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08 Oct

Manuel Martín Luque, odontólogo: "La boca es el único lugar del cuerpo donde podemos ver cómo envejece nuestro colágeno"

Nos miramos los dientes para comprobar si han quedado limpios o si el café está dejando más huella de la cuenta, pero las encías suelen recibir menos atención, al menos hasta que aparece un poco de sangre al cepillarnos. Si no duele, resulta tentador dejarlo pasar.

El odontólogo Manuel Martín Luque, director clínico de IOC Clínica Dental, insiste en su entrevista con Canarias7 en que conviene atender estas señales sin “esperar a que aparezca el dolor”. Una revisión puede detectar problemas que todavía no nos están molestando.

Lo que conviene atender aunque no duela

El sangrado puede aparecer con la gingivitis, una inflamación de las encías vinculada a la acumulación de placa. Si el problema progresa a periodontitis, puede dañar también los tejidos y el hueso que sujetan los dientes. No hace falta esperar a que masticar resulte incómodo para consultar, ni asumir que las encías sangran porque nos hacemos mayores.

Martín Luque también llama la atención sobre el colágeno de los tejidos que sostienen los dientes. Aunque lo asociemos a las arrugas de la piel, recuerda que “el colágeno también forma parte de las encías, el hueso y los tejidos que sujetan los dientes. Por eso una encía que sangra o se retrae puede estar diciéndonos mucho más de lo que creemos”.

Un estudio sobre el envejecimiento gingival ha observado cambios en el colágeno con la edad mediante análisis de laboratorio. Eso no permite saber cómo envejece todo nuestro cuerpo con solo mirarnos las encías, ni atribuir el sangrado simplemente a los años.

La salud de las encías también depende de lo que ocurre en el resto del organismo. Por eso Martín Luque insiste en que “tratamos a una persona”. La diabetes es un buen ejemplo: cuando está mal controlada, puede favorecer los problemas de encías y dificultar la cicatrización, según explica el odontólogo.

La relación funciona en ambas direcciones, porque la periodontitis puede dificultar el control del azúcar en sangre. Además, la diabetes puede aumentar la glucosa en la saliva, lo que favorece a las bacterias que forman la placa. Esto no significa que unas encías enfermas provoquen por sí solas diabetes pero para quienes viven con esta enfermedad, las revisiones dentales forman parte de sus cuidados aunque ninguna muela les moleste.

La saliva también cuenta, especialmente al entrenar

La saliva ayuda a retirar restos de comida y a neutralizar los ácidos. Martín Luque la describe como “nuestro primer sistema de defensa”, y mantenerse hidratado ayuda a conservar esa protección.

Pero si la boca sigue seca aunque bebamos agua, conviene consultar con el médico o el dentista. Algunos medicamentos, incluidos ciertos tratamientos para la hipertensión o la depresión, pueden reducir la producción de saliva.

Mientras tanto, beber agua a pequeños sorbos y masticar chicle sin azúcar puede aliviar la sequedad. El chicle estimula la salivación, un beneficio del que ya hemos hablado en Vitónica, aunque no sustituye al cepillado ni a la limpieza entre los dientes.

A la hora de hidratarnos, también importa qué elegimos. Martín Luque advierte del consumo habitual de bebidas isotónicas y energéticas, cuya acidez puede erosionar el esmalte. Por eso recomienda “reducir el consumo de bebidas azucaradas y ácidas”, también cuando entrenamos.

Si las tomamos, es mejor tragarlas sin retenerlas en la boca ni hacer buches, para limitar el contacto con los dientes. Los expertos aconsejan enjuagarse con agua después de tomar la bebida y esperar una hora antes de cepillarse tras consumir alimentos ácidos. Ese margen permite que la saliva neutralice los ácidos y que el esmalte vuelva a endurecerse.

En Vitónica | Sandra Moñino, nutricionista: “La primera comida del día no debe ser un bizcocho; se puede desayunar una ensalada”

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08 Oct

Sandra Moñino, nutricionista: "La primera comida del día no debe ser un bizcocho; se puede desayunar una ensalada"

Tomar una ensalada para desayunar puede sonar raro, sobre todo si llevas años tomando café con tostadas, pero según los expertos no es una mala idea. La dietista-nutricionista Sandra Moñino propone probar con alimentos que quizá tengas en la nevera, pero que nunca se te ocurriría comer a esas horas.

Lo explica en su entrevista en el pódcast Tengo un plan: “Una ensalada, por ejemplo, puede ser un desayuno”. De hecho, ella cuenta que ha desayunado unas judías verdes que le habían quedado de la cena.

