Muchas personas que comienzan a entrenar en el gimnasio con pesas se preguntan con qué margen de tiempo empezarán a notar resultados. Es normal hacerse esta pregunta, sobre todo si has acudido al gimnasio con un objetivo concreto, ya sea recuperarte de una lesión, mejorar tu calidad de vida o mejorar tu composición corporal.
Aunque es lícito hacerse esta pregunta, no tengas prisa y procura disfrutar del camino. El gimnasio no debería ser un lugar de paso sino un sitio para quedarse toda la vida.
En este artículo vamos a explicarte qué debes esperar a la hora de observar resultados cuando empezamos a entrenar con pesas.
Qué debemos esperar respecto a los resultados cuando hacemos pesas
Depende. ¿Por qué has empezado a hacer pesas? Dependiendo del objetivo y tus expectativas, podemos esperar una cosa u otra. Normalmente las razones de empezar a entrenar en el gimnasio suelen ser tres:
Ganar músculo y fuerza.
Perder grasa y peso.
Mejorar la salud a través de la rehabilitación de lesiones o de la prevención de enfermedades metabólicas o factores de riesgo.
Respecto a lo último es difícil establecer un tiempo preciso en el que empezarás a notar resultados. Si tienes una lesión, dependerá de la lesión que tengas y del tejido afectado el tiempo que necesites para recuperarte. Puede que una semana o puede que incluso seis meses.
Respecto a ganar músculo y perder grasa, podemos tener datos un poco más precisos a los que acogernos, aunque siempre asumiendo que las variables implicadas son muchas y que no siempre podemos controlarlas.
¿Cuánto músculo puedo ganar al mes?
Como decíamos, no podemos dar un dato preciso y único ya que intervienen variables como la genética, la experiencia entrenando, el tejido muscular del que se parta, el porcentaje de grasa, el estrés general, factores nutricionales o el descanso. Hasta el diseño del entrenamiento puede influir.
No obstante, podemos hacer estimaciones a las que la mayoría de personas pueden acogerse.
Si partes de cero, tu porcentaje de grasa es bajo y no tienes ninguna experiencia entrenando, podrías aspirar a ganar hasta un kilo de músculo al mes en el mejor de los casos. Puede que lo más razonable, no obstante, sea esperar medio kilo al mes haciendo las cosas bien. Hablamos del primer año de entrenamiento.
Por otra parte, si ya tienes años de experiencia a tus espaldas y una buena base muscular, puedes aspirar a ganar entre 250 y 500 gramos al mes.
¿Cuánta grasa puedo perder al mes?
Una vez más, depende. Depende de tu punto de partida, genética, hábitos y sobre todo de la grasa que tengas que perder. No se va igual de rápido cuando tienes un par de kilos que perder, que cuando tienes 20.
También la magnitud del déficit calórico que impongamos puede hacernos perder grasa más rápido o más lento. Lo ideal y saludable es tratar de aplicar entre un 10 y un 20% de déficit. Las personas con sobrepeso u obesidad pueden moverse más cerca del 20%, en cambio las personas con un peso óptimo deben moverse en un punto medio o acercarse más a un 10%.
Este déficit propuesto debe hacernos perder en torno a un 0,5 y un 1% de peso corporal a la semana.
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He empezado a entrenar con pesas. ¿a partir de qué momento voy a empezar a ver resultados?
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Ángel Gardachal
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A día de hoy, no hay deportista tanto profesional como amateur que no lleve en su muñeca un reloj deportivo inteligente ya que se han convertido en un accesorio imprescindible. Existen muchos modelos distintos que se adaptan a todo tipo de disciplinas e incluso compatible con todas las actividades.
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Vanesa Soto
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La alimentación que llevamos puede ser clave en el funcionamiento del organismo, afectando no solo caracteres físicos sino también, la salud mental y emocional. Por eso, te mostramos nueve alimentos que son, literalmente, alimento para el cerebro.
Pescado azul o rico en grasas
El pescado, especialmente los ejemplares con alto contenido de lípidos en su interior, representan una excelente fuente de omega 3 que favorece conexiones nerviosas y se ha vinculado a una mejor salud cerebral.
Al mismo tiempo, resultan los pescados con mayor proporción de vitamina D en su interior, otro nutriente que ha demostrado tener un rol importante en el funcionamiento cognitivo.
Nueces, fuente de antioxidantes y grasas sanas
Si bien todos los frutos secos resultan beneficiosos, las nueces son especialmente ricas en omega 3 y por lo tanto, recomendables para cuidar la salud del cerebro.
De igual forma, constituyen una buena fuente de polifenoles con efecto antioxidante y antiinflamatorio para el organismo así como de vitamina E y vitaminas del grupo B que contribuyen al funcionamiento del sistema nervioso central.
Por esta razón, las nueces en el marco de una dieta saludable representan un buen alimento para nuestro cerebro.
Frutos rojos, concentrados en polifenoles
Dentro de las frutas frescas que podemos recomendar en la dieta habitual para beneficiar el funcionamiento cerebral y prevenir el envejecimiento del mismo, se encuentran los frutos rojos concentrados en compuestos fenólicos con efecto antiinflamatorio y antioxidante en el organismo.
Se han comprobado sus efectos neuroprotectores, debido a su riqueza en antocianinas, quercetina, catequinas y otros polifenoles. Por eso, las bayas o frutos rojos son de las frutas más beneficiosas para el cerebro.
Legumbres diversas, secas o de bote
Las legumbres constituyen una buena fuente de fibra para el organismo con efecto prebiótico, que beneficia el funcionamiento de la flora intestinal, optimizando el eje intestino- cerebro y así, ayudando a prevenir enfermedades neurodegenerativas.
