Lograr una adecuada hidratación de nuestro cuerpo resulta fundamental para cuidar el funcionamiento y la salud del organismo. Por eso, te mostramos cómo saber si estamos bien hidratos, de forma sencilla, explicado por un médico.
La sed, que es el mecanismo cerebral que nos indica que nos falta agua y sales y que nuestro organismo no está bien hidratado; suele llegar tarde, cuando nuestro cuerpo ya perdió entre el 1 y 2% de agua.
Por otro lado, la sensación de sed se pierde con los años, especialmente después de los 60; es por eso que debemos evitar deshidratarnos e intentar no llegar a experimentar sed.
La mejor manera de saber si estamos bien hidratados: lógico y sencillo
Daniel Rosetti, un médico y escritor de diversos libros, revela que la mejor forma de mantenernos bien hidratados es beber agua, simplemente agua, con relativa frecuencia.
El agua es la mejor bebida a la que podemos acudir para hidratarnos de manera apropiada, intentando evitar refrescos azucarados u otras bebidas que puedan tener azúcares o alcohol en su interior, siendo las infusiones una buena alternativa en esta temporada, pero la ingesta principal de líquidos debe venir del agua propiamente dicha.
Para saber si estamos bien hidratados podemos mirar el color de la orina, ya que un estado de hidratación apropiado se refleja en el color ámbar claro de la misma, mientras que una orina más oscura puede estar indicando que falta líquido en nuestro cuerpo.
Según el médico antes nombrado, beber agua cada 15 o 20 minutos hará que tras una hora y media nuestra orina se muestre muy clara, lo cual nos habla de un estado de hidratación óptimo.
Una hidratación apropiada resulta fundamental para el funcionamiento apropiado del metabolismo y puede ayudarnos a prevenir problemas como el estreñimiento, los cálculos renales o la falta de concentración y atención, ya que una deshidratación aún leve puede reflejarse en nuestra capacidad cognitiva.
De igual forma una hidratación adecuada contribuye a una apropiada circulación sanguínea y esto puede traducirse en un mejor control de la presión arterial y en un óptimo rendimiento físico y mental.
Aunque no es necesario beber ocho ocho vasos de agua cada día sino que las necesidades de líquido varían según las personas, la dieta y el nivel de actividad física de cada uno, mantenernos bien hidratados resulta clave y para ello beber agua con frecuencia es la mejor forma de lograrlo.
En Vitónica | Beber el agua ya usada anteriormente es posible y te contamos por qué
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Cómo saber si estás bien hidratado. El detalle clave en el que te tienes que fijar explicado por un médico
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Gabriela Gottau
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Siendo conscientes de que no es un producto especialmente económico como para recurrir a él con frecuencia, el pulpo es un alimento de lo más saludable que podemos sumar a nuestra dieta ocasionalmente, especialmente si somos pocos en casa y buscamos una buena fuente de proteínas de alta calidad y muy bajo en grasas.
El periódico ‘Público’ lanzaba hace un par de días un titular muy llamativo, a la vez que alarmante: “El 98% de las muestras analizadas de las pechugas de Lidl España provienen de pollos con anomalías“. La realidad es que esas anomalías no son más que estrías blancas que tienen los pollos por el sistema intensivo de producción actual debido a su rápido crecimiento. No hay problemas para la salud por consumir esta carne, ya que esas formaciones no son más que una modificación a nivel muscular del pollo, como también sucede en humanos cuando aparecen las estrías.
Anomalías “normales” de las pechugas de pollo de Lidl

Las anomalías son las estrías blancas, pero no suponen ningún riesgo para la salud
Cuando leemos “anomalías” nuestra mente nos lleva a pensar todo tipo de posibilidades, pero en este caso no es más que las típicas estrías que aparecen en la piel animal cuando su crecimiento ha sido muy rápido. Estas estrías no suponen ningún riesgo para la salud por sí mismo.
No es algo únicamente de Lidl, sino del sistema de producción
Las estrías son fruto del rápido crecimiento del pollo debido al cambio en los sistemas de producción actuales. No hay una manipulación genética ni hormonal, simplemente se forman miopatías: el tejido muscular “se rompe” y en su lugar se forma tejido adiposo o conectivo (como cuando se forman estrías en nuestra piel).
