La cafeína es una sustancia que se encuentra en los granos de café, en el té, en las bebidas estimulantes, en algunos suplementos deportivos y en chocolate con alto grado de pureza.
Gracias a todos sus componentes, es uno de los suplementos más estudiados en el mundo del deporte por su efecto positivo en el rendimiento físico y mental. Por ello, si quieres introducir la cafeína en tu dieta, es importante que conozcas cómo tomarla correctamente y qué efectos positivos va a provocarte.
Cómo tomar correctamente la cafeína
Qué cantidades tomar de cafeína
Las dosis recomendadas son entre 3-6 miligramos por peso corporal, entre 40-45 minutos antes de entrenar. Lo recomendable es que al principio empieces con una dosis baja de 3 miligramos por kilogramo, y vayas aumentado poco a poco la dosis en caso de que no notes su efecto.
Si empiezas con una dosis muy altas que no toleres bien puede que sufras efectos adversos como problemas gastrointestinales, nerviosismo, taquicardia o problemas para dormir. La idea es que consumas la mínima cantidad efectiva posible.
La tolerancia y la dependencia pueden ser tus peores enemigos
No es recomendable que te suplementes con cafeína durante un tiempo muy prolongado y de manera continuada porque si haces esto aumentará tu tolerancia y dependencia.
Esto provocará una disminución de su efecto positivo sobre el rendimiento y una necesidad y cantidad más grande de cafeína para tener suficiente energía durante el día.
Por ello, te aconsejamos utilizarla en días no consecutivos y sobre todo en los que que vas a realizar entrenamientos más intensos.
La cafeína y el descanso nocturno no son compatibles
No suele ser muy recomendable que tomes cafeína si vas a entrenar y poco después te vas a ir a dormir, porqué aún que esta sustancia alcanza su concentración máxima en sangre a los 45 minutos de ser consumida, son necesarias varias horas para expulsarla completamente del organismo.
Por ello, te recomendamos que tomes cafeína en esos momentos del día en los que va a haber un margen de horas elevado desde que la consumes hasta que vayas a dormir.
Los por qué de tomar la cafeína
La cafeína, una aliada en el deporte
La cafeína se utiliza tanto en el deporte porque estimula el sistema nervioso central y, este efecto estimulante, mejora el rendimiento de modo que nos permite aumentar la intensidad y el volumen de entrenamiento.
De hecho, el consumo moderado de cafeína ayuda en el rendimiento de deportes aérobicos como el running, el ciclismo, la natación y el remo.
La cafeína ayuda a la pérdida de grasa
Las personas que se suplementan con cafeína suelen tener a la larga porcentajes de grasa corporal más bajos. Pero, al igual que pasa con cualquier suplemento y sustancia, la cafeína no es milagrosa.
Aunque la cafeína sin duda te puede ayudar, lo que proporciona mejores resultados es el ejercicio y la buena alimentación.
Los beneficios de la cafeína a nivel mental
El consumo de cafeína se ha visto relacionada con mejoras sobre la función cognitiva y, en concreto, sobre el estado de alerta, la atención, la memoria y la concentración.
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La cafeína: cómo tomarla correctamente y por qué
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Guille Andreu
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La falta de tiempo es una de las excusas más comunes para no realizar los programas de entrenamiento. Para solventar esta barrera se ha publicado una revisión narrativa recientemente donde se describe la forma de llevar a cabo un entrenamiento de fuerza eficiente en esos casos en los que disponemos de poco tiempo.
Claves para el entrenamiento de hipertrofia si tenemos poco tiempo
Ejercicios bilaterales y multiarticulares
Podemos elegir entre ejercicios aislados y unilaterales o todo lo contrario: bilaterales y multiarticulares. Una sentadilla englobará mucha más musculatura que una extensión de piernas en máquina a una pierna. Igual ocurre con unas dominadas frente a un jalón al pecho a una mano.
