismo texto se explica qué tiene de especial: se pesca con anzuelo, pieza a pieza.

Y es que la merluza funciona muy bien cuando toca cocinar para mucha gente. Según explican en Cocinillas, su sabor es tan suave que apenas sabe a pescado, lo que hace que guste a casi todo el mundo y que combine bien con prácticamente cualquier salsa.

La base de la receta: merluza, vino blanco y marisco

Al ser una de esas recetas tradicionales que se iban aprendiendo de las madres, cada casa la ha ido adaptando a su gusto. Hay quien le añade guisantes, quien la termina con unos espárragos, quien le pone huevo duro e incluso quien le echa unos taquitos de jamón.

Pero, más allá de esas diferencias, la merluza a la cazuela es en esencia un guiso de merluza con vino blanco que se enriquece con gambas y almejas, y al que se le pueden añadir unas patatas para hacerlo más contundente. La versión de Cocinillas prescinde del resto de añadidos para que nada le quite protagonismo al pescado y al marisco.

Qué aporta la merluza

La merluza forma parte de los pescados blancos o magros, con un porcentaje de grasa inferior al 3%, según recoge la ficha de la merluza del Ministerio de Agricultura, y dentro de esa poca grasa destacan los ácidos grasos poliinsaturados omega 3. Además, aporta proteínas de alto valor biológico y, según el mismo documento, es muy buena fuente de selenio y fósforo y buena fuente de potasio, entre otros minerales.

En cuanto a las vitaminas, la más destacable es la B12, seguida de la niacina o vitamina B3, aunque el propio ministerio matiza que su contenido en B12 es menor que el de otros pescados.

Ingredientes para dos personas

  • 4 rodajas de merluza
  • 2 patatas medianas
  • 100 g de gambas peladas (o 250 g de gambas enteras)
  • 300 g de almejas
  • 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra, más el necesario para freír las patatas
  • 1 cebolla
  • 1/4 de pimiento rojo
  • 200 ml de salsa de tomate casera
  • 200 ml de caldo de pescado
  • 100 ml de vino blanco, preferiblemente albariño
  • 1/2 cucharada de harina
  • Sal al gusto

Cómo hacer la merluza a la cazuela, paso a paso

Lo primero es quitarles la arena a las almejas. Para ello las dejamos una o dos horas en la nevera, en un bol con agua y sal, y después las sacamos con las manos, nunca volcándolas sobre un escurridor, porque la arena que han soltado se queda en el fondo del bol y, si las escurrimos, les vuelve a caer encima.

Después calentamos el albariño en una sartén y, cuando empiecen a salir burbujas, echamos las almejas, bajamos el fuego y esperamos a que se abran. Una vez abiertas, reservamos por un lado las almejas y por otro el vino junto con todo el jugo que hayan soltado.

Mientras tanto, cortamos la cebolla y el pimiento rojo en dados regulares de unos 5 mm y los pochamos con sal en una cazuela amplia (normalmente se utilizaba una de barro, de ahí el nombre del plato) con las tres cucharadas de aceite. Podemos aprovechar ese rato para pelar las patatas, lavarlas, secarlas bien, cortarlas en rodajas de unos 4 o 5 mm y freírlas en abundante aceite hasta que se doren.

Cuando las verduras estén tiernas, las apartamos a un lado de la cazuela y, en el hueco que queda, tostamos la harina durante un minuto sin dejar de remover para que no sepa a cruda. Luego añadimos el vino de abrir las almejas y lo dejamos a fuego vivo hasta que deje de oler a alcohol, momento en el que incorporamos la salsa de tomate y el caldo de pescado y bajamos el fuego al mínimo mientras terminamos con las patatas.

Con las patatas ya fritas, las colocamos bien repartidas en el fondo de la cazuela y, encima, las rodajas de merluza sazonadas, las gambas peladas y las almejas. Tapamos y dejamos cocinar unos cinco minutos, lo justo para que la merluza se haga sin quedar seca. Eso sí, conviene comprobar que está hecha también en el centro antes de apagar el fuego, sobre todo si las rodajas son gruesas, porque, como veremos más adelante, el calor elimina el anisakis cuando llega a toda la pieza.