Las estrías blancas también nos salen a los humanos
Seguramente hayas visualizado a alguien con estrías, o tú mismo las tengas. Las estrías son comunes en el embarazo o cuando alguien entrena en el gimnasio por la razón comentada en el apartado anterior. Cuanto más rápido es el crecimiento muscular o la ganancia de peso, más elevada es la posibilidad y la formación de estrías.
La doble cara de la producción alimentaria actual
La población mundial crece de manera exponencial. Si bien hace unos años éramos unas siete mil millones de personas, ya somos más de ocho mil millones, y subiendo. El salto a de los ocho a los nueve millones será más rápido que de los siete a los ocho, y mucho más que el salto de tres a cuatro mil millones de humanos.
Ese crecimiento exponencial ha hecho necesario modificar los sistemas de producción en la agricultura y ganadería, ya que de otra forma sería imposible alimentar a toda la población de un día para otro. Si cada familia o grupo de personas tuviera su huerto y animales sería diferente, pero siendo realistas, eso no va a suceder.
Por lo tanto, acelerar el crecimiento de aves como los pollos, o generar doble cosecha en la tierra que antes nos daba una, es necesario para la vida. El problema es que no es algo natural y general efectos secundarios como las estrías de las pechugas de pollo.
El bienestar animal y el bienestar del planeta Tierra son los grandes afectados por este cambio radical. Las pechugas de pollo apenas modifican su valor nutricional, aunque sí hay ligeros cambios como un aumento de grasa y una reducción de proteínas, pero no es significativa.
Lo ideal sería, como hemos comentado antes, que cada grupo de personas fuese autosuficiente para generar los frutos de la tierra y la domesticación de animales criados de manera libre. La modificación dietética hacia un menor consumo de carne también ayuda al bienestar animal y la menor contaminación del planeta.
Sin embargo, en un mundo tan global como el actual y con un crecimiento de población que va por minutos, tendremos que aceptar que las pechugas de pollo tengan estrías, cosa que sucede en mucho menor porcentaje en los pollos criados con un crecimiento natural. Ojalá fuese diferente, pero los más de ocho mil millones de habitantes del planeta Tierra y un conflicto de intereses brutal lo hace imposible.
Conclusión final
No vamos a entrar en temas de hacinamiento animal, tratamientos farmacológicos y demás temas por su complejidad a la hora de ser tratados. El objetivo de este artículo es reducir el nivel de alerta generado por algunas publicaciones en los últimos días porque las anomalías no son más que estrías propias del rápido crecimiento animal sin perjuicios para la salud.
Ocurre en el Lidl y en cualquier supermercado porque es propio del sistema de producción general, no propio de ningún supermercado específico. Las pechugas de pollo con estrías pueden estar en la carnicería de la esquina de tu barrio y el mercado que montan los viernes en tu pueblo.
Se pueden consumir sin problema. Otra cosa es profundizar en el método de producción, el bienestar animal, la salud del planeta y si sería viable vivir sin acelerar los procesos de obtención de comida actuales.
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Qué son las estrías blancas que puedes encontrar en las pechugas de pollo del supermercado
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Joaquín Vico Plaza
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Para muchas personas el yoga es la puerta de entrada a este y otros hábitos o disciplinas saludables, no obstante es habitual tener la duda de si el yoga sería suficiente para esperar un incremento de músculo.
De hecho, esta incógnita, al igual que la de perder grasa, es habitual entre personas que practican yoga o Pilates que aunque son diferentes suelen acoger a personas de los mismos gustos. Esto sucede porque estas personas dedican su cuota de ejercicio físico a este tipo de disciplinas y se preguntan si los mismos beneficios que se obtienen con el entrenamiento de fuerza serían extrapolables a estas.
Para responder a la cuestión de si el yoga es una buena opción para ganar masa muscular, hoy hemos recurrido a un experto.
¿Por qué crecen nuestros músculos?

En la literatura científica se proponen tres mecanismos a través de los cuales se produce la hipertrofia: tensión mecánica, estrés metabólico y daño muscular.
Aunque las razones por las que cada mecanismo puede llevar a la hipertrofia son diferentes lo cierto es que la tensión mecánica es algo que siempre se va a acabar dando de una forma u otra, o así debería ser si queremos que nuestros músculos crezcan.
La tensión mecánica no es más que la tensión que soportan nuestros músculos mientras se contraen para salvar una resistencia. Esta resistencia sí, podría ser nuestro peso corporal, pero por lo general recurrimos a las pesas o a la maquinaria de un gimnasio para facilitar el proceso.