Sentadilla, peso muerto y hip thrust para el tren inferior. Press de banca, press militar, dominadas y remos para el tren superior. Ese grupo de ejercicios no pueden faltar en los entrenamientos con poco tiempo. A partir de ahí podemos introducir más ejercicios asilados y diferentes conforme más tiempo dispongamos.
Si no puedes entrenar frecuentemente, aumenta el volumen de series en las sesiones de entrenamiento
Un mínimo de cuatro series semanales por grupo muscular usando el rango de carga que nos permita hacer desde seis a 15 repeticiones. Cuantos más días dispongamos para entrenar más volumen podremos meter y de mayor calidad será. Sin embargo volúmenes bajos de cuatro a doce series por semana por grupo muscular también producirán aumento de masa muscular.
Contando que este artículo va orientado a personas que no pueden ir más de dos o tres días al gimnasio, priorizaremos el volumen en esos días a la frecuencia ya que a pesar que entrenar cada grupo muscular dos o tres veces a la semana puede ser más óptimo, podremos lograr adaptaciones parecidas entrenando el mismo volumen en una sola sesión.
Utilizar técnicas de entrenamiento avanzadas que disminuyen el tiempo de descanso
En un programa tradicional descansamos más que entrenamos. No sé si alguna vez te has parado a comprobar el tiempo que pasar realizando los ejercicios frente al tiempo que esperas entre series. Es la parte principal a atacar cuando disponemos de poco tiempo para entrenar, y es la que deportes como CrossFit exprimen al máximo en sesiones de una hora.
Podemos utilizar superseries de músculos antagonistas introduciendo dos o tres ejercicios con muy poco descanso entre ellos. Pueden ser dos ejercicios de musculatura alejada (uno del tren inferior y otro del tren superior) o ejercicios de músculos contrarios (bíceps y tríceps, pecho y espalda, etc.).
Otras técnicas avanzadas para atacar el mismo grupo muscular y fatigarlo rápidamente son las drop set en las que realizamos las repeticiones prescritas y sin descanso bajamos de peso y seguimos realizando repeticiones. Así tres o cuatro escalones de peso consecutivos. Estos tipos y otros estrategias nos ahorrarán tiempo cuando no dispongamos de mucho.
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No tengo tiempo para entrenar: qué hacer en el gimnasio para aumentar la masa muscular si disponemos de poco tiempo
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Al llegar la noche tras una jornada de calor, lo que menos deseamos muchas veces es ponernos a cocinar y generar aun más calor en casa. Sin embargo, podemos acudir a preparaciones rápidas y sanas, por eso dejamos 35 cenas frescas y fáciles de elaborar, para cenar ligero y saludable en verano.
Si te has apuntado a una dieta cetogénica para quemar grasas y así, deshacerte de los kilos de más o definir músculo, te dejamos nueve ensaladas sin hdiratos para seguir la dieta keto en verano.
Ensaladas keto, fáciles y frescas
Dado que en la dieta cetogénica la mayor parte de las frutas y verduras quedan eliminadas, al igual que cereales y legumbres, las ensaladas no son los platos más frecuentes en la misma.
No obstante, con carnes, lácteos bajos en hidratos o pescados podemos lograr algunas alternativas para resolver una comida fácilmente y fresca durante el verano.
Alternativas con carnes con esta ensalada de pollo y aguacate en la que podemos aprovechar sobrantes de pechuga de pollo, esta ensalada keto con similares ingredientes que la opción anterior, ensalada cremosa de pollo al curry (sin pasas) o esta ensalada de pavo y aguacate en la que recomendamos evitar el zumo y la miel, y reducir la cantidad de hojas verdes de la receta.
Con pescados y mariscos también podemos elaborar algunas ensaladas frescas y nutritivas como esta de pulpo y aguacate en la que si deseamos podemos reducir la cebolla y el tomate (o evitarlos), esta ensalada poke de atún y algas con aguacate, ensalada de atún en lata para resolver con las conservas que tengamos en casa, o ensalada de taquitos de salmón y aguacate en la que podemos reducir las hojas verdes y pepinillos si deseamos menos hidratos aun para mantener la cetosis.