De igual forma, pueden brindar una alta proporción de compuestos fenólicos, vinculados a una mejor salud cerebral.
Verduras y hortalizas de todo tipo y color
Las verduras, así como las frutas y hortalizas no deben faltar en la dieta habitual si queremos proteger la salud del organismo, y su ingesta se ha asociado con una mejor salud cerebral y mejor desarrollo cognitivo, pudiendo obtener de las mismas sustancias diversas beneficiosas para el sistema nervioso.
Entre ellas encontramos polifenoles, sustancias con efecto antioxidante vitaminas del grupo B y fibra que beneficia de forma indirecta a la salud cerebral al beneficiar la flora intestinal y así mejorar el funcionamiento del eje intestino- cerebro.
Granos enteros, fuentes de vitaminas B y fibra
En reemplazo de cereales refinados, los granos enteros constituyen una excelente fuente de carbohidratos complejos que se han asociado a una mejor salud cerebral tal como sucede con las frutas y verduras.
Asimismo, proveen de fibra y vitaminas del grupo B que son indispensables para el adecuado funcionamiento del sistema nervioso central.
Cacao o chocolate con alto grado de pureza
El cacao es fuente de polifenoles que se han asociado a una mejor función cerebral, específicamente, a mejor memoria y habilidades ejecutivas.
Por ello, escoger cacao puro sin azúcar añadido para saborizar diferentes platos, o degustar a una pequeña ración de chocolate con alto porcentaje de cacao o alto grado de pureza, puede resultar muy beneficioso para la salud mental y emocional.
Aceite de oliva extra virgen, concentrado en polifenoles
El aceite de oliva extra virgen representa el cuerpo graso principal que se incluye en la dieta mediterránea, la cual se ha vinculado a una mejor salud mental.
Asimismo, este aceite constituye una excelente fuente de compuestos con efecto antioxidante y antiinflamatorio como son los polifenoles que al mismo tiempo, mejoran la microbiota intestinal y por ello pueden mejorar habilidades cognitivas y cuidar de nuestro cerebro.
Semillas, fuentes de grasas saludables
Las semillas, especialmente las semillas de chía y lino, constituyen un excelente fuentes de omega 3 de origen vegetal que como hemos dicho, beneficia la salud cerebral.
Por otro lado, pueden ofrecer fibra en elevadas proporciones y constituyen una buena fuente de vitamina del grupo B para el organismo, razón por la cual contribuyen al adecuado funcionamiento del sistema nervioso, optimizando habilidades mentales.
Estos son nueve alimentos que son, literalmente, alimentos para el cerebro y que recomendamos incluir en la dieta habitual en el marco de un estilo de vida saludable.
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Nueve alimentos que son, literalmente, alimento para el cerebro
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Gabriela Gottau
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El peso muerto es el ejercicio preferido de muchos atletas. Es el ejercicio básico con el que podemos levantar más peso y no necesitamos ningún tipo de ayuda, ya que si fallamos el levantamiento no habrá peligro de que la carga nos golpee. Es un ejercicio muy técnico que necesita un programa específico para abordar sus fallos y cómo mejorarlos. Te mostramos una pequeña guía a tener en cuenta según el error que cometes en el peso muerto y dónde fallas el movimiento.
No despego la barra del suelo (con un peso que sí podría mover)
Si nos enfrentamos a una carga en el peso muerto convencional que podemos mover, pero la barra no se despega del suelo, puede deberse a una debilidad de músculos como los isquiosurales o los glúteos, o también a un fallo en la velocidad por una baja aceleración inicial.
Fortalecimiento de isquiosurales: peso muerto con piernas rígidas
El peso muerto convencional abarca una gran cantidad de grupos musculares. De forma directa participan la musculatura de la parte posterior de las piernas: isquiosurales y glúteos. Una de las formas de trabajar los isquios, a la vez que el peso muerto convencional, es ejecutando el peso muerto rumano o peso muerto con piernas rígidas que podemos ver en el vídeo.
Fortalecimiento de glúteos: pull through
Los glúteos comparten función con nuestros isquios a la hora de extender la cadera. Uno de los ejercicios específicos que podemos realizar para mejorar el inicio del peso muerto es el pull through. Como vemos en el vídeo es similar al peso muerto, pero la carga no viene desde el suelo sino desde atrás.
Peso muerto con cargas medias y aceleración máxima
Son muchas las personas que no tiran de la barra para despegarla del suelo con la máxima velocidad posible. El inicio es la fase crítica donde debemos realizar la máxima aceleración posible. Para trabajar este aspecto técnico utiliza cargas del 50% y ve aumentándolas, pero siempre con la intención de despegar la barra del suelo con la máxima velocidad.
Peso muerto con déficit
Para mejorar en el punto inicial del peso muerto debemos ir aún más abajo. ¿Cómo voy a ir más abajo si ya estoy en el suelo? Elevaremos nuestros pies con una plataforma, con discos o con un material fuerte que sostenga nuestro peso y el de la barra. De esta forma tendremos que comenzar el ejercicio con un mayor rango de movimiento.
Despego la barra del suelo, pero llego al fallo con muy poco recorrido
En este caso conseguimos despegar la barra del suelo, pero apenas poco después nos quedamos parados y no somos capaces de completar el peso muerto. Claramente nos encontramos ante un fallo por debilidad de isquiotibiales y glúteo.
Fortalecimiento de isquiotibiales y glúteo
Además de los dos ejercicios del apartado anterior (peso muerto con piernas rígidas y pull through) es interesante realizar hiperextensiones inversas. No suele ser una máquina que esté disponible en cualquier centro deportivo, así que podemos realizar también otros ejercicios auxiliares como buenos días con barra o hiperextensiones en banco de 45º.