Moñino insiste en que la primera comida aporte los nutrientes que necesitamos y cuestiona la costumbre de resolverla siempre con un bizcocho o unas galletas que parece ser el desayuno estandarizado para muchos. 

Huevos con verduras en el desayuno

Cuando le piden ideas para el desayuno, Moñino empieza por los huevos: “Una opción muy buena son los huevos”. Menciona los revueltos, las tortillas y los huevos poché. Al hablar de cómo acompañarlos, añade: “Yo sí que le pondría algo de verdura”. Sugiere tomate, rúcula o champiñones.

Esos acompañamientos suman fibra, vitaminas y minerales. La fibra tiene una función concreta: ayuda a prevenir el estreñimiento. Incorporar alimentos que la contienen al desayuno facilita repartir su consumo durante el día, especialmente si después nos cuesta comer suficiente fruta y verdura.

También podemos preparar una tostada integral con huevo y tomate o un revuelto con espinacas. Si nos apetece la ensalada, una opción es mezclar garbanzos cocidos, tomate y pepino con aceite de oliva. Las legumbres añaden proteínas vegetales y fibra, de modo que el plato incluye algo más que unas hojas verdes.

La mejora depende de lo que desayunábamos antes. Sustituir unas galletas azucaradas por estas combinaciones permite reducir los azúcares añadidos y dar más espacio a alimentos que nos aportan otros nutrientes. Si ya tomas pan integral, fruta y yogur natural, no necesitas cambiarlo todo por una ensalada. Lo importante es que esas verduras formen parte de nuestra alimentación habitual, ya sea en el desayuno, en la comida o en la cena.

El desayuno dulce también puede aportar esos nutrientes

Si por las mañanas eres más de dulce no todo está perdido.  La experta habla de varias opciones que también pueden gustar a los más golosos y al mismo tiempo ser opciones saludables. Por ejemplo, un yogur con frutos rojos, frutos secos y avena, es una alternativa fácil para quienes prefieren desayunar con cuchara.

Aquí cada ingrediente aporta algo: el yogur, proteínas; la fruta y la avena, fibra; y las nueces, grasas insaturadas. Si eliges un yogur natural sin azúcar añadido, tampoco necesitas recurrir a un lácteo azucarado para que el bol tenga un sabor dulce: puedes conseguirlo con la fruta.

Estas combinaciones ayudan a mejorar la calidad del desayuno, pero no permiten garantizar que una ensalada evite los bajones de energía o reduzca la inflamación por sí sola. El beneficio que podemos explicar es más concreto: incorporar alimentos nutritivos y sustituir productos cuyo consumo conviene limitar.

Para empezar mañana, basta con elegir una de las propuestas y comprar lo que falte. El bol de yogur se prepara sin cocinar; los huevos con verduras pueden quedar para un día en el que tengas más tiempo.

En Vitónica | Tim Spector, epidemiólogo: “La mayoría se centra en los huevos y la carne cuando piensa en proteínas, pero hay otras fuentes de proteína de buena calidad”

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08 Oct

Tim Spector, epidemiólogo: "La mayoría se centra en los huevos y la carne cuando piensa en proteínas, pero hay otras fuentes de proteína de buena calidad"

Si al pensar en una cena con proteína siempre te vienen a la cabeza el pollo o la tortilla, puedes añadir unas cuantas opciones a la lista para no quedarte siempre en lo mismo. Por ejemplo, con un bote de legumbres cocidas, tomate y un poco de aceite de oliva, tienes buena parte de la cena resuelta. Es una forma sencilla de llevar a la cocina el consejo de Tim Spector, profesor de Epidemiología Genética en el King’s College de Londres y experto en microbiota intestinal.

En una entrevista en el podcast The Diary Of A CEO, el experto recomienda variar las fuentes de proteína y mirar más allá de la carne y los huevos. Menciona legumbres, champiñones, quinoa y cebada perlada, alimentos que permiten incorporar también fibra. 

La fibra también cuenta

Para cuidar los microorganismos intestinales, el experto recuerda que “realmente necesitas darles fibra”. Nuestro organismo no digiere toda la fibra que ingerimos y una parte sirve de alimento a los microbios del intestino.

Sin embargo, la mayoría se suele quedar corta en cuanto a ingesta de fibra se refiere. Una encuesta de alimentación realizada en Reino Unido publicada en 2025 encontró que el 96% de los adultos no alcanzaba los 30 gramos diarios recomendados. 

La EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) sitúa su referencia para una función intestinal normal en adultos en 25 gramos diarios. Para acercarnos a esas cantidades, las legumbres pueden ayudar, junto con la fruta, las verduras, los frutos secos y los cereales integrales.