Opciones con lácteos y verduras ricas en proteínas son por ejemplo esta raita o ensalada cremosa de yogur con rabanitos y col en la que por su puesto podemos disminuir la proporción de vegetales.
Estas son nueve ensaladas keto, fáciles y frescas, ideal para quemar grasas durante el verano.
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Nueve ensaladas sin hidratos para seguir la dieta keto en verano
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La pandemia de la COVID-19 nos ha pasado factura a todos, tanto a nivel mental como a nivel físico. De hecho, ha supuesto un antes y un después a nuestra historia como humanos.
El estado físico de la gran mayoría de las personas se ha ido deteriorando a causa de la inactividad. Si eres una de ellas, te mostraremos algunos consejos para recuperar esa la forma física que has perdido tras la pandemia.
Trata de empezar con pequeñas metas
Proponerse una gran meta puede conllevar al fracaso, ya que se tarda más tiempo en lograrlo. Pero comenzar con pequeñas metas, es clave para mejorar la motivación y lograr el objetivo final.
Además, si empiezas con un ejercicio muy intenso, lo más seguro que al día siguiente te sientas incapacitado para volver a entrenar, a causa del cansancio muscular y las agujetas.
Ponle fecha a todo
Establecernos una rutina con unos horarios fijos, ayudará a la automatización de un hábito que se perdió durante la pandemia. Además, te ayudará a conseguir esas pequeñas metas que nos hemos propuesto para llegar la meta final.
Más aún, cuando nos ponemos una fecha límite, nuestro cerebro lo concibe como algo distinto, ya que cumplirlo aumenta el sentimiento de auto-realización. Esto aumenta la motivación y nos obliga a esforzarnos mucho más para llegar al objetivo en esa fecha establecida.
Calentar antes de entrenar
Al llevar mucho sin entrenar, calentar debería ser una obligación, ya que tus músculos llevan mucho tiempo sin recibir ningún un estímulo, de este modo se reduciría la probabilidad de sufrir lesiones y ayudaría a reducir las agujetas del día siguiente.
Es por eso, que te aconsejamos que incluyas entre cinco y diez minutos de calentamiento, sobre todo de las partes que vas a entrenar.
Empieza de cero, no donde lo dejaste
A causa de la pandemia, ya no tienes esa forma física ni resistencia que tenías anteriormente, por ello, no es recomendable que hagas la misma rutina de entrenamiento que hacías antes de la pandemia.
Te aconsejamos que adaptes los entrenamientos a tu forma física actual, por ello, lo mejor sería que empezases con ejercicios físicos funcionales, respetando así los movimientos naturales del cuerpo.
Estos movimientos sencillos reducirán la incidencia de lesiones y ayudarán a que tus músculos de adapten a un tipo de carga que ya no está acostumbrada.
Por otra parte, las cargas que vas a utilizar deberían ser menores y más controladas, para evitar sobrecargar los músculos en el primer entrenamiento.
Trata de moverte aunque no estés en el gimnasio
Salir a andar mientras escuchas tu podcast favorito, aparcar un poco lejos e ir a pie, o ir andando hacia el transporte público son estrategias excelentes para aumentar la cantidad de pasos que hacemos al día.
Realmente, somos inconscientes de la cantidad de oportunidades que tenemos para aprovechar para andar y movernos, y en vez de eso buscamos alternativas más cómodas que fomentan el sedentarismo.
Si incluyes estas estrategias en tu día a día, y las combinas con tu entrenamiento, te a suponer un gran cambio a tu estilo de vida, a tu salud mental y física.
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Cómo recuperar la forma física tras la pandemia
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Guille Andreu
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Cuando alcanzamos temperaturas altas en verano nos cuesta más dormir. Existen diferentes claves que nos ayudarán en mayor o menor medida para dormir bien en esas etapas de mucha calor. Contar con un aire acondicionado o ventilador es una clave fundamental, pero existen otras muchas.