Isometría en el punto del fallo
Podemos mejorar un punto concreto del movimiento entrenando en ese lugar concreto. Utilizaremos una jaula de fuerza y pondremos los seguros en el punto donde nos quedamos “pillados” en el peso muerto. Realizaremos varias repeticiones tirando con la máxima fuerza durante unos segundos.
Los seguros evitarán que la barra se mueva mientras nosotros ejercemos toda la fuerza posible. Puedes comenzar realizando repeticiones de tres segundos y haciendo entre tres a seis repeticiones por serie. Es muy demandante, así que toma un descanso completo de unos tres minutos entre series.
Redondeo de espalda alta durante el peso muerto
Es muy común ver como la espalda se chepa cuando hacemos un peso muerto. Cuando la barra nos supone un peso elevado puede llegar a ocurrir, pero debemos minimizar este fenómeno lo máximo posible. Se produce principalmente por tres motivos: debilidad del dorsal, falta de activación del dorsal o no haber acelerado la barra al inicio del movimiento.
Fortalecimiento del dorsal ancho con trabajo de espalda
Nuestros dorsales juegan un papel protagonista en el peso muerto. A al vez que vamos mejorando nuestras marcas en el peso muerto debemos complementar el entrenamiento con trabajo directo de la espalda. El remo pendlay que podemos ver en el vídeo es un buen ejercicio para ello. Podemos utilizar otros muchos de los ejercicios de fuerza para le espalda.
Activación del dorsal con banda elástica
En algunos casos más que una debilidad de nuestros dorsales puede ser que el error venga de un mal reclutamiento de los mismos. Para aprender y mejorar su activación podemos utilizar una banda elástica que aleje la barra de nuestro cuerpo. De esta forma tendremos que activar nuestros dorsales para evitar que la barra se despegue de nuestro cuerpo.
Si entrenamos en pareja o con un entrenador, podemos realizarlo igual pero sin la banda elástica. Él tirara de la barra intentando alejarla de nuestro cuerpo y nosotros deberemos mantener la barra pegada a nuestros muslos y cadera en todo momento.
Activación del dorsal con trabajo específico
Para realizar un trabajo específico de peso muerto a la vez que activamos los dorsales tendremos que ejecutar el peso muerto con pausa por debajo de las rodillas. Consiste en parar la barra cuando va hacia arriba a la altura de las rodillas durante un segundo. Así nos centraremos específicamente en que nuestra espalda alta no se redondee gracias a la activación de nuestros dorsales.
Supero las rodillas con la barra, pero me estanco en el último tramo y no bloqueo
Otro de los puntos de estancamiento llega una vez superadas las rodillas con la barra y antes del bloqueo. Hemos conseguido despegar la barra del suelo y completar gran parte del movimiento, pero nos quedamos parados en esta parte. Se debe a dos factores principales: falta de fuerza en este último tramo o debilidad de glúteo que no nos permite bloquear al final.
Peso muerto con ayuda de bandas elásticas
Las bandas elásticas pueden dificultarnos o ayudarnos. En este caso nos ayudan al inicio del movimiento ya que al estar más tensas ejercen más fuerza. Conforme van perdiendo tensión la carga que nosotros movemos es mayor, a pesar de que el peso de la barra es el mismo.
Con las cadenas ocurre lo mismo, por lo que también será interesante utilizarlas. Al inicio del movimiento gran parte de las cadenas está en el suelo, así que no añaden peso a la barra. A medida que la barra sube las cadenas se despegan del suelo y añaden peso a la barra.
Con esta estrategia podemos aprovechar la aceleración inicial de la barra para mejorar al inicio con un menor peso, y una parte final más pesada para enfocarnos en ese punto de estancamiento.
Rack pull o peso muerto desde bloques
El peso muerto desde bloques (rack pull) nos permite centrarnos en la parte final del movimiento, que es la que tenemos más atrasada en este caso. Pondremos los seguros de la jaula a una altura donde la barra quede ligeramente por encima de las rodillas. Trabajaremos en ese rango de recorrido.
Hip thrust para el bloqueo final
El peso muerto no termina hasta que realizamos el bloqueo al final del ejercicio. La fortaleza de glúteos es clave para ese momento en concreto. El hip thrust es el ejercicio idóneo por dos motivos: se enfoca en los glúteos de forma directa y la parte final es la que más cuesta del ejercicio, justo el bloqueo.
Cuando realizas un hip thrust debes de bloquear los glúteos en la parte más alta del ejercicio. En muchos casos las personas olvidan ese pequeño rango de movimiento, pero están perdiendo la guinda del movimiento. Es ahí donde la activación del glúteo es máximo y su transferencia al bloqueo final del peso muerto será total.
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Guía para mejorar el peso muerto: utiliza estos ejercicios para progresar en las partes que más te cuesta
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Joaquín Vico
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No hay edad límite cuando se trata de verse mejor, mejorar la salud y perder grasa corporal. Y por tanto los 50 no debería ser una excusa. Normalmente hay muchas personas que se excusan en su edad comentando que a partir de X años es muy difícil e imposible conseguir el cuerpo que desean, pero eso es porque no han sabido hacer las cosas bien.
Durante esta edad cobra muchísima importancia el mantenimiento de la masa muscular a medida que se va bajando de peso. Por tanto, desde Vitónica, vamos a comentar las claves que se necesitan para perder grasa corporal a partir de los 50.
Entrenar fuerza
Esto es algo que debería darse en todas las edades por los beneficios que proporciona. Además, a medida que va pasando el tiempo, la masa muscular es más difícil de mantener e, incluso, puede disminuir generando problemas tan graves de salud como la sarcopenia.