El peso corporal puede suponer resistencia suficiente en una persona no entrenada o si se busca una base muscular moderada, como vemos en calistenia. Si en cambio buscamos una gran ganancia de masa muscular a largo plazo, el peso corporal se queda muy por debajo del estímulo necesario ya que uno de los principios del entrenamiento es la sobrecarga progresiva y eso es algo que las pesas nos permite lograr.
Esto que comentamos ya debe darnos pistas sobre si el yoga es o no suficiente para hacernos ganar músculo.
¿Puede el yoga ayudarnos a ganar masa muscular?

En un meta-análisis publicado en 2021 donde se detallan los efectos de la práctica de yoga en el acondicionamiento físico de personas mayores se resumía que la práctica regular de yoga puede mejorar el equilibrio, la movilidad articular y la flexibilidad de la parte inferior del cuerpo, así como la autonomía y la fuerza muscular, aunque ningún estudio apunta hacia la idea de que sea eficaz para ganar masa muscular.
No obstante, es algo que técnicamente podría suceder siempre y cuando se de un importante condicionante: que la persona que empiece a practicar yoga no haya entrenado o practicado ejercicio físico nunca.
Esto se explica porque el yoga, entre otras cosas y obviando la parte de espiritualidad e introspección, consiste en decenas de movimientos con el peso corporal que se basan en contracciones de tipo isométrico o excéntrico. Para que nos entendamos, una contracción isométrica tiene lugar cuando los músculos producen fuerza pero no modifican su longitud, como cuando mantenemos una postura. Por otro lado una contracción excéntrica tiene lugar cuando los músculos producen fuerza pero en lugar de acortarse se estiran, como cuando bajamos al hacer una sentadilla o cuando hacemos una transición en yoga.
El caso es que este tipo de estímulo no suele ser de la magnitud suficiente como para provocar hipertrofia, incluso aunque hablemos de las variantes más intensas de yoga como el ashtanga, el vinyasa o la más moderna, power yoga. Puede haber cierta ganancia de masa muscular en el tipo de personas que hemos comentado antes, pero por el simple hecho de practicar ejercicio físico y no tanto por ser yoga. Si esto sucede lo consideraría como una adaptación puntual e inicial en aquellas personas que parten de un nivel de acondicionamiento físico muy bajo.
Referencias
- Shin S. Meta-Analysis of the Effect of Yoga Practice on Physical Fitness in the Elderly. International Journal of Environmental Research and Public Health. 2021; 18(21):11663.https://doi.org/10.3390/ijerph182111663
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Un experto da la respuesta sobre si el yoga puede hacernos tener más músculo
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Ángel Gardachal
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Para muchas personas la intuición les hace pensar que cuanto más músculo van ganando con el paso de los años y cuanta más experiencia adquieren entrenando, no solo más rápido pueden recuperarse de los entrenamientos sino que también más dosis de entrenamiento necesitan.
Dicho de otra manera, muchas personas piensan que las personas novatas que no han entrenado nunca recuperan más lento o peor y que toleran menos cantidad de trabajo en el gimnasio.
En este artículo vamos a darte respuesta a esta cuestión para que no cometas errores tanto si has empezado a entrenar como si ya tienes años de experiencia.
¿Se necesita más entrenamiento conforme ganamos músculo y experiencia?

Para contestar a esta pregunta tenemos que hablar de un concepto conocido como repeated bout effect que sería algo así como efecto del asalto repetido. El concepto viene a significar que la fatiga experimentada después de un segundo entrenamiento es inferior a la que se experimenta después de un primero.
La tendencia que se observa mayoritariamente en la literatura científica es que con tan solo un entrenamiento, las personas no entrenadas ya se empiezan a beneficiar bastante de este fenómeno. De hecho, se benefician lo suficiente como para que la fatiga experimentada entre ellos y las personas entrenadas no sea tan alta como cabría esperar.
Esto quiere decir que el fenómeno pierde fuerza del segundo entrenamiento al tercero, y del tercero al cuarto, y del cuarto al quinto… En resumen, las mayores adaptaciones tienen lugar en los primeros entrenamientos de tal forma que en términos de recuperación entre sesiones una persona con años de experiencia y con decenas de entrenamientos a sus espaldas no difiere mucho de una persona principiante.