La merluza a la cazuela se sirve en el momento, con un buen pan para la salsa y, si apetece, un poco de perejil fresco picado por encima.

Cómo hacerla más ligera (y manchar menos)

Si no queremos freír las patatas, podemos cocerlas directamente en el guiso, lo que aligera un poco la receta y de paso nos ahorra ensuciar la cocina. Basta con añadir algo más de caldo de pescado y, cuando empiece a hervir, echar las patatas en rodajas finas, de un centímetro de grosor como mucho, y dejarlas cocer con la cazuela tapada hasta que estén tiernas. Vamos, que nos olvidamos de la sartén con aceite.

A partir de ahí, añadimos la salsa de tomate, mezclamos bien y terminamos colocando la merluza, las gambas y las almejas.

Qué merluza elegir

En el mercado conviven diferentes especies. Además de la merluza europea, en la misma ficha del ministerio aparecen la argentina, la austral, la negra y la del Pacífico, y en las pescaderías también se encuentra la merluza de cola. Según Cocinillas, la merluza que se vende ultracongelada suele ser argentina, austral, negra o del Pacífico, y es una alternativa más asequible.

Y aunque a veces se dice que comprarla congelada nos ahorra tener que congelarla en casa por el anisakis, en un guiso como este no hace falta. La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) explica que no es necesario congelar el pescado que se va a cocinar de forma que alcance 60 °C durante al menos un minuto en toda la pieza, y que la congelación es para las preparaciones en crudo o poco hechas, como los boquerones en vinagre o el sushi. A modo orientativo, la agencia calcula unos diez minutos de cocción en total para una pieza de unos 2,5 cm de grosor.

En cuanto a la merluza europea que se vende en España, puede venir de la costa gallega, del Cantábrico o de caladeros más alejados del Atlántico Norte, como el Gran Sol. Según la autora de la receta, la de costa se cotiza mejor y la pescan barcos que salen a faenar a diario, de modo que llega a la venta el mismo día de su captura, mientras que la del Gran Sol la pescan barcos más grandes que salen a la marea, como se llama a cada salida al mar. Y esas salidas son largas, porque en el caso de los buques de la Asociación de Armadores de Buques de Pesca en el Gran Sol (ANASOL) las mareas duran entre 10 y 18 días.

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En Vitónica | Lomos de merluza al horno con col kale y tomatitos: receta saludable cocinada en la misma bandeja

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28 Oct

Los entrenadores coinciden: con un déficit calórico moderado, de unas 500 calorías diarias, se conserva mejor la masa muscular y "algunos de hecho ganaron un poco de músculo mientras perdían grasa"

Cuando alguien decide cambiar sus hábitos para perder peso, lo más habitual es que quiera ver resultados cuanto antes, y ahí suelen empezar los problemas. Porque intentar ir más deprisa de lo que el organismo tolera, y de lo que se considera saludable, acaba trayendo frustración y, en muchos casos, el abandono del plan.

Por eso los entrenadores insisten en tomárselo con calma. Y dos ejemplos son el entrenador personal River Hardy y el culturista y entrenador Jeff Nippard, que ha compartido su experiencia en YouTube.

Por qué las dietas demasiado estrictas acaban en abandono

Según Hardy, hay personas que se lanzan a la dieta más estricta posible porque creen que cuanto antes lleguen, mejores serán los resultados. Recortan calorías desde el primer día, disparan el cardio y suman muchísimos pasos diarios, pero el entrenamiento se va haciendo cada vez más duro y, sin darse cuenta, terminan hartas del programa. ¿Y qué pasa entonces? Pues que lo dejan y vuelven al punto de partida.

De ahí que el entrenador defienda un plan de dieta que de verdad se pueda mantener hasta la meta, sin restringir muchos alimentos ni matarse a cardio. Si no, explica, el metabolismo se ralentiza y el progreso se frena porque el cuerpo no tiene otra salida que adaptarse, un mecanismo que los investigadores estudian como termogénesis adaptativa, aunque todavía discuten hasta qué punto pesa en la recuperación del peso perdido.