Dar más sitio a las legumbres

Volviendo a la cena, conviene tener claro que los alimentos que menciona Spector no aportan la misma cantidad de proteína. Una guarnición de champiñones, por ejemplo, no sustituye el aporte proteico de una ración de carne. Las legumbres son una opción especialmente útil porque aportan tanto proteína como fibra.

Variar las fuentes tampoco significa olvidarnos de la cantidad total que comemos. Como orientación general, EFSA establece una referencia de 0,83 gramos de proteína por kilo de peso al día para adultos sanos: unos 58 gramos para alguien de 70 kilos. Esa cifra cubre necesidades generales por lo que si tu objetivo es ganar músculo, no la tomes como una pauta de entrenamiento.

En España, la guía de alimentación saludable de AESAN propone al menos cuatro raciones de legumbres a la semana. Una ración orientativa son 50-60 gramos en seco o unos 170 gramos ya preparadas. Si compras un bote, fíjate en el peso escurrido para saber cuánta cantidad tienes.

No hace falta reservarlas para el guiso del fin de semana. Por ejemplo, puedes mezclar garbanzos con tomate y pepino, añadir lentejas a una ensalada o triturar alubias con aceite de oliva para untarlas en una tostada. Las conservas facilitan estas preparaciones aunque lo recomendable es elegir variedades bajas en sal.

Si apenas las comes, empieza poco a poco. Añade unas cucharadas a una ensalada y ve aumentando la cantidad según te sienten. Y si las preparas en guiso, puedes cocinar de más y congelar una parte, así otro día tendrás las lentejas listas y solo hará falta calentarlas.

En Vitónica | Sebastián La Rosa, médico, sobre el horario de las comidas: “Hacer ayuno de noche y no comer al final del día tiene mucho más sentido que hacer ayuno por la mañana”

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07 Oct

Sebastián La Rosa, médico, sobre el horario de las comidas: “Hacer ayuno de noche y no comer al final del día tiene mucho más sentido que hacer ayuno por la mañana”

El ayuno intermitente suele llevarnos a una escena bastante reconocible: levantarnos, tomar un café y aguantar sin comer hasta el mediodía. Es una forma sencilla de encajar un ayuno, pero quizá no sea la mejor manera de repartir esas horas sin comer.

Sebastián La Rosa, médico especializado en longevidad y divulgador, propone en uno de sus vídeos de su canal justo lo contrario: mantener las primeras comidas del día y adelantar todo lo posible la última.

“Hacer ayuno de noche y no comer en las últimas horas del día tiene mucho más sentido que hacer ayuno por la mañana”, explica La Rosa.

Su razonamiento tiene bastante que ver con algo que lleva años estudiando la crononutrición: nuestro cuerpo no responde exactamente igual a la comida a cualquier hora del día.

Nuestro cuerpo también mira el reloj antes de comer

Nuestro metabolismo no funciona igual a las nueve de la mañana que a las once de la noche.

La sensibilidad a la insulina, la tolerancia a la glucosa y otros procesos metabólicos cambian a lo largo del día siguiendo, en parte, nuestros ritmos circadianos. Por eso existe cada vez más interés por la crononutrición y por formas de ayuno intermitente que limitan las horas del día en las que comemos.

El doctor La Rosa lo resume así: “Hay momentos del día que son más propicios para comer y no engordar, hay momentos del día más propicios para absorber todos los nutrientes y hay momentos del día más propicios para que lo que comas sirva para aumentar la masa muscular”.

Conviene matizar esa frase. No hay una hora concreta en la que un mismo alimento engorde o deje de engordar, pero sí sabemos que el momento en el que comemos puede influir en nuestra respuesta metabólica.

Un meta-análisis reciente publicado este mismo año reunió 41 ensayos aleatorizados con más de 2.200 participantes y demostró que quienes concentraban las comidas en las primeras horas del día y después ayunaban obtenían mejores resultados que quienes desplazaban su ventana de alimentación hacia horas más tardías, en aspectos como el peso corporal y la insulina en ayunas.

Si vamos a ayunar, quizá compense más adelantar la cena

Dos personas pueden hacer prácticamente las mismas horas de ayuno y repartirlas de una manera muy distinta. Una cena a las 22:00 y no vuelve a comer hasta las 14:00 del día siguiente. Otra termina de cenar mucho antes y desayuna por la mañana.

Las horas de ayuno pueden ser parecidas, pero eso no significa que el resultado metabólico tenga que ser idéntico.