Pero esto no es todo puesto que si hay que inclinar la balanza hacia un lado, las personas entrenadas pueden tardar un poco más de tiempo en recuperarse que las personas no entrenadas. Hay dos factores que lo explican:
- Primero, que las personas entrenadas tienen una mayor capacidad para reclutar fibras musculares, en concreto las de contracción rápida que si bien son las más hipertrofiables también son las que más sufren el daño muscular producido por la acumulación de iones de calcio. Esto se debe a que tienen un contenido inferior en mitocondrias. Recordemos que los iones de calcio si bien son necesarios para la contracción muscular también resulta que se acumulan en la célula muscular tras cada repetición y esto causa daño muscular.
- Segundo, el repeated bout effect no reduce la inflamación postentrenamiento si comparamos personas entrenadas y no entrenadas. Dicho de otro modo, cualquier persona que entrene con pesas va a sufrir cierto grado de inflamación después de entrenar y las personas entrenadas no son más tolerantes a esto. De esta manera y dado que las personas entrenadas pueden reclutar más fibras, también tienen una mayor capacidad de fatigarse y sufrir más daño muscular entrenando.
Así que no, una persona entrenada no tiende con el tiempo a recuperarse antes de los entrenamientos. En el mejor de los casos se recupera de una manera similar a como lo hacen las personas novatas y en el peor, se recupera más lentamente.
Una vez conozcamos este hecho entenderemos también que las personas novatas tienden a necesitar más volumen de entrenamiento para ganar masa muscular que las personas entrenadas. Esto se debe a lo que hemos comentado más arriba: no tienen la capacidad de reclutar un gran número de fibras musculares en sus series de entrenamiento y por lo tanto necesitan más cantidad para igualar el estímulo que una persona entrenada puede conseguir. Pensar que las personas entrenadas cada vez necesitan más trabajo es un error.
Bibliografía
Fernandes, J.F. et al. (2019). Exercise-Induced Muscle Damage and Recovery in Young and Middle-Aged Males with Different Resistance Training Experience. Sports. DOI:10.3390/sports7060132
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Dime cuánta masa muscular tienes y te diré cuánto tienes que entrenar
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Ángel Gardachal
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La típica crema de calabacín es un clásico que se repite en todos los hogares con ligeras variaciones, pero no es plato del gusto de todos cuando hay en casa menos aficionados al sabor de esta hortaliza. La versión que proponemos hoy es perfecta para ellos y también para quienes les cueste incorporar más legumbres en su dieta, pues la combinación con los garbanzos en una crema nos proporciona un resultado suave y delicioso.
A la hora de trabajar los abdominales a todos nos vienen a la cabeza ejercicios como los crunches, las planchas o las planchas laterales, pero hay muchos más ejercicios no tan conocidos y que no se ven tanto en redes sociales que pueden darnos buenos resultados en nuestro core. Aquí te traemos nuestra selección.
Crunch en polea
Nuestro recto anterior del abdomen, el six-pack, tiene como función, entre otras cosas, flexionar el tronco, ya sea llevando las piernas hacia el torso o el torso hacia las piernas.
En este ejercicio lo que hacemos es flexionar el tronco llevando nuestro tren superior hacia nuestro tren inferior.
Coloca el banco de tal forma que te permita un movimiento fluido y no condicionado por la polea.
Overhead Pallof press o press Pallof por encima de la cabeza
El press Pallof es un ejercicio que en su versión original provoca unas demandas de rotación en nuestra columna, es decir, al realizar el ejercicio tendemos a rotar hacia el lado de la polea. Nuestro objetivo es impedir que esto suceda.
En esta variante por encima de la cabeza combinamos no solo demandas a nivel de rotación de columna sino también de flexión lateral. Nuestro objetivo será evitar la rotación y la inclinación de nuestro cuerpo hacia el lado de la polea.
De esta manera es un ejercicio excelente para nuestros abdominales oblicuos, más que la versión original de hecho.
Press Pallof dinámico
Aquí tenemos una variante más cercana al press Pallof original pero que incluye mayor dinamismo.
Nos ofrece lo mismo que la variante anterior, pero con un grado mayor de inestabilidad al colocarnos en posición de caballero. Aunque se parece más al ejercicio original, es más exigente por ese factor extra de inestabilidad.
Swing de kettlebell con rotación
En este ejercicio nuestros oblicuos deben trabajar tanto en el plano frontal como en el transversal para contrarrestar tanto la flexión lateral como la rotación.
El swing de pesa rusa con rotación es excelente para aquellas personas que suelen abusar de ejercicios que transcurren en un plano sagital como planchas, ab wheel o dead bugs.