Claves para dormir bien con calor
Evita las siestas
El verano y la siesta encajan a la perfección por cambios de horarios o porque comenzamos las vacaciones. Sin embargo si esa siesta se hace demasiado larga o incluso aunque sea breve (20-35 minutos) puede dificultarnos dormir por la noche.
En días de calor estamos un poco aletargados durante el día ya que utilizamos más energía para regular nuestra temperatura. Aprovechar esa somnolencia acumulada por el día es una de las claves para dormir mejor por la noche.
Mantén los hábitos de día y de sueño
En el trabajo podemos cambiar el horario para evitar las horas de más calor y tener que comenzar antes, o podemos irnos de vacaciones y al volver tenemos la rutina totalmente desorganizada.
El objetivo es intentar mantener las rutinas diarias y sobre todo nocturnas: acostarnos a la misma hora y tener una buena higiene de sueño. Alterar esa rutina unido a altas temperaturas puede complicarnos el sueño.
La habitación fresca durante todo el día
Es una clave primordial ya que de ella va a depender directamente que podamos dormir o no. Pero es una tarea que va desde que nos despertamos por la mañana ya que comenzará a acumularse calor en la habitación si entra el sol directamente.
Cierra las cortinas por el día si no necesitas la luz, incluso baja las persianas. Antes de ir a dormir podemos abrir las ventanas para que entre la brisa o si contamos con aire acondicionado preparar la habitación con una programación de dicho aire que nos permita una temperatura correcta, sin pasar frío y que nos de directamente.
A nivel arquitectónico existen diferentes tipos de ventanas y estrategias para aprovechar la calor en invierno y evitarla en verano. Pregunta a tu arquitecto de confianza y con ese simple cambio podemos ahorrar bastante energía a la vez que podremos dormir mejor.
Hidratación correcta, pero no excesiva antes de dormir
Una de las recomendaciones más importantes para el verano es mantener una buena hidratación por la pérdida extra de agua. El error llega si ingerimos grandes cantidades antes de dormir ya que eso nos hará despertarnos a mitad de la noche para ir al baño.
Consume agua lo más alejado de la hora de dormir posible e intenta ir al baño antes de dormir. Eso nos ahorrará despertarnos y tener que repetir el proceso de quedarnos dormidos con calor.
La cafeína y el alcohol empeorar el sueño, más aún si nos cuesta por el calor
La cafeína cercana a la hora de dormir nos hará más difícil conciliar el sueño, dependiendo siempre de la adaptación de cada persona. Los consumidores habituales de café pueden no tener problema alguno, pero si no estás acostumbrado un café en la tarde puede hacer que no duermas en la noche.
El alcohol por otra parte crea somnolencia, eso es bueno, pero nos hace que nos despertemos temprano al día siguiente y empeorará el sueño en general. Por tanto, otra clave sería evitar estas dos bebidas, especialmente si nos cuesta dormir en verano.
En caso de no poder dormir haz algo que te calme, no que active
Estamos en la cama sin poder dormir y cuanto más tiempo pasa así más nerviosos nos ponemos y más pensamos en ello. Es un bucle infinito del que no salimos. Cuando ya nos cansamos cogemos el móvil y nos ponemos estímulos que nos despiertan aún más.
En su lugar haz algo que te calme y no te ocupe la mente. Puedes pintar, escribir o planchar. Cualquier cosa sirve, siempre y cuando no te hiperactive. Cuando el sueño aparezca, vuelve a la cama y cierra los ojos.
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Las claves para dormir bien cuando el calor aprieta: mejora tu sueño en las noches de verano
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Joaquín Vico
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Existen muchos tipos de sentadillas distintas; convencional, con barra baja, de copa, pistols… Aunque probablemente las dos que más destacan por la frecuencia con la que se practican son la sentadilla trasera y la sentadilla frontal.