Además, en el caso de querer perder peso, el entrenamiento de fuerza coge más protagonismo porque en un déficit calórico algo de masa muscular se perderá, y lo que pretendemos realizando estos entrenamiento es perder la mínima cantidad posible.
No ir al fallo
A medida que van pasando los años, nuestra masa muscular se va volviendo menos tolerante al entrenamiento de fuerza (no significa que sea malo, sino que hay que hilar mejor los entrenamientos). Uno de los errores que tiene mucha gente es ir al límite en sus entrenamientos, haciendo que el cuerpo utilice mucha energía en reparar el daño producido y no generando nueva masa muscular.
En personas que tienen 50, es importante no llegar al fallo o, si se llega, que sea en ejercicio monoarticulares como en un curl de bíceps o extensión de tríceps. En ejercicios multiarticulares como sentadillas, peso muerto, press banca, etc., lo mejor es quedarse a dos o tres repeticiones de fallo.
No introducir muchas series semanales
Como con lo anteriormente mencionado, a medida que nos vamos haciendo mayores, la distancia entre el volumen mínimo necesario y el máximo tolerable se acorta. Es decir, que se necesitan más series para mantener la masa muscular y, además, se llega antes a la cantidad de series que no puedes tolerar con el entrenamiento.
Por ejemplo, imaginemos que una persona joven para mantener su masa muscular ha de realizar entre 8 y 20 series de espalda cuando pierde grasa corporal. Bien, una persona de mayor edad tendría que realizar entre 10 y 14 series. Como he comentado anteriormente, es un ejemplo y hay que individualizar las series en cada persona.
Déficit calórico muy pequeño
Sin déficit calórico no puede haber una pérdida de grasa corporal. Como hemos comentado antes, durante el déficit calórico es más sencillo perder masa muscular, por lo que es importante que a la hora de perder grasa corporal no realicemos un déficit muy agresivo.
Normalmente, las personas suelen realizar déficit de hasta 1.000 kcal al principio de una etapa de pérdida de grasa corporal (aunque luego este déficit tan exagerado no se puede mantener). Lo que sugerimos con personas mayores de 50 años es que el déficit no sobrepase las 300-400 kcal porque así, las probabilidades de perder masa muscular disminuirán mucho y habrá un déficit lo suficientemente grande como para que la pérdida de grasa corporal vaya avanzando.
Aumenta la actividad física
A la hora de crear un déficit calórico no basta con con reducir los alimentos que se ingieren y ya está, sino que tenemos que aumentar la actividad física por medio del entrenamiento de fuerza y aumentar el movimiento de bajo impacto como andar. Pongamos dos situaciones:
Tenemos a una persona que ingiere 1.800 kcal y gasta 2.200 kcal, generando un déficit de 400 kcal
La otra situación es una persona que ingiere 2.200 kcal y gasta 2.600 kcal, generando también un déficit de 400 kcal
Tenemos a ambas personas que están generando un déficit calórico de 400 kcal, pero será el caso 2 el que mantenga mayor cantidad de masa muscular y pierda más grasa corporal.
Esto se debe a que al introducir mayor cantidad de nutrientes, aunque esté realizando el mismo déficit, el cuerpo entiende que hay comida en abundancia y no genera un estrés lo suficientemente alto como para que se vaya perdiendo la masa muscular.
Introducir un mínimo cinco raciones de frutas y verduras
Aunque es vital introducir frutas y verduras para un mantenimiento óptimo de la salud, en estas personas cobra mayor protagonismo. Las frutas y verduras son alimentos que tienen grandes cantidades de vitaminas, minerales y otros nutrientes beneficiosos para el organismo que tienen efectos antioxidantes, antiinflamatorios, etc.
Este grupo de población es menos eficiente empleando los antioxidantes y antiinflamatorios que tenemos de manera endógena, haciendo que parte de su energía también se direccione para reducir estos agentes oxidantes e inflamatorios y no para perder grasa corporal o mantener la masa muscular.
Por tanto, introducirlo de manera exógena como con las frutas y verduras o cualquier otro tipo de alimentos de origen vegetal será vital para alcanzar el objetivo de perder peso de manera saludable.
Mujeres y menopausia
Es normal encontrarnos alguna declaración de mujeres que han entrado en la menopausia afirmando que debido a que han entrenado en la menopausia, han ganado muchísima grasa.
Esta ganancia de grasa se debe a tres razones:
La primera es que la menopausia provoca inapetencia de todo tipo. Por ejemplo, si antes una mujer salía a caminar y ahora ya no lo hace, no se debe a la menopausia, sino que ha dejado de moverse
La segunda es que se genera un mayor deseo hedónico por la comida, por lo que normalmente suele haber un aumento de las kcal ingeridas
El entorno hormonal es distinto, haciendo que la distribución en el almacenamiento de la grasa corporal sea, sobre todo, en la zona abdominal
Estas tres razones no son suficientes como para decir “no puedo perder grasa corporal”. Por ello, come bien, genera un déficit calórico, muévete y seguro que podrás perder peso.
Qué ocurre con el estrés
Normalmente las personas de mayor edad suelen tener mayores responsabilidades como puede ser la familia, el trabajo, etc., disminuyendo la capacidad o el tiempo para poder realizar ejercicio físico o comer correctamente.
Por ello, lo mejor en estos casos es planificar los horarios de actividad física y las comidas. Por ejemplo, si tenemos que comer en el trabajo, lo mejor es llevarse un tupper con comida casera y no comprar algo rápido en la máquina de vending.
Consume más grasas saludables
Siempre está el eterno debate sobre qué es peor, si los carbohidratos o las grasa. Lo cierto es que no hay nada peor que otra cosa porque ambos macronutrientes son necesarios para el correcto funcionamiento del organismo.