Una revisión de 2024 que comparó el ayuno temprano y el tardío encontró que ambos pueden ayudar a reducir peso y mejorar algunos marcadores metabólicos, aunque concentrar las comidas en las primeras horas del día podría tener alguna ventaja sobre el control de la glucosa, la insulina y la resistencia a la insulina.

La Rosa lleva esa idea hasta una recomendación muy concreta: “Es preferible dejar de comer antes de las 19:00. Sé que es difícil, yo solo menciono que es lo ideal”.

Esa hora, sin embargo, no debe tomarse como una frontera universal. Para mucha gente, además, cenar antes de las siete es difícil de encajar con el trabajo, la familia o la vida social.

Un ensayo clínico publicado en Nature Medicine comparó durante 12 semanas distintas ventanas de alimentación en personas con sobrepeso u obesidad y no encontró diferencias significativas entre comer pronto, tarde o en un horario escogido por los propios participantes en su principal variable analizada, la grasa visceral.

Eso ayuda a poner la cuestión en perspectiva: el horario importa, pero no tanto como para convertirlo en una nueva obsesión.

Si queremos alargar el ayuno nocturno, adelantar algo la última comida del día puede ser una opción más coherente con nuestros ritmos biológicos que retrasar cada vez más el desayuno.

Tampoco hay una hora a partir de la cual los carbohidratos se vuelvan malos

La Rosa recomienda concentrar una mayor parte de la alimentación en las primeras horas del día y sostiene que “los carbohidratos es mejor ingerirlos antes de las 14 horas”.

Realmente no existe una frontera a las 14:00 después de la cual un plato de arroz, unas patatas o una pieza de fruta cambien de repente su efecto sobre nuestro organismo, pero sí sabemos que la respuesta a la glucosa varía a lo largo del día. En un ensayo cruzado que comparó comer temprano o retrasar varias horas una misma comida, comer más tarde empeoró la tolerancia a la glucosa de los participantes.

Eso no significa que todos tengamos que reservar los hidratos de carbono para la mañana. Una cosa es observar diferencias fisiológicas según el horario y otra establecer una hora límite que funcione para todo el mundo.

El ayuno sigue sin hacer magia

Entre tanta discusión sobre si es mejor cenar a las ocho, a las diez o a las doce, es fácil perder de vista lo más importante.

El ayuno intermitente puede ser una herramienta útil, pero no convierte automáticamente una dieta en saludable ni garantiza que vayamos a perder peso.

Como hemos explicado en Vitónica al revisar la evidencia sobre ayuno intermitente, parte de sus resultados sobre el peso corporal se explican porque reducir las horas disponibles para comer puede hacer que terminemos consumiendo menos energía.

Por eso el ayuno intermitente y una dieta convencional con restricción calórica pueden conseguir resultados bastante similares cuando ambas consiguen mantener un déficit energético.

El horario puede sumar, sobre todo en algunos parámetros metabólicos, pero no sustituye lo básico: qué comemos, cuánto comemos, cuánto nos movemos, cómo descansamos y si somos capaces de mantener esa forma de alimentarnos en el tiempo.

Referencias

Referencias

  • Chen YE, Tsai HL, Tu YK, Chen LW. Effects of timing and eating duration of time restricted eating on metabolic outcomes: systematic review and network meta-analysis. BMJ Med. 2026;5(1):e001071. https://doi.org/10.1136/bmjmed-2024-001071 PubMed
  • Petridi F, Geurts JMW, Nyakayiru J, Schaafsma A, Schaafsma D, Meex RCR, Singh-Povel CM. Effects of Early and Late Time-Restricted Feeding on Parameters of Metabolic Health: An Explorative Literature Assessment. Nutrients. 2024;16(11):1721. https://doi.org/10.3390/nu16111721 PubMed
  • Sepúlveda B, Marín A, Burrows R, Sepúlveda A, Chamorro R. It’s About Timing: Contrasting the Metabolic Effects of Early vs. Late Time-Restricted Eating in Humans. Curr Nutr Rep. 2024;13(2):214-239. https://doi.org/10.1007/s13668-024-00532-0 PubMed
  • Dote-Montero M, Clavero-Jimeno A, Merchán-Ramírez E, et al. Effects of early, late and self-selected time-restricted eating on visceral adipose tissue and cardiometabolic health in participants with overweight or obesity: a randomized controlled trial. Nat Med. 2025;31(2):524-533. https://doi.org/10.1038/s41591-024-03375-y PubMed
  • Bandín C, Scheer FAJL, Luque AJ, Ávila-Gandía V, Zamora S, Madrid JA, Gómez-Abellán P, Garaulet M. Meal timing affects glucose tolerance, substrate oxidation and circadian-related variables: a randomized, crossover trial. Int J Obes (Lond). 2015;39(5):828-833. https://doi.org/10.1038/ijo.2014.182