Plancha unilateral antideslizante
Finalmente tenemos una plancha pero con un grado mayor de inestabilidad. El hecho de trabajar sobre una mano y apoyando los pies sobre una superficie resbaladiza no solo dificulta mantener la pelvis neutra (antiextensión) sino que también añade cierto componente de rotación de nuestra columna hacia el lado en el que no hay apoyo.
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Cinco ejercicios de abdominales poco conocidos que pondrán a prueba tu core
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Ángel Gardachal
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Para resolver de forma fácil y rápida la primer ingesta del día, te mostramos una opción para el desayuno colmada de proteínas que puedes preparar minutos con sólo tres ingredientes.
Vasitos de yogur griego, queso y mermelada de higos
Con 500 gramos de yogur griego natural sin azúcar agregado, 200 gramos de queso crema y un poco de mermelada de higos casera sin azúcar o bien, unos higos frescos chafados podemos elaborar unas vasitos de yogur griego, queso y mermelada de higos en minutos.
Si no tenemos mermelada de higo sin azúcar preparada podemos chafar en un cazo los higos frescos, machacándolos un poco con ayuda del cucharón o de un tenedor hasta que suelten todo sus jugos.
Con los higos chafados o la mermelada ya lista preparamos estos vasitos escurriendo el líquido que pudiera llegar a tener el yogur o el queso crema antes de combinar ambos ingredientes con unas varillas manuales o eléctricas hasta obtener una crema espesa qué podemos saborizar con ralladura de limón, esencia de vainilla y si deseamos algo edulcorante.
En vasitos, disponemos un fondo de los higos chafados o mermelada de higos para después añadir una capa de la crema de yogur y queso, y repetimos para terminar con la crema de queso y yogur. Finalmente debemos remover con un cuchillo o palillo para darle un ligero efecto de remolino.
Por encima podemos disponer unas almendras laminados u otros frutos secos picados si deseamos, y este desayuno rico en proteínas estará listo para degustar.
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Imagen | DAP
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El desayuno colmado de proteínas que puedes preparar en minutos con sólo tres ingredientes
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Gabriela Gottau
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Bill Gates, uno de los empresarios más influyentes a nivel mundial reconocido por sus exitosos negocios, ha comentado en más de una ocasión como la técnica del ‘trabajador perezoso” le ha ayudado a mejorar su productividad y encontrarse menos cansado.
Qué es la técnica del ‘trabajador perezoso’
La técnica del ‘trabajador perezoso’ inspira hoy a muchos empresarios, y si bien se ha popularizado de la mano de Bill Gates tiene su origen en un ingeniero y escritor estadounidense denominado Frank Bunker Gilbreth que fue un pionero del estudio del movimiento y el tiempo.
Según Bill Gates, la clave es hacerlo simple y hacerlo fácil con la finalidad de volverse más eficaz en el trabajo cotidiano y así, no derrochar energía, cansarse menos y producir igual o más que antes.
Un ‘trabajador perezoso’ puede eliminar los movimientos innecesarios y reducir así todo aquello que dé fatiga, sin desperdiciar en absoluto fuerza, movimiento y trabajo.
Por eso, aunque un ‘trabajador perezoso’ está mal visto socialmente, podemos aprender de determinadas cosas que los caracterizan y aplicar esta técnica teniendo en cuenta las siguientes estrategias:
- Sacar partido a los pequeños progresos de manera tal de aumentar la motivación y las emociones positivas que genera un día de trabajo. Además, disfrutar de las pequeñas victorias puede ayudar a reducir aquella voz que nos dice que el trabajo es difícil o demasiado agotador para abordarlo.
- Parar y descansar con la finalidad de detener el deterioro del rendimiento y maximizar la productividad. Sí sentimos que la pereza se acerca, puede ser una señal de que es necesario descansar y tomar un recreo o una siesta de sólo 30 minutos para despejar la mente y recargar energía. Vale aclarar que la percepción de estar ocupado no es lo mismo que la productividad.
- Cambiar el enfoque ya que muchas veces la falta de sentido en el trabajo contribuye a la disminución de la motivación.
- Hacer menos siempre que sea posible, ya que si bien puede resultar aterrador, aquello que podemos posponer es porque no es prioritario y por lo tanto, dedicarse únicamente a lo que resulta relevante y verdaderamente tiene prioridad puede entusiasmarnos y maximizar nuestros niveles de energía. Además, aprender a delegar o bien facilitar los procesos mediante diferentes recursos puede ser clave para hacer menos y lograr más.