Cuando hablamos de grasas saludables, hablamos del aceite de oliva virgen extra, frutos secos, semillas o pescado azul (que no sea de piscifactoría). Estos alimentos están cargados también de nutrientes como vitaminas, minerales, fitonutrientes que ejercen funciones antiinflamatorias y antioxidantes.
Introducir más proteínas
Las proteínas que incluimos con la dieta son necesarias para el mantenimiento de la masa muscular. A partir de cierta edad, va apareciendo lo que se llama resistencia anabólica. Esto no es que sea un trastorno o enfermedad. Simplemente, a medida que vamos avanzando en el tiempo, nuestro cuerpo es menos eficiente utilizando las proteínas para crear tejido musculoesquelético, por lo que es vital que se introduzca una cantidad mínima de 1.6 gramos por kilogramo de peso corporal.
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Si tienes más de 50 años y quieres perder peso, estas son las diez claves que necesitas para hacerlo de forma saludable
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Guille Andreu
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Los gases intestinales pueden producir cólicos que resultan muy incómodos e incluso incapacitante para quien los sufra, además genera una pesadez y molesta continua. Y eso hace que tu humor y tu día se vea interferido por esta sensación de hinchazón, distensión abdominal, ruidos en las tripas y ventosidades.
Se vio que el yoga es capaz de aliviar las molestias intestinales y mantener en correcto funcionamiento el peristaltismo intestinal, siendo una terapia para el síndrome de intestino irritable y de los gases.
Por qué el yoga ayuda a la digestión
Hay ciertas posturas o asanas que ayudan a masajear los órganos del sistema digestivo, contribuyendo así a su correcto funcionamiento a lo largo de tu día. Además, aumenta el flujo sanguíneo de estos órganos, evitando problemas de tránsito lento, manteniendo un buen ritmo peristáltico.
De hecho es totalmente normal que en las clases de yoga liberes gas, ya que en ese estado de relajación ayuda a distender el abdomen y que sea más fácil que las personas fluyan y liberen ese exceso de aire.
Además, como se genera una presión abdominal, se mueve el gas había abajo y hacia afuera con mayor facilidad, además la torsión de algunos ejercicios en combinación con la separación de las piernas contribuye a esta eliminación.
En general, según un artículo, el ejercicio suave como el yoga mejora la movilización intestinal y previene la retención de cargas de gases intestinales en sujetos sanos.
Posturas para aliviar las molestias de los gases intestinales
Pawanmuktasana
Esta postura es perfecta para ayudarte a relajar el abdomen, pero que sea efectivo se debe mantener esa postura durante 20 segundos, aumentando el tiempo gradualmente hasta llegar al minuto.
Para tu mayor comodidad, mantén la cabeza en el suelo y trata de mantener las lumbares totalmente apoyadas para evitar dolor de espalda.
La postura del niño
Para aumentar la presión en el abdomen es imprescindible que dejes caer tu barriga sobre tus piernas, y mantener esa presión suave en esa área durante un minuto mínimo.
Si quieres, para aumentar la presión, coloca tus manos con los puños cerrados en la parte inferior del abdomen antes de inclinarte hacia adelante.
Paschimottanasana
Esta postura puede mejorar la digestión, sobre todo si mantienes una respiración adecuada y tratas de relajar toda la zona del abdomen sin dejar de mantener la tensión.
Hay que mantenerse en esta postura durante tres minutos y si quieres profundizar el estiramiento, puedes usar una correa de yoga y colocarla en la planta de los pies.
Ananda Balasana
Alivia y calma las molestias intestinales, de hecho es uno de las mejores asanas, usando una correa te va a permitir hacer más presión en la zona baja del abdomen ayudándote así a eliminar el exceso de gases que tengas en ese momento.
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Estas son las mejores posturas de Yoga si quieres eliminar gases y mejorar tu digestión
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Guille Andreu
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Cuando alguien que desea entrenar y que no tiene material me pregunta sobre cuál es mejor comprar, no lo dudo, siempre contesto que el TRX. Para empezar es barato, versátil e intuitivo y nos permite entrenar todo el cuerpo regulando la intensidad en función de nuestra capacidad.
Ahora que llega el verano, te vamos a explicar un entrenamiento que puedes hacer al aire libre y con TRX en tan solo 20 minutos.
Diseño del entrenamiento
El protocolo de entrenamiento que proponemos hoy es un protocolo en doble pirámide. La primera será ascendente en repeticiones y la segunda descendente. Veamos como queda la estructura:
Primera pirámide
Primer ejercicio: 50 repeticiones
Segundo ejercicio: 75 repeticiones
Tercer ejercicio: 100 repeticiones
Segunda pirámide
Tercer ejercicio: 100 repeticiones
Segundo ejercicio: 75 repeticiones
Primer ejercicio: 50 repeticiones
Con la estructura clara, debemos tener en cuenta que el entrenamiento es tipo AMRAP, es decir, tenemos que realizar tantas repeticiones y rondas como sea posible en 20 minutos. Cuando terminamos la segunda pirámide volvemos a empezar por la primera.
Dado que es un AMRAP y el reloj no se para nunca, los tiempos de descanso los debemos autogestionar nosotros como consideremos, ya sea entre pirámides, entre rondas o entre ejercicios.
Los ejercicios que vamos a realizar son los siguientes:
Push ups o flexiones (50 repeticiones)
Sentadillas (75 repeticiones)
Jumping jacks (100 repeticiones)
En la segunda pirámide, cambiamos las flexiones por remos con TRX.