La sentadilla trasera
La sentadilla trasera o sentadilla convencional es uno de los ejercicios estrella en el entrenamiento de fuerza, y de hecho es uno de los tres ejercicios básicos de powerlifting, junto con el press banca y el peso muerto.
Muchos competidores llevan a cabo esta sentadilla con barra baja para aumentar la cantidad de kilos que pueden desplazar, ya que de esta forma aumenta la implicación de los extensores de cadera y disminuye la activación de los extensores de rodilla.
Lo más común entre personas no competidoras es que este ejercicio se realice con barra alta, ya que de esta manera se consigue una sentadilla más vertical y en la mayoría de los casos, más segura.
Cómo realizar sentadillas traseras
Por seguridad, para realizar sentadillas traseras utilizaremos una jaula de sentadillas con topes a los lados, de modo que si en algún momento tenemos un accidente y nos caemos, o somos incapaces de levantar el peso, podemos evitar sufrir daños sin la presencia de un spotter.
Lo primero que tenemos que hacer es situar la barra en la jaula a la altura de la porción alta de nuestro trapecio, que es donde irá apoyada después la barra.
Antes de sacar o de levantar siquiera la barra, la apoyaremos en nuestra espalda de manera que estemos cómodos, que no suframos ningún tipo de daño, y que quede bien fijada e inmóvil durante todo el ejercicio.
Levantaremos la barra, la sacaremos de los soportes de la jaula dando un paso hacia atrás, y adoptaremos un ancho de pies que nos sea cómodo (será distinto en cada caso, aunque lo normal es que estemos cómodos con una amplitud igual o ligeramente mayor a la de nuestra cadera).
Una vez allí, realizaremos lentamente la fase excéntrica mientras mantenemos la neutralidad de nuestra columna y no hiperextendemos el cuello (algo que es bastante común).
El hecho de pasar los noventa grados de flexión de rodilla no nos aportará muchas ventajas adicionales, y por tanto, aunque podemos hacerlo sin problemas si la dorsiflexión de nuestro tobillo nos lo permite, no será necesario para que obtengamos la mayoría de los beneficios que nos ofrece una sentadilla.
Sentadilla frontal
La principal diferencia entre la sentadilla trasera y la sentadilla frontal es que en esta última aumenta la activación de los extensores de rodilla porque la carga se desplaza todavía más hacia estos, y de esta misma manera se reduce la implicación de los músculos que articulan la cadera.
Por este motivo es completamente normal desplazar menos peso en este ejercicio que en una sentadilla trasera con barra baja e incluso menos que en una sentadilla trasera con barra alta. Vale la pena que en este caso seamos conservadores antes de sufrir cualquier daño.
Este movimiento es más seguro que el de una sentadilla trasera, pero solo si se realiza correctamente, lo cual es más complejo que en una sentadilla trasera. Por ello tiene sentido reservar este tipo de sentadillas para personas que ya han tenido un contacto previo durante un tiempo con el entrenamiento de pesas.
Por otra parte, si existe cualquier problema en la columna o en la espalda es muy probable que debamos descartar este ejercicio, aunque en este caso deberíamos consultar antes con un entrenador personal especializado.
Cómo realizar sentadillas frontales
Para llevar a cabo correctamente este ejercicio también deberíamos utilizar una jaula de sentadillas, situando la barra a la altura de la clavícula y los hombros.
Haciendo una flexión de hombro y situando los brazos paralelos al suelo o ligeramente más elevados, colocaremos la barra en nuestros hombros y cruzaremos los brazos para aumentar el control sobre la barra y la seguridad del movimiento (podemos evitar esto último y sencillamente extender las muñecas hacia atrás apoyando la barra en nuestros dedos, pero el movimiento será menos seguro).
Una vez allí, con el torso erguido y la barra fijada sobre nuestros hombros, daremos un paso hacia atrás y con una amplitud de los pies que se nos haga cómoda comenzaremos la fase excéntrica o de bajada de manera controlada.