En Vitónica | William Arias, médico: “La manzanilla no es una bebida de abuelitas, es una herramienta poderosa respaldada por la ciencia para mejorar la calidad del sueño”

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Sebastián La Rosa, médico, sobre el horario de las comidas: “Hacer ayuno de noche y no comer al final del día tiene mucho más sentido que hacer ayuno por la mañana”

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06 Oct

William Arias, médico: "La manzanilla no es una bebida de abuelitas, es una herramienta poderosa respaldada por la ciencia para mejorar la calidad del sueño"

Hay noches en las que el cuerpo pide cama y la cabeza sigue repasando la lista de tareas pendientes. Prepararse una manzanilla es uno de esos gestos sencillos que asociamos con bajar el ritmo. 

El médico William Arias reivindicó esta infusión en sus redes sociales: “La manzanilla no es solo una bebida de abuelitas, es una herramienta poderosa que la ciencia respalda como aliada para mejorar la calidad del sueño”. Y plantea una pregunta bastante práctica: ¿qué podemos esperar de esa taza antes de acostarnos? Hay resultados que invitan a estudiarla, pero sentir que dormimos mejor y tratar un insomnio son cosas diferentes.

@doctordeladieta

¿Problemas para dormir? Puede que la solución esté en una taza de té. La manzanilla no es solo una bebida de abuelitas, es una herramienta poderosa como aliada para mejorar la calidad del sueño. ¿La usas en tu rutina nocturna? #sueño #Manzanilla #dormirbien #ansiedad #insomnio #remediosnaturales #doctordeladieta

♬ original sound – Dr. William Arias, MD

Qué ha encontrado la ciencia sobre la manzanilla y el sueño

Una revisión de varios estudios sobre manzanilla y descanso, publicada en 2024, reunió diez trabajos con 772 participantes. La revisión encontró mejoras en la calidad del sueño evaluada con cuestionarios y señales favorables en algunos estudios sobre la facilidad para dormirse y los despertares pero no mostró una mejora clara en las horas de sueño o en cómo se encontraban los participantes durante el día.

Los resultados variaban mucho y buena parte de los trabajos tenía problemas metodológicos. Además, mezclaban infusiones, cápsulas, gotas y otras preparaciones. Esos datos no permiten garantizar qué notarás con una taza en casa, ni establecer una cantidad o un horario que funcione para todo el mundo, pero al menos sí que parece indicar algún tipo de mejoría.

Sí hay investigaciones exclusivamente con infusión, pero en condiciones muy particulares. En un ensayo con 80 mujeres en posparto que dormían mal, un grupo tomó manzanilla durante dos semanas y otro recibió los cuidados habituales, sin una bebida placebo. Al terminar, las mujeres que la habían tomado mejoraron en un apartado del cuestionario relacionado con los síntomas físicos que dificultaban el sueño. En la evaluación de la cuarta semana, las diferencias entre los grupos ya no se mantenían. Es una señal interesante, aunque limitada a esa población y a ese plazo.

Volviendo al mensaje del doctor Arias , llama la atención la mención a la apigenina, un compuesto presente en la manzanilla cuya interacción con receptores relacionados con la relajación se ha explorado en investigaciones de laboratorio y en animales. Eso ayuda a investigar cómo podría actuar, pero hasta ahora no ha demostrado que la infusión funcione como un medicamento para dormir.

Además, la Guía Europea de insomnio no recomienda los tratamientos con plantas para el insomnio por falta de evidencia suficiente. Los estudios, por tanto, ofrecen una imagen más prudente. 

Cómo darle un sitio en la rutina de noche

Si te gusta la manzanilla, puedes disfrutarla como parte de un rato tranquilo antes de acostarte. Eso sí, si tomas anticoagulantes, estás embarazada o estás dando el pecho, es recomendable consultar con tu médico o farmacéutico antes de utilizarla con fines medicinales. Las precauciones dependen de la preparación ya que una infusión y un extracto concentrado no son lo mismo. 

Lo que sí respalda la ciencia es mantener horarios regulares, evitar la cafeína cerca de acostarte y reservar un rato para relajarse sin pantallas. Y si con eso,   dormir mal se repite y afecta a tus actividades durante el día, merece una consulta. 