Su propuesta pasa por averiguar las calorías de mantenimiento y comer entre 250 y 350 calorías diarias por debajo de esa cifra. Y cuando el progreso se estanque, recomienda quitar 100 calorías más, aunque sin llegar a pasar hambre.

Lo que dice el metaanálisis que cita Nippard

Jeff Nippard también defiende un déficit lento y progresivo. Para ello se hace eco de un metaanálisis de 38 estudios, a partir de unas 500 calorías diarias de déficit se empieza a perder más masa magra, y que cuanto mayor es el déficit, más se pierde.

Nippard añade que quienes mantuvieron un déficit más pequeño, de unas 500 calorías por debajo de su mantenimiento, conservaron mejor el músculo, y que “algunos de los sujetos de hecho ganaron un poco de músculo mientras perdían grasa”. Vamos, que habla de algunos participantes, no de todos.

Y es que esa cifra de 500 calorías es la misma que aparece en un metaanálisis de Chaise Murphy y Karsten Koehler publicado en 2022 en ‘Scandinavian Journal of Medicine & Science in Sports’, aunque con un matiz: su metarregresión estimaba que un déficit de ese tamaño frenaba por completo, de media, las ganancias de masa magra con entrenamiento de fuerza.

Eso sí, según detalla el análisis de Stronger by Science, la mayoría de los participantes no entrenaba antes y tenía sobrepeso u obesidad y, salvo una excepción, los estudios con ganancias claras de músculo no pasaban de déficits de unas 200 o 300 calorías diarias.

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En Vitónica | Un entrenador explica el ejercicio para bajar la grasa abdominal rebelde: “pierdes 10 calorías por minuto”

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28 Oct

Anne Carson, Nobel de literatura: “La madre nos tenía prohibido caminar hacia atrás, así es como caminan los muertos, decía”

Anne Carson (Toronto, 1950), poeta, ensayista, traductora y especialista en literatura clásica, ha ganado el Premio Nobel de Literatura 2026, que la Academia Sueca anunció el 8 de octubre de 2026 por una obra “audaz e inventiva” en diálogo lúdico con la tradición clásica, según la agencia EFE. Y para celebrarlo, conviene rescatar uno de sus poemas más breves, en el que una madre prohíbe caminar hacia atrás.

Una obra que no cabe en un solo género

Catorze la presenta como una de las voces más singulares de la literatura contemporánea, y no le faltan motivos, ya que su escritura mezcla la poesía con el ensayo y otras formas de prosa, y lleva los mitos griegos a las inquietudes del presente. Y es que Carson combina géneros sin complejos, a veces con toques teatrales, en una obra atravesada por el amor, el deseo y el duelo.

En catalán podemos leerla en Vaso Roto Ediciones, con traducción de Núria Busquet Molist. Los títulos son ‘La bellesa del marit’, ‘Decreació’, ‘Albertine. Rutina d’exercicis’ y ‘Norma Jeane Baker de Troia’.

Los muertos que caminan detrás

El poema elegido es ‘Short talk on walking backwards’, que en catalán se titula ‘Xerrada breu sobre caminar cap enrere’ y procede de ‘Short Talks’, publicado en 1992. Se trata de un texto de apenas unas líneas que arranca con esa prohibición materna, porque así es como caminan los muertos, y que acaba dándole la vuelta a la idea para hablar de los muertos que van detrás de nosotros y del amor.

Pero el poema tiene además su pequeña historia barcelonesa. Carson lo leyó en el 40º Festival Internacional de Poesía de Barcelona, en mayo de 2025, según el mismo diario ARA, y la traducción catalana de Busquet Molist que reproduce Catorze se publicó en el material de esa edición del festival, según la propia revista. Si quieres leerlo entero, en catalán y en inglés, lo tienes en la publicación de Catorze.

Foto | Wikimedia

En Vitónica | Los humanos no fueron hechos para correr sino para estar sentados: así lo explica en su libro un profesor de Harvard

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28 Oct

Marcos Flórez, entrenador: "Después de los 50, la falta de ejercicio nos hace perder músculo y movilidad, pero podemos recuperarlos con estos movimientos"

Después de los 50 años, conservar la movilidad es fundamental para realizar movimientos cotidianos como agacharnos, girar el tronco o levantarnos de una silla sin demasiadas dificultades. Por eso, aunque el envejecimiento influye en nuestras capacidades físicas, el entrenador Marcos Flórez advierte que la falta de actividad también contribuye a perder masa muscular y amplitud de movimiento.