Cuando hayamos llegado a los noventa grados de flexión de rodilla o incluso hayamos conseguido una sentadilla más profunda, comenzaremos a realizar la fase concéntrica de manera rápida y explosiva pero controlada a la vez, de manera que produzcamos la mayor fuerza posible en la triple extensión de tobillo, rodilla y cadera.
A partir de este punto solo tendremos que completar la cantidad de repeticiones de nuestra rutina y una vez las hayamos terminado todas daremos un paso adelante y devolveremos la barra a la jaula de sentadillas.
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Sentadilla frontal y sentadilla trasera: cómo se hacen y para qué nos sirve cada una de ellas
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El “lunes sin carne” es un movimiento que nos invita a evitar las carnes en las comidas de los lunes con la finalidad de reducir este grupo de alimentos en nuestra dieta habitual, y así cuidar el medio ambiente, entre otras cosas. Por eso, dejamos una selección de 13 platos veraniegos, fáciles y rápidos, para los lunes sin carne.
Las mejores opciones sin carne para el verano
Las carnes son una gran fuente de proteínas de alto valor biológico que fácilmente podemos evitar en nuestra dieta y reemplazarlas por opciones como huevos, lácteos o bien, proteínas vegetales como legumbres, granos enteros, frutos secos o semillas.
Para el verano, prescindir de las carnes puede implicar evitar una cocción y así, reducir la generación de calor en casa, pudiendo además incluir en nuestros platos más alimentos frescos e hidratantes como son las frutas o verduras frescas.
Entonces, con otras proteínas animales como el huevo o los lácteos, proponemos elaborar recetas fáciles y sanas como estos huevos al horno sobre aguacate con queso de cabra; esta ensalada de calabacín, tomate y queso feta; un wrap o rollo de claras con judías negras, maíz y aguacate; una tortilla de berenjena, pimiento y calabaza; unas mini pizzas de maíz y garbanzos sin gluten ni harinas en su interior o una frittata mediterránea.
Con legumbres y otras fuentes de proteínas vegetales recomendamos preparar una ensalada de alubias blancas y tomates variados; una ensalada de quinoa con lentejas beluga y hortalizas crujientes muy saciante; una ensalada de arroz integral, melón y sésamo; unas brochetas de tofu y verduras a la parrilla ideal para veganos; unos tacos de lechuga con lentejas; una ensalada de pasta y col morada o unos zoodles de calabacín marinados con higos frescos y queso.
Estas son 13 recetas veraniegas, fáciles y rápidas, ideal para los lunes sin carne de esta temporada.
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13 platos veraniegos, fáciles y rápidos, para los lunes sin carne
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Se sabe que la actividad física moderada e intensa contribuye a reducir o prevenir la pérdida de movilidad asociada a la edad. Sin embargo, un reciente estudio confirma que la actividad física ligera también podría ser suficiente para conservar la movilidad en adultos mayores.
Moverse más cada día, aunque no sea a alta intensidad, para preservar la movilidad
La investigación realizada con más de 5700 mujeres mayores de 63 años ambulatorias y que no tenían ningún tipo de discapacidad que afectará su movilidad, analizó datos recabados durante 6 años y corroboró si la actividad física de intensidad ligera era suficiente para preservar la movilidad en adultos mayores.
Se consideró actividad física ligera aquella que requiere un gasto de energía de entre 1,6 y 2,9 equivalentes metabólicos e incluye actividades como jardinería, caminar, o bien lavar y secar platos y realizar otras tareas domésticas.
Los resultados muestran que en comparación con las mujeres que se encontraban en el cuartil más bajo de actividad física de intensidad ligera, las que se encontraban en el segundo cuartil tenían un 20% menos de probabilidades de sufrir pérdida de movilidad. Las que se encontraban en el tercer y último cuartil de actividad física ligera tenían un 40% menos de riesgo de sufrir discapacidad por pérdida de movilidad.
