Para quien disfruta de las sardinas a la parrilla, su sabor y esa grasa que empapa el pan es parte del atractivo. Y tiene mucho que ver con el consejo de compra de María del Carmen Muiño, coordinadora de pescadería en un centro comercial de A Coruña: “Una sardina buena debe ser grande y gordita, tiene que tener abundantes escamas y el ojo brillante”, explicaba en una entrevista de La Voz de Galicia.
La pescadera siempre recomendaba buscar una pieza con grasa para disfrutarla en la parrilla, aunque el tamaño no lo dice todo: una sardina grande no tiene por qué aportar más omega-3 que una pequeña.
La composición de la sardina cambia durante el año y depende de factores como la alimentación y el ciclo reproductivo. Un estudio, realizado con sardinas del Adriático, encontró que su contenido graso oscilaba entre el 1,18% y el 10,58%, con los valores más altos entre julio y septiembre.
En ese mismo trabajo, la cantidad conjunta de ácido eicosapentaenoico (EPA) y ácido docosahexaenoico (DHA), dos omega-3, rondó los tres gramos por cada 100 gramos de filete entre julio y septiembre, según su tabla de resultados. En invierno, las cantidades fueron menores.
Como pescado azul, las sardinas están entre las opciones recomendadas por los expertos gracias su aporte de omega-3. Además, las recomendaciones incluyen pescado al menos dos veces por semana y priorizar el pescado graso como la sardina.
Para la próxima compra, conviene quedarse con el consejo completo de la profesional: además de buscar unas sardinas grandes y gorditas para la parrilla, hay que mirar las escamas y el brillo de los ojos. Una vez en casa, mantenerlas bien refrigeradas y cocinarlas por completo es tan importante como haber elegido unas buenas piezas.
Foto | Generada con IA
–
La noticia
María Muiño, pescadera: “Para comprar la mejor sardina fíjate que sea grande y gordita, tenga abundantes escamas y el ojo brillante”
fue publicada originalmente en
Vitónica
por
Redacción Vitónica
.