El especialista, a través de su perfil de Instagram, explica que los músculos pueden perder capacidad para trabajar en determinadas posiciones si dejamos de utilizarlas. Por ejemplo, cuenta que alguien acostumbrado a sentarse en una silla puede encontrar dificultades para ponerse en cuclillas si lleva años sin practicar ese movimiento.

Los cinco ejercicios que recomienda Marcos Flórez para mejorar la movilidad

Flórez propone combinar ejercicios de fuerza con movimientos amplios y controlados para recuperar parte de esa capacidad. Entre sus recomendaciones aparecen las sentadillas y las zancadas, destinadas principalmente a trabajar los cuádriceps, pero también habla de las elevaciones y extensiones de cadera con resistencia para fortalecer los glúteos.

La rutina también contempla, por ejemplo, las rotaciones de tronco manteniendo la posición final entre tres y seis segundos, así como el press con mancuernas para trabajar hombros y pectorales. Además, también recomienda los jalones en polea alta para completar su selección, ya que permite ejercitar la musculatura de la espalda mientras se trabaja dentro de un recorrido articular que podamos controlar.

Así, otra de sus propuestas es incorporar contracciones isométricas cerca del final del recorrido muscular. Este trabajo permite generar tensión sin desplazar la articulación y, además, puede complementar los ejercicios tradicionales. De esta forma, Flórez plantea realizar 6 repeticiones de 6 segundos con una contracción suave evitando movimientos bruscos y sin buscar posiciones que provoquen dolor.

Por último, el entrenador recomienda realizar un pequeño calentamiento y evitar los estiramientos forzados o con rebotes antes de comenzar. Sin embargo, también podemos aprovechar actividades habituales como subir escaleras o ponernos de puntillas para mantenernos activos. El objetivo, por tanto, no consiste en alcanzar una flexibilidad extraordinaria, sino en ganar fuerza y recuperar progresivamente movimientos que faciliten nuestra autonomía.

Foto | Canva Pro

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28 Oct

Los entrenadores coinciden: "Para ganar músculo en los brazos después de los 50 no necesitas levantar grandes pesos. La clave está en la constancia"

Conseguir unos brazos más fuertes después de los 50 va más allá de levantar más peso en cada entrenamiento. Theresa Moloney, entrenadora y nutricionista, insiste justo en lo contrario en su perfil de Instagram. Allí, asegura que el músculo se construye mediante trabajo constante, una resistencia adecuada y una progresión mantenida en el tiempo.

La técnica de Moloney apuesta por alternar sesiones más pesadas con otras en las que se priorizan aspectos como el control, el rango de movimiento y la sensación de trabajo muscular. Así, su propuesta desmonta la idea de que unas mancuernas ligeras sirven de poco, pero esto no significa que cualquier carga produzca resultados por sí sola. De hecho, el estímulo debería invitarte a avanzar a medida que mejora nuestra capacidad.

Una rutina sencilla para trabajar los brazos después de los 50

Para esta sesión en particular, Moloney utiliza mancuernas de unas cinco libras (alrededor de 2,3 kilos) y realiza tres series de cada movimiento. Al principio combina un curl de bíceps con un press de hombros (de 6 a 12 repeticiones) y luego pasa a una elevación lateral inclinada ejecutada de manera unilateral.

Después recomienda seguir con el straight arm kickback, un movimiento destinado principalmente al tríceps que requiere mantener el tronco inclinado mientras desplazas los brazos hacia atrás de forma controlada. Por último, la rutina termina con una extensión de tríceps por encima de la cabeza con una sola mancuerna en otro rango de 6 a 12 repeticiones.

Desde el punto de vista del crecimiento muscular, la propuesta tiene un respaldo interesante. Una revisión sobre cargas e hipertrofia muscular encontró que las cargas altas y bajas pueden producir niveles similares de hipertrofia, y también descubrió que trabajar con pesos elevados sí ofrece una ventaja más clara cuando aumentar la fuerza máxima es el objetivo principal.