Esta es la técnica del ‘trabajador perezoso’ de Bill Gates que se proclama como una gran herramienta para ser más productivos y que podamos poner en práctica fácilmente en cualquier ámbito de la vida cotidiana o laboral.
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Más productividad y menos cansancio: así puedes lograrlo con la técnica del ‘trabajador perezoso’ de Bill Gates
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Gabriela Gottau
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¿Quién tendrá más agujetas después de entrenar fuerza, un joven de 22 años o un adulto con 30 años más edad? La primera respuesta que nos viene es que el de 52 años tendrá más daño muscular, inflamación y le costará más recuperar que a la persona de 22 años, pero la ciencia no dice lo mismo. Lo importante en la respuesta de nuestro cuerpo no es la edad sino el nivel atlético.
Edad y daño muscular

La creencia popular es que el envejecimiento está asociado con un empeoramiento a la hora de recuperarnos del entrenamiento de fuerza. Cuando contraemos y estiramos nuestra musculatura bajo una carga, ya sea nuestro peso corporal o una carga externa, se produce daño muscular e inflamación (las temidas agujetas).
Un nuevo estudio ha demostrado que un grupo de personas en forma con 52 años sufría el mismo daño muscular, y su recuperación, que el grupo de 22 años de edad. La publicación de la prestigiosa revista International Journal of Sports Medicine comparó el daño muscular generado por 10 series de sentadillas con una carga acorde al nivel atlético de cada persona.
Basándose en los biomarcadores de daño muscular e inflamación, la conclusión de los investigadores fue que tanto los jóvenes como los adultos mayores mostraban resultados similares. Es importante destacar que todos los sujetos del estudio estaban en forma, dato vital para estas conclusiones.
El daño depende más del nivel atlético y menos de la edad
Los hallazgos del nuevo estudio van en línea con otros estudios anteriores en los que se ha demostrado que no es la edad la que hace que un ejercicio produzca mayor daño muscular o inflamación, sino el estado de forma. Esto significa que si es tu primer día en el gimnasio el daño muscular e inflamación será elevada, tengas la edad que tengas.
Sin embargo, una persona de 22 años que empieza a entrenar en el gimnasio tendrá muchas más agujetas (daño muscular inducido por el ejercicio) que otra persona de 52 años que cuenta con un nivel avanzado en el entrenamiento de fuerza.
Por lo tanto, y recalcamos una vez más, no es la edad lo que influye en el daño muscular, inflamación y recuperación, sino el estado de forma. Obviamente todo tienes unos límites ya que los tejidos conectivos de una persona de 70 años con buen nivel atlético serán diferentes a los de una persona de 20 años con buen nivel atlético.
Lo que sí está claro es que la edad es solamente un número hasta una edad aproximada de 65 – 70 años y nuestro cuerpo responde en mayor medida en función del nivel atlético que de la edad. Todo dependerá de lo que hemos hecho a lo largo de la vida hasta alcanzar esa cifra, siendo muy diferente si hemos entrenado y comido bien o hemos sido inactivos y nos hemos alimentado mal.
Referencias
Minuzzi, L. G., Ferrauti, A., Chupel, M. U., Hacker, S., Weyh, C., Valenzuela, P. L., Lucia, A., Krüger, K., & Reichel, T. (2024). Acute Inflammatory Response to Eccentric Exercise in Young and Master Resistance-trained Athletes. International journal of sports medicine, 45(12), 897–907. https://doi.org/10.1055/a-2348-0238
Fernandes, J. F. T., Lamb, K. L., Norris, J. P., Moran, J., Drury, B., Borges, N. R., & Twist, C. (2021). Aging and Recovery After Resistance-Exercise-Induced Muscle Damage: Current Evidence and Implications for Future Research. Journal of aging and physical activity, 29(3), 544–551. https://doi.org/10.1123/japa.2020-0201
Li, D. C. W., Rudloff, S., Langer, H. T., Norman, K., & Herpich, C. (2024). Age-Associated Differences in Recovery from Exercise-Induced Muscle Damage. Cells, 13(3), 255. https://doi.org/10.3390/cells13030255
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No es tener más de 50 años lo que aumenta las agujetas después de entrenar: el factor que influye más que la edad en el daño muscular
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