Referencias

En Vitónica | Un estudio europeo avala espaciar hasta cinco años la primera colonoscopia tras la extirpación de pólipos de alto riesgo

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05 Oct

Un estudio europeo avala espaciar hasta cinco años la primera colonoscopia tras la extirpación de pólipos de alto riesgo

Tres años o cinco. Para quien tiene pendiente una colonoscopia de vigilancia, esos dos años de diferencia pueden significar una preparación intestinal y una prueba menos. La pregunta es cuánto riesgo añade esperar. Un ensayo europeo acaba de aportar datos que permiten discutir ese calendario con bastante más fundamento.

Primero, retirar los pólipos. Esa es la condición de partida. Los adenomas son un tipo de pólipo que puede preceder al cáncer colorrectal; una vez extirpados por completo, algunas personas necesitan vigilancia por las características de las lesiones. El nuevo trabajo estudia precisamente ese seguimiento, como explica el Hospital Clínic de Barcelona. 

El equipo repartió al azar a 10.799 pacientes de ocho países entre dos estrategias: una colonoscopia a los cinco años o bien pasar controles a los tres y a los cinco. A todos les habían extirpado por completo adenomas considerados de alto riesgo. La comparación, por tanto, permite examinar qué aporta añadir la revisión del tercer año.

Qué encontraron al volver a mirar

Según los datos del estudio, la incidencia acumulada de cáncer colorrectal a los cinco años fue del 0,77% en el grupo con menos controles y del 0,82% en el grupo con más. 

Los resultados respaldan la posibilidad de esperar cinco años para esa primera revisión, aunque todavía queda una parte de la historia por conocer: el ensayo sigue en marcha y evaluará qué ocurre a los diez años.

La diferencia más visible estuvo en el número de pruebas. Se realizaron 4.434 colonoscopias en el grupo de los cinco años frente a 8.614 en el de los tres y cinco: un 48,5% menos. Es una reducción observada en esos grupos durante el estudio, no una previsión de que puedan eliminarse la mitad de todas las colonoscopias.

Los tumores se diagnosticaron en fases similares en ambos grupos. Hubo cinco muertes por cáncer colorrectal en total, tres frente a dos; una cifra demasiado pequeña para interpretar este resultado como una demostración concluyente de igualdad en mortalidad.

El calendario depende de lo que se encontró

Tener un pólipo no coloca a todo el mundo en el mismo programa de vigilancia. La Sociedad Europea de Endoscopia Digestiva recomienda en su guía de vigilancia un control a los tres años en determinados casos, como adenomas de al menos 10 milímetros, con displasia de alto grado (cambios importantes en sus células) o cinco o más adenomas.

También contempla volver al programa habitual de detección precoz para otras lesiones de menor riesgo y controles mucho más próximos cuando ciertos pólipos grandes se retiran por fragmentos. El tamaño, el número y las características de los pólipos, junto con la calidad de la exploración y cómo se hayan retirado, ayudan a decidir cuándo volver.

En cualquier caso, ante los resultados de este nuevo ensayo, la Sociedad Europea de Endoscopia Digestiva ya ha empezado a trabajar en la actualización de las guías. 

Si ya tienes una revisión programada, estos resultados no cambian por sí solos tu cita pero sí te dan una pregunta concreta para la próxima consulta: con los pólipos que me retiraron y mi informe delante, ¿tiene sentido mantener el control a los tres años o podría esperar hasta los cinco?

Referencias

Imagen | Sals

En Vitónica | Juanjo López, traumatólogo y médico de Carlos Alcaraz: “Tener fascitis plantar, dolor lumbar o molestias en rodillas y tobillos generalmente no se deben a un único gesto”

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05 Oct

Juanjo López, traumatólogo y médico de Carlos Alcaraz: "Tener fascitis plantar, dolor lumbar o molestias en rodillas y tobillos generalmente no se deben a un único gesto"

Cuando retomamos el gimnasio tras una larga inactividad es fácil que vayamos sumando esfuerzos en poco tiempo sin pararnos a pensar si estamos recuperando adecuadamente. Y tras esa acumulación de esfuerzos iniciales, suelen llegar también las inevitables molestias a las que no siempre prestamos la suficiente atención y que, en ocasiones, pueden acabar en una lesión. 

Juanjo López es traumatólogo y además es el médico de Carlos Alcaraz. Su experiencia al más alto nivel le sirve para conocer de cerca las exigencias del deporte y pautar algunas recomendaciones para la gente que quiere retomar la actividad tras un parón prolongado. 

La clave, tal como afirma Juanjo en Diario As, va a estar en moderar cargas, volumen e intensidad durante las dos o tres primeras semanas y “volver de forma progresiva”, o dicho de otra forma, empezar con el freno de mano echado, algo que no todos cumplimos a rajatabla. 