Flexiones con TRX
Las flexiones en TRX son un ejercicio, como la mayoría de los que se realizan en TRX, muy intuitivo. Simplemente ajusta la longitud del TRX para poder dejar el anclaje por detrás de ti y adoptar una posición adecuada con los pies que te permita inclinar tu cuerpo y trabajar con la intensidad deseada. Al final se trata de eso, de jugar con los pies para inclinarte más o menos y que el ejercicio sea más intenso o menos.
Al bajar, recuerda que los codos deben quedar a unos 45 grados aproximadamente de tu torso.
Sentadillas con TRX
Lo bueno de las sentadillas en TRX es que al usar este realmente no tenemos que desplazar todo el peso de nuestro cuerpo sino un porcentaje del mismo.
Cuanta más longitud tenga el TRX, más nos alejaremos del anclaje, más abajo quedarán nuestros brazos al agarrar y más intenso será el ejercicio.
Por lo demás, poco cambia respecto a la mecánica de la sentadilla original: comienza el movimiento conduciendo la cadera hacia atrás y hacia abajo.
Jumping jacks con TRX
Dado que en este ejercicio debemos hacer 100 repeticiones, optamos por jumping jacks, un ejercicio que nos ofrece un componente cardiovascular un poco más alejado del perfil de los otros ejercicios.
Simplemente procura apoyar solo la parte delantera de las plantas de los pies y mantener un ritmo fluido y constante.
Aunque puedes descansar cuando quieras, en este ejercicio es especialmente importante que trates de completar las repeticiones en un solo intento.
Remos con TRX
Para finalizar, podríamos decir que los remos consisten en reproducir la mecánica de las flexiones para al revés. En esta ocasión miramos hacia el anclaje, que está por encima y delante de nosotros. Cuanto más acerquemos los pies hacia este anclaje, más nos inclinaremos y por lo tanto más difícil será el ejercicio.
Tal y como sucedía con las flexiones, trata de que al remar tus codos queden en torno a unos 45 grados respecto al torso.
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Un entrenamiento con TRX de 20 minutos que puedes hacer al aire libre aprovechando el buen tiempo
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Ángel Gardachal
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Es increíble la cantidad de historias que puedes encontrarte por el mundo. Muchas de ellas totalmente surrealistas, como la que venimos a contarte.
Seguramente, querido lector, cuando fuiste pequeño le hiciste alguna promesa a tu padre como la de ser un gran futbolista, ser ingeniero, ser una gran doctora, etc., pero el protagonista de esta historia, un hombre estadounidense llamado Gorske, no prometió nada relacionado con su carrera profesional o personal, sino que su promesa tenía que ver con una de las cadenas de comida rápida más famosas del mundo, McDonald’s.
¿Qué le prometió?, te preguntarás. La promesa que le hizo a su padre fue que de mayor comería todos los días en el McDonald’s y, desde 1972, que fue el año en el que cumplió la mayoría de edad, hasta el día de hoy, ha llegado a ingerir la increíble cantidad de 32943 Big Macs. Además, Gorske no solo lleva comidos 32943 Big Macs sin más, sino que los ha comida en los 50 estados de su país y en Canadá.
Gorske es un hombre que tiene hasta un monumento en el McDonald’s de su ciudad de Fon du Lac, situada a 90 kilómetros de Milwaukee, que es la ciudad más poblada del estado. Según The Washington Post y FDL Reporter, que es un medio de su ciudad, Fon du Lac, comentan que la única vez que no ha podido cumplir con su promesa se debió a una tormenta de nieve que duró ocho días.
Por otro lado, Gorske apareció en el famoso y polémico Super Size Me y su mujer, que es enfermera, asegura que su marido no sufre ni hipertensión ni sobrepeso (algo que se puede observar que no es así).
Ahora bien; no es difícil imaginarse los problemas que puede ocasionar comer un Big Mac cada día durante tantísimos años, por lo que a continuación vamos a comentar los probables perjuicios que puede ocasionar este hábito tan insalubre.
Sobrepeso y obesidad
Sin duda, un aumento excesivo de la acumulación de grasa corporal es una de las consecuencias más normales si comes un Big Mac al día. Esta hamburguesa tiene una gran cantidad de calorías, más de 500 kcal y, lo peor, es que casi siempre suele ir acompañada de unas patatas fritas en aceite de dudosa calidad y un refresco lleno de azúcar, pudiendo llegar a las 1.000 kcal si sumamos la hamburguesa, patatas y refresco.
Consumir 1.000 kcal de una sentada y a base de alimentos procesados hace que nuestro excedente calórico aumente muchísimo y, si somos personas sedentarias, esto provoca que nuestras probabilidades de padecer sobrepeso u obesidad aumenten muchísimo.
Hipertensión
Si hay algo que caracteriza a este tipo de alimentos es sin duda las ingentes cantidades de sal y azúcar que contienen. Las grandes cantidades de sodio y azúcar provocan un aumento en las probabilidades de padecer hipertensión, que es un factor de riesgo importante para enfermedades cardiovasculares y accidentes cerebrovasculares.
Resistencia a la insulina y diabetes tipo 2
El exceso de azúcares no solo genera problemas de tensión, sino que aumenta también la resistencia a la insulina. Esto se produce cuando hay un consumo excesivo de carbohidratos, sobre todo de azúcares libres.
Cuando hay un consumo excesivo de azúcares, también hay una secreción muy elevada de insulina, provocando que el páncreas tenga cada vez más problemas a la hora de liberar insulina y que las células musculares sean resistentes a la insulina y cada vez necesiten de más insulina para hacer el mismo trabajo.
Esta elevada resistencia a la insulina más una secreción elevada de esta puede llegar a generar una diabetes tipo 2.