Así, la idea principal es descartar esta idea a la hora de hablar de ganar músculo. Para Moloney, unos brazos fuertes no aparecen de la noche a la mañana, y defiende que el elemento que termina marcando la diferencia es entrenarlos de forma constante, controlar bien cada repetición y aumentar de manera progresiva el desafío cuando el peso utilizado empieza a quedarse corto.

Foto | WikiMedia Commons

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28 Oct

José Ruiz, entrenador: "Nuria Roca camina 6 kilómetros diarios 4 veces por semana. Lo ideal es añadir entrenamiento de fuerza con dos o tres sesiones semanales, de aproximadamente 30-45 minutos"

Salir a caminar tiene una comodidad difícil de igualar ya que basta con ponerse las zapatillas y encontrar un hueco, sin depender de horarios. Nuria Roca ha contado en más de una ocasión que así consiguió hacerse constante con el ejercicio, pero una vez que ese paseo forma parte de la semana, surge la pregunta de si solo con pasear es suficiente o necesitamos introducir entrenamientos de fuerza. 

El entrenador personal José Ruiz, fundador de Malagaentrena, propone completar los paseos con dos o tres sesiones semanales de fuerza, de unos 30-45 minutos, tal como recoge InStyle. “Caminar seis kilómetros cuatro veces por semana, como comenta que hace Nuria Roca, me parece un hábito fantástico”, explica. Su propuesta parte de conservar ese hábito: “Si quisiera complementar una rutina como la de Nuria, no añadiría necesariamente más kilómetros. Añadiría entrenamiento de fuerza“.

Nuria ya ha explicado en más de una ocasión que caminaba normalmente una hora, cuatro días por semana, a unos seis o siete kilómetros por hora y, además de moverse, aprovechaba para escuchar la radio o hacer llamadas y despejarse, con la libertad de salir cuando encontraba un rato.

Su relación con el ejercicio ha seguido evolucionando y en una reciente publicación compartió sus propósitos para el nuevo curso, entre los que figuraban una sesión semanal de fuerza en casa o en el gimnasio, pilates y salir a andar una o dos veces. 

Lo que conviene sumar al paseo

La distinción que plantea José Ruiz se entiende con ejemplos cotidianos. Poder recorrer una distancia larga no garantiza que resulte igual de fácil levantarse del suelo o empujar algo pesado. “Podemos caminar seis kilómetros sin dificultad y, sin embargo, tener poca fuerza en las piernas, dificultad para hacer una flexión o escasa musculatura en la espalda y los brazos”, señala el entrenador. 

Tal como comentó el propio José Ruiz en Semana “no todo depende de entrenar más, sino de moverse mejor y con mayor frecuencia”. 

Entre los ejercicios que nos pueden ayudar a complementar los paseos y caminatas, aparecen las sentadillas y el peso muerto rumano, además de remos para la espalda, flexiones adaptadas y trabajo de tronco. Entre dos o tres series de ocho a quince repeticiones, con una resistencia que exija esfuerzo. Obviamente, la elección del ejercicio y su dificultad necesitan ajustarse a quien empieza. 

Cómo empezar sin complicarse

Para organizar la semana hay una referencia que va más allá de cualquier rutina de una famosa. La Organización Mundial de la Salud recomienda a los adultos realizar actividades que fortalezcan los principales grupos musculares dos o más días por semana. Ese trabajo acompaña a la actividad aeróbica, cuya referencia mínima es de 150 minutos semanales a intensidad moderada. Caminar y hacer fuerza tienen espacio en la misma semana.

Los 30-45 minutos que plantea Ruiz pueden ayudar a reservar un hueco, pero no hay que interpretar el reloj como una condición para que entrenar cuente. Una persona que empieza puede necesitar una sesión más breve, con menos ejercicios, mientras aprende los movimientos. 

Una forma fácil de empezar es con las flexiones en la pared. Para ello, se colocan las manos a la altura del pecho y se flexionan los brazos acercando el cuerpo, con la espalda recta, antes de volver a la posición inicial. Es una manera de empezar a trabajar el tren superior sin tener que bajar al suelo. 