Entre las molestias más frecuentes tras retomar una actividad se suele encontrar la fascitis plantar, el dolor lumbar y las molestias en rodillas y tobillos. “No se deben a un único gesto, sino a una carga que los músculos, tendones y articulaciones todavía no están preparados para soportar”, explica Juanjo. 

Para organizar el regreso, el experto recomienda moderar cargas, volumen e intensidad durante las primeras dos o tres semanas. “Es preferible comenzar con ejercicios globales, cuidar especialmente la técnica y aumentar primero la frecuencia y después las cargas”, afirma. 

Además, destaca que “un calentamiento activo, el entrenamiento de fuerza y una buena movilidad ayudan a preparar al organismo y a proteger las articulaciones”. 

Por último, y no menos importante, hace especial hincapié en el descanso que no debemos olvidar que también forma parte del plan de reactivación. “También hay que descansar, recuperar y permitir que los tejidos se adapten”, concluye el doctor. 

Cómo retomamos una actividad importa más de lo que parece 

El impacto que puede tener empezar una actividad con más intensidad de la recomendada, además del peso que levantas,  fue estudiado por Cassio Ruas y Kazunori Nosaka . Estos investigadores explicaron en un artículo que un esfuerzo intenso o con muchas contracciones repetidas, como las que hacemos al bajar una pesa de forma controlada, pueden provocar agujetas y una disminución de la función muscular, especialmente cuando el ejercicio es nuevo o poco habitual. Su recomendación coincide con la del médico de Carlos Alcaraz: la intensidad y el volumen deben crecer gradualmente con el paso de las semanas.

Al volver, puede ayudar fijarte en algo más que los kilos que levantas: cómo te encuentras al día siguiente, si puedes hacer tus actividades habituales con normalidad y cómo llegas a la siguiente sesión. Si las molestias empeoran o empiezan a dificultarte caminar o moverte, conviene pedir una valoración en lugar de seguir sumando esfuerzo. Recuperar el hábito también pasa por encontrar un ritmo que puedas mantener.

Referencias

En Vitónica | Rafael Guerrero, psicólogo: “Los niños nacidos en diciembre tienen un 39% más de probabilidades de ser diagnosticados de TDAH que aquellos niños nacidos en enero”

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Juanjo López, traumatólogo y médico de Carlos Alcaraz: “Tener fascitis plantar, dolor lumbar o molestias en rodillas y tobillos generalmente no se deben a un único gesto”

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02 Oct

Francesc Carreño, experto en audiología: "Un GP de F1 como el de Madrid es peligroso, pero se suelen tomar precauciones para prevenir daños"

La celebración del Gran Premio de Madrid el pasado 13 de septiembre abrió una pregunta que muchas veces pasamos por alto pero no es baladí: ¿qué pasa con todo ese ruido que se genera en una competición de motor y cómo afecta a la gente que está en las inmediaciones? 

En su entrevista con ABC sobre el ruido del GP de Madrid, Francesc Carreño, director de Audiología e Investigación de GAES, explica que el riesgo depende del nivel sonoro, la distancia y la duración. Su equipo midió desde el exterior del circuito pensando en vecinos y viandantes, no en las gradas: registró 79 decibelios en la salida de Ifema, 88 en La Monumental y 74 en Ribera del Sena.

Carreño considera que los organizadores toman precauciones, pero advierte sobre la exposición continuada y deja claro su veredicto: “hay que ponerse la protección auditiva nada más entrar, no hay que esperar a que llegue el ruido más alto”.  También pide especial precaución en el caso de niños, personas con pérdida auditiva y quienes tienen una sensibilidad elevada al sonido. 

El volumen importa. El rato que pasas escuchándolo, también

Cuando hablamos de decibelios también tenemos que hablar del tiempo de exposición. La guía de escucha segura de la OMS lo hace fácil de visualizar: si escuchamos música a un volumen medio de 80 decibelios, recomienda no superar las 40 horas a la semana a ese nivel. Si subimos a 90 decibelios, ese tiempo se reduce a cuatro horas semanales. O dicho de otra forma, cuanto más alto está el volumen, menos tiempo podemos escucharlo sin poner en riesgo la audición. Obviamente son referencias de exposición, no un cronómetro que garantice que a cada oído le ocurrirá lo mismo. 

En las recomendaciones de la OMS se propone además hacer diez minutos de pausa en una zona tranquila por cada hora en un ambiente ruidoso. Y si necesitas hablar fuerte para que te escuche alguien que está cerca, es que el volumen ambiental está siendo demasiado alto. 