Aumento del colesterol
Los elevados consumos de grasas saturadas, azúcares y sustancias nocivas que se generan durante la elaboración de este tipo de productos provocan un aumento muy elevado del colesterol LDL.
Y no solo es que aumente este colesterol LDL, sino que se oxida, haciendo más probable que las moléculas de LDL oxidado generen una placa de ateroma, aumentando las probabilidades de padecer enfermedades cardiovasculares o cerebrovasculares.
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Para José López Chicharro el volumen de oxígeno máximo (VO2máx) es la variable fisiológica excluyente del alto rendimiento en resistencia aeróbica. Si eres atleta de resistencia te sonará tanto el autor citado como el VO2máx. Si no tienes claro qué es el VO2máx y por qué es importante, tanto para el rendimiento como para la salud, te lo contamos en este artículo.
¿Qué es el volumen de oxígeno máximo (VO2máx) y para qué sirve?
El VO2máx es la tasa máxima de oxígeno que nuestro cuerpo puede utilizar cuando entrena. Una vez superado ese máximo, nuestros sistemas comenzarán a trabajar con deuda de oxígeno y tendremos mayores dificultades para operar por encima del 100% del VO2máx durante un periodo prolongado.
Por debajo del VO2máx es lo que se suele conocer como trabajo aeróbico, aunque los términos aeróbico y anaeróbico necesitan muchos matices. Cuanto más elevado sea nuestro VO2máx, más capacidad tendrá nuestro organismo de trabajar sin deuda de oxígeno.
Eso significa que podremos ir más rápido sin que sobrepasemos ese límite aeróbico. Podemos compararlo con un vaso de agua: cuanto más grande sea el vaso, más agua podremos echar sin que se desborde. Mientras no se desborde no habrá problema, pero una vez comience a caer agua fuera del vaso no podremos seguir echando agua durante mucho más tiempo.
El VO2máx se mide en mililitros de oxígeno consumido en un minuto por kilogramo de peso corporal (ml/kg/min). Si bien es un factor determinante en los deportes de resistencia, influyen otras variables que hacen que haya atletas con menor VO2máx que logran mejores resultados que otros con mayor VO2máx.
Tres factores principales del rendimiento aeróbico
El VO2máx es uno de los tres factores principales de los que depende nuestro rendimiento en resistencia. En dicho rendimiento influyen también la economía del gesto y el %VO2máx sostenible durante un tiempo prolongado.
La economía del gesto es el gasto que realizamos en cada zancada, pedalada, etc. Al igual que nuestro coche tiene un gasto de 5 litros de gasolina por cada 100km, nuestros movimientos también gastan energía por cada kilómetro. Cuanto menor sea ese gasto podremos realizarlo durante más tiempo, un tanque de gasolina nos durará más.
El %VO2máx sostenible durante un tiempo prolongado es la cantidad de VO2máx que somos capaces de soportar durante un tiempo determinado. Podemos encontrar a dos personas que tengan un VO2máx de 55 ml/kg/min, pero una de ellas podrá soportar mejor que otra ir a un ritmo que consuma 45 ml/kg/min.
Factores que pueden afectar al VO2máx
La genética es el factor principal del que depende nuestro VO2máx. Para José López Chicharro la carga genética supone en torno a un 70% del VO2máx que podemos alcanzar, siendo el restante 30% el que podemos mejorar con el entrenamiento, como máximo.
Ser hombre o mujer también determinará que podamos alcanzar valores mayores o menores. En los casos registrados con mayores niveles de VO2máx encontramos a algún hombre que supera los 95 ml/kg/min, mientras que ese registro en la mujer apenas alcanza los 80 ml/kg/min.
La edad es otro de los factores que determina el VO2máx, siendo menor a medida que envejecemos. A partir de los 30 – 40 años puede haber una disminución de un 10% por década, pero dependerá enormemente de si entrenamos o no, siendo posible reducir esa pérdida con el entrenamiento.
No podemos hacer nada con nuestra genética, con ser hombre o mujer o con nuestra edad, pero sí que podemos entrenar. El VO2máx aumentará con un programa de entrenamiento adecuado y constante. Existe un techo que no se puede superar, pero ya hemos comentado que además del VO2máx nuestro rendimiento dependerá de otros factores que se pueden ir puliendo con el entrenamiento.
¿Cómo se calcula el VO2máx?
El mejor instrumental para medir el VO2máx se encuentra en los laboratorios donde se mide de forma directa gracias a analizadores de gases. Poco a poco surgen alternativas más económicas, aunque siguen siendo de coste bastante elevado. PNOE puede ser una alternativa de gran calidad para clubes y centros de entrenamiento.
Estas herramientas analizan la cantidad de aire que inhalamos y exhalamos mientras realizamos una prueba como correr en cinta, pedalear en bicicleta o remar. La prueba suele ir de menos a más hasta llegar a un punto de extenuación máxima que no nos permite continuar.
Mediante complejos mecanismos y fórmulas el aparataje nos aportará la cifra de nuestro consumo máximo de oxígeno. Este tipo de medida no suele ser asequible para la población general, que tenemos que conformarnos con medir el VO2máx de forma indirecta.
Pruebas para medir el VO2máx de forma indirecta
Existen muchos test que utilizan las variables obtenidas en la prueba para estimar mediante una fórmula el VO2máx. El test de Cooper es uno de los más extendidos y que has podido realizar en algún momento en el instituto. Consiste en correr durante 12 minutos y calcular el VO2máx según la distancia recorrida en ese tiempo.
Siguiendo esa misma lógica existen diferentes fórmulas que nos arrojan de forma aproximada el VO2máx según la distancia recorrida. Puedes calcularlo fácilmente con alguna calculadora disponible en internet, simplemente anotando la distancia recorrida y el tiempo en hacerlo.