Dado que la discapacidad qué afecta la movilidad puede ser la causa de la pérdida de independencia y por lo tanto reducir considerablemente la calidad de vida de los adultos mayores; se considera que la actividad física, aún la de intensidad ligera, podría ser un buen recurso para preservar la salud y calidad de vida durante el envejecimiento.
En conclusión no hace falta que la actividad física sea intensa para obtener beneficio, sino que movernos a una intensidad baja es suficiente según el reciente estudio, y resulta más probable que podamos sostenerla en el tiempo.
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La actividad física ligera, como la jardinería o caminar, podría ser suficiente para preservar la movilidad en adultos mayores
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El aumento de la esperanza de vida unido a unos estilos de vida menos activos y una alimentación menos saludable hace que la prevalencia de demencia esté aumentando a nivel mundial. El papel de la dieta es vital para prevenir esta enfermedad y alimentos nada saludables como la carne procesada se asocian con el riesgo de demencia.
Es imprescindible comprender que hablamos de carne procesada, no de carne en general. Es un matiz que lo modifica todo y que puede llevarnos a error al leer titulares como hace unos años cuando se hizo viral que el consumo de carne causaba cáncer. Sin embargo nada tiene que ver una pechuga de pavo fresca, con un embutido de ese mismo animal.
Recalcado ese aspecto, la revista The American Journal of Clinical Nutrition ha publicado hace unos días una investigación con casi medio millón de participantes de Reino Unido estudiando la asociación entre el consumo de carne procesada y el riesgo de demencia.
Carne procesada y demencia: ¿existe relación entre ellos?
La conclusión de la citada investigación es que el consumo de carne procesada es un factor de riesgo potencial para la demencia incidente, independientemente del alelo APOE ε4. Este alelo es referente a los avances en nutrigenómica y nutrigenética que nos permiten saber si la activación de ciertos genes pueden aumentar el riesgo de enfermedades, como demencia en este caso.
Por tanto, tengamos mayor o menor riesgo debido a nuestra genética, la carne procesada debe ser evitada para disminuir el riesgo de demencia (alzheimer principalmente y otras formas de demencia). Por supuesto, aunque no es el foco de este artículo, la actividad física y un estilo de vida saludable nos ayudan a prevenir esa pérdida en las funciones cognitivas.
El consumo de carne procesada aumenta al mismo ritmo que las personas con demencia
A pesar de esta relación indeseable, el consumo de carne se ha duplicado, incluso triplicado a nivel mundial. Dentro de esa carne, la que nos preocupa principalmente es la procesada como los embutidos y toda la carne que no sea fresca: hamburguesas, hot dogs, embutidos….
La carne roja tiene una mención aparte ya que aunque no llega a los niveles de la carne procesada, también guarda una ligera relación de riesgos de demencia. Todo siempre comprendido dentro de un contexto en el que nada tiene que ver una persona sedentaria que se alimenta a base de procesados con una persona activa que alguna vez se come una hamburguesa o un perrito caliente.
Aplicación práctica
Evita la carne procesada y limita la carne roja. El resto de carnes saludables de aves y animales puede ser ingerida sin mayor preocupación. En cualquier caso, por nuestra salud y por la salud del planeta puede ser aconsejable cumplir con el rato 3:1 para el consumo de pescado:carne.
Consumir tres veces más pescado que carne es una estrategia simple y que nos permite consumir alimentos ricos en proteína y con grasas saludables (salmón, atún, sardina…). En una semana podríamos tomar unos cinco días de pescado y dos de carne, en el caso que todos los días ingiramos este tipo de animales. Y en esos dos días de carne no consumir carne procesada y limitar la carne roja de baja calidad (chorizos, bacón, salchichas, etc.).
En Vitónica | Los altos niveles de grasas trans en el organismo se asocian a mayor incidencia de Alzheimer
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El consumo de carne procesada podría aumentar el riesgo de sufrir demencia
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