Hay otra parte de la historia que queda lejos del concierto puntual o el evento deportivo del fin de semana. El informe de la Agencia Europea de Medio Ambiente sobre ruido estima que solo en Europa unos 4,6 millones de personas sufren alteraciones graves del sueño por el ruido del transporte. 

Esta exposición crónica al ruido se suele asociar a efectos cardiovasculares y metabólicos aunque hay que tener en cuenta que son estimaciones poblacionales sobre ruido mantenido, y no una predicción de lo que puede provocar un fin de semana puntual de carreras o un festival de música. 

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01 Oct

Cristina García Casals, ginecóloga: "Hace quince años era anécdótico tener una consulta por síntomas de la menopausia"

Durante mucho tiempo, los sofocos, dormir peor o la sequedad vaginal parecían formar parte de ese grupo de molestias que tocaba asumir a las mujeres al llegar a cierta edad, pero algo está cambiando. 

“Hace quince años era anecdótico recibir una consulta por síntomas de la menopausia”, explica la ginecóloga Cristina García Casals, del Hospital Materno Infantil de A Coruña, en una entrevista a La Voz de Galicia.  Hoy cada vez más mujeres acuden a consulta porque esos síntomas interfieren con su día a día y quieren saber qué opciones tienen.

La menopausia no se vive igual en todas las mujeres. Algunas apenas presentan molestias y otras atraviesan durante años sofocos, sudores nocturnos, alteraciones del sueño, cambios del estado de ánimo y más problemas que pueden afectar a su calidad de vida.

El síntoma más frecuente: los sofocos

La menopausia se establece cuando han transcurrido 12 meses consecutivos sin menstruación. Antes existe una etapa de transición, la perimenopausia, que puede durar varios años y durante la cual ya pueden empezar muchos de los síntomas.

“El síntoma más frecuente sigue siendo el sofoco. Es lo que más incapacita o lo que más afecta a la vida diaria”, explica la ginecóloga García Casals. De hecho, se estima que 8 de cada 10 mujeres los experimentarán en algún momento de este periodo de transición. 

Pero los síntomas no se limitan a los sofocos. Problemas de sueño, sequedad vaginal, alteraciones del estado de ánimo o cambios en la función sexual también pueden aparecer.

No todas la mujeres con menopausia necesitan tratamiento 

Otro de los grandes cambios de los últimos años está en la forma de abordar la menopausia a través de la terapia hormonal. 

“Estos tratamientos se tienen que administrar de manera individualizada. No todas las mujeres que tienen la menopausia necesitan un tratamiento”, señala García Casals.

La edad, los síntomas, antecedentes médicos y familiares o el riesgo cardiovascular y trombótico son algunos de los factores que deben valorarse antes de decidir si apostar o no por este tipo de tratamiento. 

Llegar con músculo y huesos fuertes también cuenta

Hay otra parte del abordaje de la menopausia que no suele venir en ninguna caja de medicamentos: “La alimentación y el ejercicio de fuerza”. Así responde García Casals cuando le preguntan por los hábitos que considera más importantes durante esta etapa.

El descenso de estrógenos que acompaña a la menopausia coincide con cambios en la composición corporal, la masa ósea y la masa muscular. Eso hace que mantener músculo y estimular el hueso cobre todavía más importancia.

El entrenamiento de fuerza no evita la menopausia ni elimina por sí solo todos sus síntomas, pero sí permite actuar sobre algunas de las consecuencias que acompañan al envejecimiento y a esta transición hormonal como conservar fuerza y músculo, mantener la capacidad funcional y estimular el tejido óseo.

No todas las mujeres van a necesitar tratamiento y no todos los síntomas necesitan medicación. Algunas encontrarán suficiente alivio mediante determinados cambios de hábitos; otras necesitarán tratamientos específicos y, en determinadas mujeres, la terapia hormonal puede ser una opción.

Pero normalizar que una mujer tenga que convivir durante años con síntomas que deterioran claramente su descanso, su vida sexual o su bienestar es algo distinto.

Referencias

Armeni, E., Lambrinoudaki, I., Ceausu, I., Depypere, H., Mueck, A., Pérez-López, F. R., Schenck-Gustafsson, K., Simoncini, T., Tremollieres, F., & Rees, M. (2023). Vasomotor symptoms and risk of cardiovascular disease in peri- and postmenopausal women: A systematic review and meta-analysis. Maturitas, 171, 13–20. https://doi.org/10.1016/j.maturitas.2023.02.004

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La noticia

Cristina García Casals, ginecóloga: “Hace quince años era anécdótico tener una consulta por síntomas de la menopausia”

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Redacción Vitónica

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