Para alguien que ya disfruta andando, organizar la fuerza en otros dos huecos de la semana permite conservar los paseos que le gustan. El material y la dificultad pueden cambiar a medida que gana soltura: empezar con apoyo o con una variante sencilla deja margen para progresar después.

Foto | Instagram 

En Vitónica | Maribel Verdú (56 años): “Hago yoga desde hace años, camino muchísimo, y un par de veces a la semana entreno con fuerza”

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José Ruiz, entrenador: “Nuria Roca camina 6 kilómetros diarios 4 veces por semana. Lo ideal es añadir entrenamiento de fuerza con dos o tres sesiones semanales, de aproximadamente 30-45 minutos”

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28 Oct

El sencillo entrenamiento de Tom Holland a sus 30 años para ganar músculo: "Tres ejercicios con el peso corporal para ganar volumen en tren superior e inferior"

Vestirse de Spider-Man convierte el entrenamiento en parte inevitable del trabajo de Tom Holland. El actor, que ya ha interpretado a Spider-Man hasta en cuatro ocasiones, tiene una curiosa forma de entrenar cuando no dispone del tiempo suficiente para ir al gimnasio.

Cuando tiene poco tiempo, Tom recurre a Cindy, un entrenamiento de CrossFit de 20 minutos. La estructura es fácil de recordar ya que se trata de tres ejercicios con el peso corporal que se repiten en circuito hasta que termina el tiempo. 

La rutina combina cinco dominadas, diez flexiones y quince sentadillas y según contó a Men’s Health, ha llegado a completar hasta 27 vueltas, o lo que es lo mismo, 810 repeticiones en apenas 20 minutos. 

Así es Cindy, el entrenamiento exprés de Tom Holland

La rutina consiste en completar tantas rondas y repeticiones como sea posible dentro de los 20 minutos. Como comentamos, cada vuelta incluye cinco dominadas, diez flexiones y quince sentadillas sin peso adicional. 

No hay descansos fijados así que cada persona distribuye las pausas según su capacidad para mantener los movimientos. Al terminar, se anotan las rondas completas y las repeticiones de la última vuelta que haya quedado a medias.

La elección de movimientos permite a Holland concentrar el entrenamiento en una estructura fácil de recordar. No necesita cambiar discos, ajustar máquinas ni seguir una larga lista de ejercicios ya que simplemente termina una secuencia y vuelve a empezar. Además, su formato permite registrar un resultado y repetir la sesión en días posteriores para ver bien el progreso. 

La rutina de Holland también tiene una versión para principiantes

La marca del actor no es un punto de partida para todo el mundo. Las dominadas, especialmente, pueden convertir la versión original en un reto demasiado exigente para alguien que comienza.

La propuesta oficial de CrossFit para principiantes reduce la sesión a 12 minutos, con rondas de tres remos en anillas, seis flexiones asistidas y nueve sentadillas. Así se conserva la estructura del entrenamiento con una exigencia menor.

Lo que sí deja clara esta rutina es que tres ejercicios básicos, un cronómetro y la capacidad de repetirlos durante 20 minutos puede ser la solución que buscabas a la falta de tiempo para ir al gimnasio.

En Vitónica | Colas en Decathlon para hacerse con las Altra Experience Flow 3 que lleva Hugh Jackman a sus 58 años: unas zapatillas cómodas y bonitas para caminar por la ciudad

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28 Oct

Diego Trebujena, pescadero: el mejor pescado para comprar no es el salvaje, sino uno de estero porque tiene más grasa

Cuando vas a la pescadería, el apellido salvaje funciona casi como un sello de calidad. Y en un informe de los Planes Nacionales de Cultivos Marinos, que difunde el Ministerio de Agricultura y se realizó entre 2008 y 2012, los consumidores describían el salvaje como el de más calidad y sabor. Pero el pescadero Diego Trebujena prefiere, en el caso de la dorada, la de estero, porque según él tiene más grasa y resulta más sabrosa y jugosa.