Las pruebas pueden ser incrementales hasta el agotamiento, pero estos test no deben realizarse sin la supervisión de un profesional. Algunas de las más utilizadas son la prueba de Astrand, el test de Conconi o el Course navette.
El Course navette puede sonarte como “la prueba de los pitos”, ya que es la prueba donde vamos de un extremo a otro a medida que una señal sonora nos marca el ritmo. Esa señal cada vez es menos espaciada en el tiempo lo que hace que llegado un punto tengamos que detenernos.
Los relojes deportivos llevan integrada la estimación del VO2máx
Algunos relojes deportivos proporcionan una estimación del VO2máx correlacionando nuestra frecuencia cardiaca, la distancia recorrida y el tiempo en hacerlo. Eso sí, la precisión puede ser mejor o peor según el modelo escogido y la persona.
¿Cómo mejorar el VO2máx?
El VO2máx es la variable más excluyente para el rendimiento aeróbico, pero no debemos olvidarnos de las otras dos ya citadas anteriormente: la economía del gesto y el %VO2máx sostenido en el tiempo. Sabemos que el VO2máx viene determinado en gran parte por la genética, pero el rango de mejora que podemos trabajar es vital para lograr mejores marcas en las pruebas.
Para mejorar el VO2máx no existe un único método ni zona de entrenamiento. Tendremos que utilizar sesiones de alta intensidad, cuando podamos hacerlo, y los demás días ejecutaremos otro entrenamiento de menor intensidad y mayor duración. En esa mezcla está la clave para mejorar el VO2máx.
La mayor parte del volumen vendrá de entrenamientos de baja intensidad y larga duración, utilizando entrenamientos de alta intensidad una o dos veces a la semana. También podremos realizar algún entrenamiento a mitad de camino entre ambos.
Entrenamientos de alta intensidad
El VO2máx se sitúa por encima de nuestro segundo umbral, conocido como umbral anaeróbico a partir del cuál nuestro sistema comienza a desestabilizarse y entramos en una zona de mucho desgaste. Suele recomendarse entrenar en una zona para mejorar la misma, pero ni podemos entrenar siempre a alta intensidad ni debemos olvidarnos de las demás zonas de entrenamiento.
Los entrenamientos en torno al 90 – 95% de nuestra frecuencia cardíaca máxima serán idóneos para mejorar nuestro VO2máx. Cerca de esa intensidad tenemos el entrenamiento por intervalos, que producirá mejora en nuestro VO2máx.
Este tipo de entrenamientos son muy demandantes por lo que no podremos realizarlos más de una o dos sesiones a la semana. El complemento ideal será el lado opuesto: entrenamientos largos y menos intensos.
Entrenamiento de baja intensidad y larga duración
La evidencia científica muestra como la mezcla de entrenamientos de alta intensidad y corta duración con su antónimo (baja intensidad y larga duración) son óptimos para aumentar nuestro VO2máx. En este tipo de entrenamientos llevaremos un ritmo que nos permite realizar la sesión sin fatiga.
Para saber si nos estamos excediendo en intensidad se suele utilizar la prueba del habla. Si somos capaces de mantener una conversación estamos en una intensidad correcta para este tipo de entrenamiento. Si esa conversación se entrecorta por la fatiga, la intensidad puede ser alta.
Media intensidad y media duración
Si eres corredor deberías tener controlados tus tiempos en las distancias de cinco y diez kilómetros. Esas distancias se correlacionan con el 95% y 90% de la frecuencia cardiaca máxima, respectivamente. Nos servirá para saber cuál es la velocidad a la que debemos entrenar y también para ver si mejoramos nuestras marcas.
Puedes utilizar también tiempos determinados (en torno a 30 minutos) y realizar entrenamientos en los que deberás completar la máxima distancia en ese tiempo. Este tipo de entrenamiento se encontrará a medio camino entre la alta intensidad y la baja intensidad.
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Consumo máximo de oxígeno (VO2máx): qué es, para qué sirve, cómo se calcula y cómo puedes mejorarlo
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Joaquín Vico
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Frente a las altas temperaturas, entre los platos más recomendables y consumidos, encontramos el gazpacho y el salmorejo; ambos sopas frías y deliciosos que podemos incorporar a la dieta habitual. No obstante, te contamos cuál tiene menos calorías y por ello resulta ideal al momento de intentar perder peso.
Gazpacho o salmorejo, ¿cuál engorda menos?
El gazpacho, al igual que el salmorejo, lleva una base de tomate con la inclusión de pan y aceite de oliva, que brinda grasas monoinsaturadas e incrementa el aporte energético de los platos.
El ajo es otro ingrediente común así como el agregado de sal y otros alimentos a modo de topping. No obstante, el gazpacho incluye una mayor variedad de vegetales entre los que se encuentran el pimiento verde y el pepino, además del tomate.
Asimismo, en el gazpacho se suele adicionar agua y la proporción de aceite así como de pan es inferior respecto al salmorejo. Por lo tanto, el gazpacho suele ser una preparación mucho más ligera, acuosa y nutritiva en términos de vitaminas y minerales que el salmorejo.
Por esta razón, si buscamos una alternativa que engorde menos, y que resulte igualmente hidratante y refrescante ante las altas temperaturas, aconsejamos el gazpacho que constituye la alternativa con menos calorías por ración.
En todos los casos, podemos preparar un salmorejo sin pan o un gazpacho sin el agregado de pan, para obtener un plato sin gluten y sin harinas refinadas en su interior mucho más sano para incorporar a nuestra dieta.
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Gazpacho o salmorejo: ¿cuál tiene menos calorías?
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Gabriela Gottau
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