Lo explicó en un vídeo en el que el propietario de un local le pregunta qué diferencia hay entre una dorada salvaje y otra de estero a la hora de servirla, y Trebujena responde que conviene valorar bien el origen porque cambia las características del pescado.

Qué es un pescado de estero

¿Y en qué se diferencian? Pues para empezar, en su procedencia. Según el pescadero, la dorada salvaje llega directamente del mar, mientras que la de estero se cría en marismas conectadas con el agua marina, con poco pienso y bastante alimento del entorno.

Eso sí, esa última parte tiene su matiz. El pliego de condiciones que publica la Junta de Andalucía para la Indicación Geográfica Protegida (IGP) Pescado de Esteros de Andalucía explica que estos peces comen pienso y también el plancton y los alevines que entran con las mareas, un alimento natural que puede suponer hasta un 25% de su dieta. El mismo documento recuerda que el sistema nació de la reconversión de las antiguas salinas andaluzas, como las de Cádiz.

Y luego está el aspecto. Trebujena asegura que la dorada salvaje suele ser más fina y de colores diferentes, mientras que la de estero luce más espesor, y en la conversación sale otra pista: la salvaje tiene la aleta más larga. Aun así, la edad, la temporada, el tamaño o la crianza van cambiando el aspecto de cada pez.

La grasa, en el plato

Donde el pescadero lo tiene más claro es en la mesa: el de estero está más bueno porque tiene más grasa, mientras que la dorada salvaje le resulta más seca y menos jugosa.

Y los datos le dan parte de razón, aunque con letra pequeña. Según el mismo informe, que comparaba crianza en general con pesca extractiva, la mayor grasa del filete explicaba los olores y sabores aceitosos y la sensación grasa en las catas, y la dorada salvaje resultaba más firme. Con la grasa, en cambio, no está tan claro, ya que la dorada salvaje suele tener menos, aunque en algunas épocas del año llega incluso a superar a la de crianza. Por lo tanto, Trebujena pone en duda una idea muy instalada, pero al menos en la grasa de la dorada no hay una regla fija.

Imagen de portada | Doğan Alpaslan DEMİR

En Vitónica | Carne roja, pollo, pescado o cerdo: ¿cuál tiene más proteínas?

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Diego Trebujena, pescadero: el mejor pescado para comprar no es el salvaje, sino uno de estero porque tiene más grasa

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28 Oct

Colas en Decathlon para hacerse con las Altra Experience Flow 3 que lleva Hugh Jackman a sus 58 años: unas zapatillas cómodas y bonitas para caminar por la ciudad

Elegir unas zapatillas para el día a día tiene su pequeña complicación: queremos que sean cómodas para caminar, pero también que nos guste cómo quedan con nuestra ropa. Y cuando el plan es salir a hacer recados o dar una vuelta, apetece resolverlo sin tener que escoger entre ir a gusto y cuidar un poco el look.

Las estrellas de Hollywood, como Hugh Jackman pueden ser toda una fuente de inspiración a la hora de buscar ese look cómodo, deportivo y casual. En una de sus últimas salidas fue visto con unas Altra Experience Flow 3, un modelo de running que, por cierto, también se vende en Decathlon.

Estas zapatillas destacan por la suela gruesa y según la propia marca, son aptas tanto para correr por asfalto como para caminar. Destaca también su amplia horma y su entresuela especialmente diseñada para un plus de amortiguación. 

Altra

Altra es una marca estadounidense que se ha hecho reconocida por su filosofía de “natural running”, alejándose de las hormas estrechas tradicionales y apostando por hormas mucho más anchas de lo habitual y un drop mínimo (diferencia de altura entre el talón y la parte delantera), lo que permiten una pisada mucho más natural. 

En la web de Decathlon figuran desde 168,99 euros, en venta exclusiva online . 

Nota: Algunos de los enlaces de este artículo son afiliados y pueden reportar un beneficio económico a Vitónica. En caso de no disponibilidad, las ofertas pueden variar.

Foto | gtresonline, Instagram

En Vitónica | Maribel Verdú (56 años): “Hago yoga desde hace años, camino muchísimo, y un par de veces a la semana entreno con fuerza”

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